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viernes, 2 de julio de 2010

Asesina de Sueños 01



La vida no es color de rosa. Es dura, es cruda, es cruel. Son los golpes los que nos hacen madurar y aprender. Estoy harta de sus peticiones de “un final feliz”. No han entendido nada, no han entendido el verdadero mensaje, que la vida sigue, está hecha de cosas buenas o malas, pero todas dejan un aprendizaje, y son las cosas malas las que hacen apreciar las buenas. Pero aún así, ustedes no aprecian el aprendizaje. Sus ansias de “un final feliz” han despertado mi furia. Y he decidido castigarles. Yo soy:

LA ASESINA DE LOS SUEÑOS

El capítulo de hoy se titula: Una pequeña cinta manchada de sangre.


Ese día en Sunville, la mansión de los Leegan, hay una gran conmoción, pues se esperan invitados especiales. Elisa y Neal consideran que es una gran oportunidad para hacer quedar mal a Candy.

-¡Candy!¡ven aquí enseguida!- se le escucha gritar a Elisa afuera de las caballerizas.

La pequeña rubia deja sus quehaceres en el establo para acudir al llamado de quien ahora es su ama. –Prepara a Cleopatra y a César- dijo refiriéndose a los caballos- quiero que los invitados los vean a la hora del té.- Y sin decir más, se aleja junto con su hermano.

Candy regresa inmediatamente a las caballerizas a continuar con la labor encomendada. Pobre niña ilusa, pensar que hacía tan poco tiempo agradecía haber sido adoptada por una familia rica, pero la chica envidiosa hizo cuanto pudo para rebajarla a sirvienta. Y por lo visto, no va a descansar hasta acabar con ella.

-¿Sabes?- le dice Elisa a su hermano al tiempo que entran a su mansión- esa chica, la amiga de Archie, parece tener interés en él.

-Ya lo creo- contesta Neal con una sonrisa maliciosa- hagamos cosas interesantes.

-Sí- contesta la chica con la misma sonrisa de maldad- y culpemos a Candy después.

Mientras, Candy se mira animosa limpiando a los caballos cuando de pronto la puerta de los establos se abre y se escucha una voz desde la entrada.

-Hola Candy.

-¡Anthony!- dice ella emocionada al mismo tiempo que vuelve el rostro al reconocer la hermosa voz de su visitante. Deja sus quehaceres de lado mientras el chico se aproxima a ella con una rosa en la mano.

-He tenido éxito en la creación que buscaba- dice él aproximándose a ella y extendiendo la mano- Ésta rosa… es única… y es para ti… la llamé Dulce Candy.


La chica se sonroja mientras Anthony pone la rosa en su pecho.


-Bien, ahora debo ir a la fiesta- dice Anthony.

-Yo iré más tarde- contesta Candy con una sonrisa- debo llevar los caballos.

-Muy bien, entonces te veré más tarde- contesta el chico y sale de las caballerizas.

Candy se queda pensando en lo bien que sería poder ser una invitada más a esa fiesta y departir con Anthony. Pero su situación de sirvienta no se lo permite. Resignada, termina de preparar los caballos, y una hora más tarde, cuando ya todos los invitados están reunidos, Candy sale con los caballos sujetos de las riendas hacia el jardín donde se celebra la fiesta.

-Señora Leegan- dice Candy acercándose a la dueña de la casa- he traído los caballos.

-¿¿Qué esperas Candy?? ¡Trae los caballos enseguida!- se escucha la fuerte voz de Elisa llamándola desde un extremo del jardín, con toda la intención de hacer notar que ella es la ama y la pobre muchacha su sirvienta.

Al escuchar el llamado, una hermosa joven de cabello negro y ojos azules levanta la vista y queda petrificada viendo a la rubia. Candy a su vez la mira, y reconoce a Annie, su amada compañera del hogar de Pony, la misma que tomó el lugar de Candy cuando una familia buscaba adoptarla. Avergonzada, no por su acción, sino por la posibilidad de ser reconocida como una huérfana del hogar de Pony entre las personas ricas que ahora frecuenta, Annie baja la mirada.

En la mirada de Candy se reflejan los sentimientos de máxima alegría al ver a su mejor amiga de la infancia, convertidos drásticamente en una gran pena al verla desviar la mirada y recordar que su ahora diferencia de clases les prohíbe ser amigas. Un dolor se clava en su pecho al pensar que debe borrar de su memoria todos los recuerdos que guarda sobre esa amistad. “No te preocupes Annie, no diré nada” piensa Candy.

-¿Que ocurre Annie?- le dice Archie preocupado al ver lo pálida que se ha puesto.

-Es… por los caballos…- contesta ella falsamente.

-¡Regrésalos al establo enseguida!- grita una vez más Elisa, divertida de poder demostrar su autoridad frente a todos los invitados.

Candy obedece, demasiado inconforme por la fortuna que le está tocando. Regresa los caballos a las caballerizas, y decide hacer lo que siempre hace cuando necesita despejar sus pensamientos: sube a lo alto de un árbol. Allí permanece largo rato, hasta que de pronto escucha las voces de Neal y Elisa que van rumbo a las caballerizas junto con Annie y Archie.

-De verdad Annie,- dice Elisa con fingida dulzura- nuestros caballos son completamente mansos.

-Creo que lo que realmente te afectó fue ver a nuestra sirvienta- agrega Neal… y Annie se ruboriza mientras piensa que Neal no tiene idea de cuanto ha acertado- pero ya verás, nosotros te ayudaremos, y será divertido.

Candy sabe que no es normal que Neal y Elisa sean tan amables, a menos que quieran conseguir algo para su beneficio, y baja del árbol a investigar en cuanto los ve entrar a las caballerizas.

-Aquí estás, te he estado buscando- se escucha la jovial voz de Anthony de pronto tras ella en cuanto pone un pie en tierra.

-Algo traman esos dos- le dice Candy a Anthony- Neal y Elisa.

-¿A qué te refieres?- pregunta nuevamente Anthony.

Pero Candy no alcanza a contestarle, pues en ese momento uno de los caballos sale desbocado del establo, con Annie encima de él.

-Caaaaandyyyyyyyyyyy- alcanza a gritar Annie en la carrera del caballo al pasar junto a ella- ayuuuudameeeee Caaaandyyyyyyy..

Candy y Anthony quedan petrificados mientras ven que otro caballo sale velozmente montado por Archie, tras la estela de polvo que ha sido dejada por la chica.

-¡Resiste Annie!- se escucha el grito de Archie en su persecución.

Candy y Anthony corren inmediatamente a las caballerizas, donde encuentran a Neal y Elisa sonriendo maliciosamente.

-¿Qué han hecho?- pregunta Candy enojada.

-Nada- contesta Elisa- pero parece que tú sí.

-¿Qué insinúas Elisa?- pregunta Anthony molesto- Retráctate ahora mismo.

-No tiene nada de que retractarse, pues ha dicho la pura verdad- contesta Neal en un tono burlón y altanero- justo hasta que salió el caballo hemos encontrado este trozo de cincho en el suelo.

-¡No puedes decir que fue Candy!- contesta Anthony indignado- ¡Ella ha estado conmigo!

-¿De verdad?- pregunta Elisa con una mirada retadora- Mírame a los ojos y dime que desde tu llegada has estado todo el tiempo pendiente de los movimientos de ella.

Anthony baja la mirada, pues en realidad ha estado más tiempo buscando a Candy que enterado de lo que ella realmente hizo. El corazón le dice que culpan a Candy injustamente, pues conoce a sus primos, pero ninguna defensa que trate de hacer tiene peso en este momento.

De pronto, la música proveniente del jardín se calla de repente, y se escuchan gritos aterradores. Elisa, Neal, Candy y Anthony salen corriendo al jardín.

-¿Qué ha sucedido?- pregunta Anthony en cuanto alcanzan al grupo de gente reunida en círculo.

-Es algo horrible- contesta Stear, quien se había mantenido al margen de la celebración todo ese tiempo- Archie… él…

-¡Que pasa con Archie!- interrumpió Candy desesperada.

- Con él nada… -continuó Stear- pero no consiguió alcanzar a Annie a tiempo… antes que el caballo la lanzara por los aires… y…

Stear no puede seguir hablando, pero los chicos ahora pueden contemplar que en medio del círculo de gente, una llorosa señora Britter abraza el cuerpo inerte y ensangrentado de una joven.

-No pude hacer nada… se golpeó la cabeza al caer del caballo- se escuchaba la fatigada voz de Archie explicar a la multitud.

-Contempla tu obra Candy- dijo Neal en voz alta.

Todas las miradas se volvieron hacia ella en ese momento.

-¡Yo no lo hice!- gritó Candy con dolor y coraje, y en un arrebato, sin importarle cuanta gente hay frente a ellos, se va encima del muchacho para golpearlo.

-¡Basta Candy!- grita alterada la señora Leegan -¡Es suficiente, no podemos tolerarte más en esta casa!

Candy no espera una palabra más, y se aleja corriendo, mientras llora amargamente, pensando lo horrible e injustas que son las cosas, pues no solamente la culpan falsamente a ella de provocar un accidente, sino que además ese accidente le ha costado la vida a su mejor amiga, Annie.

-Que boba es Candy- le susurra Neal al oido a su hermana- ella sola se ha echado la soga al cuello.

-Sí- contesta Elisa también en un susurro, voltea a ver el cadáver de la chica, contempla su rostro y su cabeza con la costra de sangre seca, y su ropa hecha girones, y suspira- que lástima de vestido... y que lástima de cinta.


Continuará…



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