Del barrio a la sala de conciertos por Perla Gutierrez
¿Qué dijeron? Esta edición no habrá artículos acerca del bicentenario… como sabiamente dijo Adal Ramones ¡pues no es cierto! Porque durante todo el año se organizaron diversos eventos para celebrar el bicentenario en todo el continente, y este evento particularmente, me tocó presenciarlo muy de cerca, como para no dedicarle un reportaje especial en esta edición.
¿De dónde surge “Del Barrio a la Sala de Conciertos”?
Hace pocos años, en los Estados Unidos, surge el proyecto Hey Mozart, coordinado por el maestro Alejandro Rutty, director asignado por la Universidad de Carolina del Norte, que pretende acercar a los niños a la música, alentando a unos a descubrir al compositor que llevan dentro, y atrayendo al resto a través de composiciones originales, que ya no son escritas de adultos para niños, sino enteramente por niños. Verdadera música infantil.
Durante el año 2009, la Organización de Estados Americanos (OEA en español, OAS por sus siglas en inglés), como parte de las celebraciones del centésimo aniversario de su edificio sede en la Ciudad de Washington D.C., inaugurado en 1910, decide llevar este evento a latinoamérica, y les parece oportuno hacerlo entre los países que también estarán de fiesta durante 2010 con motivo de las celebraciones de sus respectivos bicentenarios de Independencia: Argentina, Chile, Colombia, México y Venezuela. La OEA realiza la invitación a los países seleccionados, para que cada uno de ellos lance la convocatoria y seleccione a tres niños cuyas edades vayan de los seis a los doce años de edad, que compongan una melodía, a la cual se le harían arreglos orquestales y se presentaría en un concierto de gala en el Kennedy Center, el 30 de Noviembre de 2010.
La mecánica del concurso:
Aunque la invitación fue similar a cada país, cada uno era libre de aceptarla o rechazarla, así como de establecer su propia mecánica de selección de los participantes. Claro que sin descuidar un requisito: el concurso no debía ser elitista, sino fomentar la inclusión social, para verdaderamente llevar a los niños Del Barrio a la Sala de Conciertos.
Las bases de participación fueron similares en todos los países, se les solicitaba a los niños que presentaran una melodía, ya fuera en partitura (escrita) o grabada en audio, en la cual se designara a un solo niño como autor, y considerando que el programa Hey Mozart se interesa principalmente por la melodía, de manera que si algún niño incluía armonías (acompañamiento) esto no influiría en la selección de la composición para formar parte del evento, y los arreglistas podrían tomar en cuenta o no las armonías de acuerdo a sus propios criterios.
Con mucha pena anuncio que Venezuela no aceptó la invitación. No haré más comentarios al respecto.
Pero los demás si la aceptaron, y aquí se los presento. Para que no digan que es favoritismo, vamos con el orden del programa.
México
La convocatoria fue lanzada por la Secretaría de Educación Pública y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), a través del Sistema Nacional de Fomento Musical y Alas y Raíces, a través de unos carteles muy llamativos que fueron distribuidos en todos los centros donde se da educación musical para niños. Esta convocatoria se lanzó en el mes de Noviembre de 2009, y les ponía a los niños como límite el 29 de Enero de 2010 para enviar por mensajería su composición directamente a CONACULTA, la cual posteriormente se amplió al 19 de Febrero de 2010.
En la convocatoria se les pedía a los niños que compusieran una melodía con una duración entre veinte segundos y máximo tres minutos, basada en la idea "¿qué te dice tu barrio?", para lo cual ellos debían observar el lugar en que vivían y después componer una melodía sobre los sentimientos que les produjera esa observación.
Aquí participaron 150 melodías de niños, algunos de los cuales enviaron más de una composición. De esas melodías, el jurado de México, compuesto por Jorge Córdoba, Luis Pastor y Hugo Rosales, seleccionó 11, las cuales se enviaron a la Universidad de Carolina del Norte, donde se eligieron las tres melodías ganadoras.
Los resultados se dieron a conocer el 5 de Abril, anunciando a como ganadores a María del Rosario Martínez Diaz, de 10 años, de la ciudad de Colima; Daniel Camargo Oltra, de 12 años, originario de Naucalpan, Estado de México; y Omar Eduardo Cruz Gutiérrez, de 10 años, de La Paz, Baja California Sur... y permítanme dejar de ser imparcial en mi redacción: ¡¡Ese es m'ijo!!
Me resultó sorprendente y grato que, como dije, ganara una niña de Colima, el estado más pequeño del país, demográficamente hablando, y un niño de Baja California Sur, un lugar que el resto de los habitantes del país no ubica fácilmente en el mapa como parte de México. Y creo que en todo el país no hubo ese día alguien que celebrara tanto como yo al ver la lista de ganadores, ya que después me enteré que Cristina y Verónica (las mamás de Rosario y Daniel) no habían recibido la información completa del concurso hasta que sus hijos resultaron ganadores. Dichosas ellas que no estuvieron 5 meses mordiéndose las uñas en espera del resultado, jaja.
En el caso de México, la convocatoria establecía que los chicos viajarían a Washington acompañados de su padre, madre o tutor, así que por "dedocracia" las madres fuimos nominadas en nuestras respectivas casas para acompañar a nuestros hijos en el viaje. Aunque llegó un momento en que, por los horarios del viaje, debíamos arrastrar a los chicos en un estado de semi-inconsciencia por los aeropuertos, y de broma decíamos que las que viajábamos eramos nosotras, Cristina, Verónica y Perla, y ... ah, sí... nos acompañan nuestros hijos porque no hubo donde dejarlos.
También conocimos allá, aunque fue por separado, al maestro Julio Briseño, representante de CONACULTA, quien fue el encargado de coordinar nuestras actividades y ampliar todas las dudas que nos surgieron en el proceso.
Bicentenario de la Independencia de Chile Por Perla Gutiérrez
El pasado 18 de Septiembre, Chile se unió a los países que celebran este año el Bicentenario de su Independencia. Dejaremos de lado en este momento la explicación referente a la discriminación racial, la cual aplicaba de igual manera para todo el continente, así como las causas que motivaron a su lucha por la independencia. Y nos avocaremos a los hechos particulares de la lucha por la Independencia de Chile.
Al conformarse en Sevilla la junta central (de la que hemos hablado en ediciones anteriores), la confusión también llegó al territorio chileno, pues la elite criolla se vio en la incertidumbre provocada por esta suerte de “vacío de poder”. La legitimidad de la autoridad de Bonaparte era un dilema para los criollos. Si el rey Fernando VII, la verdadera autoridad hispana, permanecía en cautiverio, el poder recaía en el pueblo, el que tendría que administrarlo hasta que el monarca fuera restablecido en su cargo.
Paralelo a esta situación, los vecinos de Santiago, agrupados en el Cabildo de la ciudad, lograron forzar la destitución del gobernador de Chile Francisco García Carrasco, quien se había ganado el rechazo de los criollos chilenos por su gobierno considerado déspota e ineficiente. En su lugar, el control de la gobernación recaería en el militar de más alto rango. De esta manera, el poder quedó en manos de Mateo de Toro y Zambrano, quien encabezaría la gobernación hasta que fuera designado un nuevo gobernador.
La elite criolla consideró apropiado, tomando en cuenta los sucesos que se desarrollaron en España, convocar a un cabildo abierto a los vecinos más importantes de la ciudad, a fin de discutir la posición que se tomaría ante la ausencia del rey Fernando VII. El 18 de septiembre de 1810, los vecinos de Santiago fueron citados al edificio del cabildo en la Plaza de Armas, y luego de una acalorada defensa de la autoridad del monarca español se decidió establecer una junta de gobierno encabezada por Mateo de Toro y Zambrano, que tendría como principal misión detentar el poder hasta que el Rey fuera liberado de prisión.
De la misma manera que en Argentina, la Primera Junta de Gobierno inició un proceso de transformación social y político muy profundo para esta singular colonia española. La tradicional división del proceso independentista contempla tres etapas: Patria Vieja, Reconquista y Patria Nueva. Patria Vieja (1810-1814): Los criollos tomaron colectivamente el poder en nombre del monarca, sin una clara intención de independizarse. De hecho, la principal motivación de la Primera Junta de Gobierno fue conservar el poder durante la prisión del monarca Fernando VII. Sin embargo, durante esos años se arraigaron en el país las nuevas ideas liberales: los principios de la soberanía popular, el principio del gobierno representativo y el constitucionalismo. Comienza con la Primera Junta Nacional de Gobierno y culmina con el Desastre de Rancagua. La Primera Junta de Gobierno ya había establecido relaciones diplomáticas con la Junta de Gobierno de Buenos Aires; había abolido la Real Audiencia como Tribunal de Justicia, además de establecer comercio con las naciones aliadas de España. Sin embargo, el paso más radical fue la convocatoria a un Congreso Nacional para que fuera esa nueva institución la encargada de encabezar la administración.
Los ánimos en los criollos se modificaron de manera absoluta. Una vez que la Junta permanecía en el poder, y el rey de España no volvía a su trono, los criollos vieron la posibilidad de conseguir la autodeterminación en materia política. Una vez que se convoca la creación de un Congreso Nacional, se concibe la idea de la representación popular como base del Gobierno. Los criollos elegirían a sus propias autoridades, delegando el poder en ellos, para que estos crearan un cuerpo legal que diera forma institucional a un gobierno propio. Pero esto no era suficiente para dejar tranquilo a quienes pretendían profundizar la Independencia completa de Chile a la corona española. Las intenciones de independencia empiezan a ser encabezadas por José Miguel Carrera, personaje que dirige los primeros movimientos revolucionarios.
Con la llegada al poder de Carrera, la búsqueda de la Independencia alcanzó su punto de mayor radicalización. Este criollo fue el que masificó este anhelo en gran parte de la sociedad. Motivado por un férreo deseo de Independencia promovió grandes reformas en esa dirección. La creación de los primeros símbolos patrios; una bandera azul, blanco y amarillo en franjas horizontales, y un escudo resguardado por una pareja de indígenas en ambos costados, luciendo las frases “Post tenebras lux” (Después de las tinieblas, la luz) en su parte superior, y “Aut consilio aut ense” (O por consejo o por espada) en la parte inferior. Al centro, lucía una columna en cuya cima se apreciaba un globo terráqueo, cubiertos por una lanza y una palma entrecruzadas. La estrella solitaria se encumbraba sobre la columna, engalanando este primer escudo nacional, creado el 30 de septiembre de 1812.
El gobierno de Carrera creó el primer reglamento constitucional, además de impulsar la prensa política con la creación de la Aurora de Chile, primer periódico nacional publicado con la ayuda de Camilo Henríquez, otro gran promotor de los primeros sentimientos de Independencia. Obras como éstas fueron el sello de una administración que gritaba a los cuatro vientos su deseo por independizarse de la Corona Española.
A esto hay que sumar la creación del Instituto Nacional y de la Biblioteca Nacional, como una clara señal de dotar a esta República en gestación de un cuerpo intelectual apropiado para afrontar los desafíos que la emancipación demandaba. Esta suma de obras tenían por objetivo pavimentar el camino para la creación de un sentimiento de Independencia lo más amplio posible. Había que convencer y llegar a quienes aún mantenían cierta cautela con los hechos ocurridos en Europa.
Masificar este ideal necesitaba de un gobierno que rompiera los lazos con su pasado colonial de manera radical, situación que Carrera encarnó de manera clara.
No obstante ello, todos los avances en esta materia se vieron truncados por hechos desarrollados en Europa. El rey Fernando VII recuperó su libertad en 1813, cuando el sueño imperialista de Napoleón se desmoronó en pedazos luego de su derrota en la batalla de Waterloo. Una vez restituido en la corona, el Rey español ordenó retomar el control de todas las colonias que habían formado juntas de gobierno. De esta forma, en cada rincón del imperio español se desarrolló una vasta campaña militar, la que no tenía otro objetivo que restablecer el orden colonial y borrar cualquier atisbo de intentona independentista. Reconquista (1814-1817): En 1813 Fernando VII logró recuperar su trono y se encontró con que los ocupantes provisionales del gobierno de España habían impuesto una serie de innovaciones que él no compartía. En su intento por retornar a un gobierno absolutista, ordenó a sus funcionarios derogar todo cambio político ocurrido en España e intensificó las medidas que ya desde 1813 buscaban la recuperación de los dominios americanos. La acción del monarca estuvo dirigida en retomar el control de todas sus colonias: Buenos Aires, Montevideo, Caracas, Bogotá y México, lugares donde los criollos también habían tomado el poder, cedieron ante el poderío del monarca, acabando de golpe sus sueños independentistas. La situación en Chile no fue muy diferente. Llegaron nuevas tropas desde Perú, enviadas por el Virrey Fernando de Abascal. Las tropas realistas se enfrentaron con las fuerzas patriotas en Rancagua el 1 y 2 de octubre de 1814, señalando un abrumador triunfo de las fuerzas del monarca sobre los patriotas chilenos. Ya en las tropas chilenas se perfilaban José Miguel Carrera y Bernardo O´Higgins como los líderes de un proceso que demandaría más sacrificios para conseguir la meta de la ansiada Independencia.
Luego de su triunfo sobre la administración y el “incipiente gobierno chileno”, los realistas impusieron una drástica vuelta al pasado e instauraron una dura represión contra los patriotas. A partir de ese momento, los criollos sintieron que España era su enemiga y las ideas independentistas se difundieron con más fuerza.
El ejército derrotado, encabezado por Bernardo O´Higgins, emprendió rumbo a Mendoza, lugar donde se reunirían con José de San Martín, caudillo que lideraba la misma lucha en tierras trasandinas. Por su parte, José Miguel Carrera se mantuvo en el exilio, buscando la manera de constituir una fuerza militar apropiadapara dar el golpe de gracia a las fuerzas españolas. La idea era reorganizarse, para que en un futuro no muy lejano, poder retomar la guerra contra los realistas y consolidar la Independencia en cada rincón de América.
En Chile, permaneció un colaborador muy importante para las fuerzas de San Martín. Manuel Rodríguez, el famoso “guerrillero” de la causa independentista, fue fundamental en la labor estratégica de los patriotas. Fue un espía muy importante, además encabezó un cuerpo de guerrilla conocido como “montoneras”, las que en más de alguna ocasión lograron desestabilizar las tropas del ejército regular de los realistas. Su labor fue esencial en esta oscura época de la Independencia nacional.
La reorganización del poder colonial en Chile estuvo en las manos del gobernador Francisco Casimiro Marcó del Pont, quien encabezó una dura represión contra todos los “patriotas” chilenos. Restableció toda la institucionalidad hispana en la colonia, además de clausurar las obras más relevantes del gobierno de Carrera, como el Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional.
Como señalábamos anteriormente, un factor importante que permitió mantener la causa independentista en pie fue la acción de Manuel Rodríguez. Marcó del Pont, consiente del peligro que representaba para la restauración española, intensificó la persecución de Rodríguez y sus montoneras, situación que aumentó además la imposición de su autoridad al resto de la sociedad criolla que simpatizaba con la independencia. De esta manera, el gobernador desarrolló una política mucho más férrea en contra de los criollos. Impuso el cobro de fuertes contribuciones para la Corona, expropió haciendas, tomó prisioneros y deportó a la isla de Juan Fernández a un número importante de patriotas, además de restablecer la esclavitud y de poner fin a la libertad de comercio. Los criollos no estaban acostumbrados a situaciones de fuerza como éstas. Los atropellos y despojos que sufrieron despertaron en ellos profundos sentimientos de antipatía hacia España y el rey; las ideas de Independencia, antes patrimonio de unos pocos, se extendieron a buena parte de la sociedad. Conformación del Ejército libertador de los Andes: Con el Desastre de Rancagua se inicia la restauración del orden colonial en Chile, ante esa realidad, las fuerzas patriotas no tuvieron otra alternativa que reagruparse en Mendoza. Tal como indicábamos anteriormente, por iniciativa de José de San Martín, se constituyó el denominado “Ejército Libertador de los Andes”, una fuerza militar compuesta por más de 5.000 efectivos, entre soldados y auxiliares. Por otro lado, más de 190 oficiales estaban a cargo de los 4 batallones, de artillería, infantería y caballería. Toda esta fuerza buscaría acabar con la dominación hispana, tanto en Chile, Argentina y Perú. Si en alguno de estos lugares se mantenían los realistas, consolidar la Independencia se hacía prácticamente imposible. Había que actuar rápido para sorprender al enemigo, situación que los líderes patriotas pusieron en práctica. De esta forma, el plan de San Martín era cruzar la cordillera a través de distintos puntos de manera sincronizada. Desde Copiapó hasta Talca, divididos en 6 columnas, las fuerzas del Ejército Libertador ingresaron a Chile, ocupando puntos estratégicos y neutralizando así cualquier acción de las fuerzas realistas.
El grueso del Ejército atravesó por la zona central, bajo el mando de San Martín y O´Higgins. Dos columnas ingresaron por el norte con la misión de controlar Copiapó y La Serena. Por el sur, otras dos columnas debían distraer a las fuerzas realistas haciendo creer que eran las más numerosas. Con esa acción, los realistas se dividieron, situación que debilitó la presencia de éstos en la zona central.
Entre el 19 de enero y el 8 de febrero de 1817, el Ejército Libertador de Los Andes atravesó la cordillera de la manera recientemente señalada. Este acontecimiento se transforma en un hito de gran relevancia para la causa independentista, siendo por cierto, un hito en cuanto a labor estratégica realizada por los patriotas durante todo el desarrollo de la lucha por la emancipación. El cruce de Los Andes constituye el inicio de la última fase del proceso de Independencia nacional. Ya con el Ejército Libertador dispuesto a expulsar a los realistas, la guerra entra en su etapa más dura. Por su parte, los patriotas veían la última oportunidad por conseguir la preciada emancipación. El sentimiento de rechazo a los realistas era evidente, por lo que la acción de este Ejército sería seguida con mucho entusiasmo por todos quienes aspiraban a constituir un país independiente. Patria Nueva (1817-1823): La última fase de la Independencia nacional presenta bastantes particularidades. Por una parte, se inicia con la llegada del Ejército Libertador de Los Andes, marcando a fuego una etapa donde la guerra por la Independencia manifestó su magnitud en gran escala. Y por otro lado, la presencia de los realistas se vería en serio peligro por primera vez durante todo el proceso. Ya a esta altura, la Independencia se transformaba en un objetivo por el que no se estaba dispuesto a transar. La emancipación había que ganarla a sangre y fuego, “o por consejo, o por espada”.
La Batalla de Chacabuco señala el inicio de esta etapa. El 12 de febrero de 1817, en las afueras de la ciudad de Santiago, las fuerzas patriotas comandadas por San Martín y O´Higgins lograron un gran triunfo sobre los realistas. La victoria en Chacabuco permitió a los patriotas ingresar a la capital sin mayor oposición. La columna de soldados ingresó a la ciudad por la actual Av. Independencia, siendo recibidos por cientos de vecinos adherentes a la emancipación.
Este éxito patriota provocó la huida del gobernador Marcó del Pont, y la retirada de las pocas tropas realistas a la ciudad de Concepción. Enterado de esta situación, el Virrey del Perú envió refuerzos vía marítima al puerto de Talcahuano, comandados por Mariano Osorio, quien debía encabezar la ofensiva hacia las ciudades dominadas por los patriotas.
Luego del resultado de esta batalla, se decidió nombrar a O´Higgins como Director Supremo, la máxima autoridad política en momentos donde había que unificar las fuerzas patriotas para dar caza a los realistas que se reagrupaban en el sur de Chile.
Con ese objetivo partió O´Higgins a la ciudad de Talca en febrero de 1818. Decidido a impulsar la liberación de Chile, el 12 de febrero proclama solemnemente la Independencia de Chile en un acto público en la Plaza de Armas de la ciudad, conmemorando el primer aniversario de la victoria en Chacabuco. En Santiago también se realizaron manifestaciones públicas sobre esta proclamación, encabezadas por José de San Martín. Esta vez, la bandera que flameaba tanto en Santiago como en Talca fue nuestro actual pabellón patrio, señalando a viva voz la nueva condición política de Chile. Sin embargo, los realistas aún tenían algo que demostrar. El 19 de marzo de 1818, las tropas de Mariano Osorio sorprendieron a los patriotas que acampaban en las afueras de Talca, en la localidad de Cancha Rayada, provocando la derrota más dolorosa para el bando patriota. El pánico ante este fracaso militar cundió en los patriotas, sobre todo cuando corrió el rumor de que el Director Supremo había muerto en el campo de batalla. Las noticias llegaron a Santiago anunciando la pronta llegada de los realistas para tomar la capital. No obstante, en medio de la desesperación, Manuel Rodríguez, el único líder patriota presente en la capital, proclamó en la Plaza de Armas un esperanzador: “Aún tenemos patria ciudadanos”, intentando mantener la moral en alto ante tan malas noticias.
Al parecer de algo sirvió este hecho. Luego de conocerse que O´Higgins no estaba muerto, tan sólo herido en un brazo, los patriotas se reagruparon nuevamente en Santiago. Ante la pronta llegada de los realistas a la capital, las tropas comandadas por San Martín aguardaron en los llanos de Maipú, al poniente de la ciudad. De esta manera, el 5 de abril de 1818, se desarrolló la batalla decisiva entre patriotas y realistas. La batalla de Maipú señaló el triunfo definitivo del bando patriota.
A pesar de su estado de salud, O´Higgins se presentó en el campo de batalla para cooperar con San Martín. La victoria sobre los realistas se firmó con el denominado “abrazo de Maipú” entre ambos líderes del Ejército Libertador de los Andes. El largo y tortuoso proceso de Independencia de Chile había culminado.
Bicentenario de la Independencia de Colombia Por Perla Gutiérrez
Para concluir con esta reseña histórica de los países que celebran el Bicentenario de su Independencia durante 2010, ahora hablaremos de Colombia, quienes estuvieron de fiesta el pasado 20 de Julio.
Esta historia comienza el 07 de Julio de 1808, cuando se recibe en Santafé, Real Cédula participando al Virrey y Real Audiencia la abdicación del Rey de España Carlos IV en su hijo Fernando. El 05 de Septiembre del mismo año, se realiza una Junta de Notables convocada por el Virrey Amar, en la cual se reconoce a Fernando VII como legitimo Rey de España e Indias. El 11 de Septiembre se realiza en Santafé la ceremonia de la Jura de Fernando VII y se recibe una relación oficial de los sucesos ocurridos en Bayona, que determinan la usurpación de Napoleón Bonaparte de la corona española.
Para el año 1809, el 10 de Agosto hay una insurrección en Quito y se crea la Junta Suprema de Gobierno, que jura obediencia y fidelidad a Fernando VII, e invita a otras entidades hispanoamericanas a hacer los mismo, entre ellas al Cabildo de Santafé. El 20 de Septiembre se reúnen varios patriotas en casa de don Luís Caicedo y Flórez, Alcalde Mayor de Santafé, para deponer al Virrey Amar y Borbón y forman una junta al estilo de la de Quito.
El 28 de Septiembre, el Virrey Amar y Borbón publica un bando sobre orden público. El 30 de Septiembre fracasa en Santafé la “revolución del cohete”, llamada así porque debía estallar al estruendo de un cohete.
Noviembre 20 Camilo Torres redacta el “Memorial de Agravios”, documento que el Cabildo de Santafé de Bogotá debería enviar a la Suprema Junta de Cádiz.
Noviembre 23 Antonio Nariño es apresado nuevamente y enviado a la fortaleza de Cartagena.
El Oidor-Decano de la Audiencia, don Juan Hernández de Alba, entabla un proceso contra el canónigo Andrés Rosillo, Antonio Nariño, Luís Caicedo y Flórez y otros vecinos importantes de Santafé.
Ya en el año 1810, el 21 de Enero, el canónigo Andrés Rosillo es apresado y encerrado en el Convento de la Capuchina.; el 24 de Febrero una partida de soldados sale para los Llanos, con instrucción de controlar los movimientos revolucionarios que se han levantado en dicha región.
Mayo 13 Llegan a Santafé las cabezas de los patriotas José María Rosillo y Vicente Cadena, quienes han sido ejecutados en Los Llanos por sus actos revolucionarios.
Julio 9 El Ejército Español acribilla a balazos a ocho ciudadanos en el Socorro.
Julio 10 Surge una revolución en la Villa del Socorro, debida a la matanza de dos personas más, lo cual enardece a la multitud que sitia al corregidor José Valdés Posada, al teniente Antonio Fominaya y a sesenta veteranos de la guarnición, quienes se han refugiado en el convento de los Capuchinos y finalmente tienen que rendirse. Todo culmina con la creación de un gobierno provisional, integrado por miembros del Cabildo.
Julio 19 Francisco José de Caldas reúne varios patriotas en el Observatorio Astronómico, con el fin de tomar medidas para oponerse a que el Virrey Amar y Borbón entregue el Virreinato a José Bonaparte.
Julio 20 12:00 m. Un patriota se presenta en la tienda de José González Llorente a pedir prestado un ramillete para el recibimiento del Comisionado regio don Antonio Villavicencio. El chapetón se niega a prestar dicho objeto y profiere expresiones poco decorosas contra los americanos. Don Francisco Morales y sus hijos Antonio y Francisco intervienen en la querella y apalean al señor González Llorente, el cual es defendido por el Teniente Coronel Jose Moleda, quien lo lleva a la casa vecina de don Lorenzo Marroquín, salvándolo de ser linchado por la multitud.
-Por la tarde
- 1:30 p.m. González Llorente sale de la casa de Marroquín y es llevado en silla de manos a su vivienda en donde lo espera la multitud enardecida, que quiere ponerlo preso o asesinarlo. En esta ocasión es salvado por el Alcalde ordinario José Miguel Pey, quien lo conduce a la cárcel en donde le son puestos grillo y centinela a la visa. Con lo cual se apaciguan los revoltosos.
El tribuno del pueblo, José Acevedo y Gómez, arenga a la multitud desde el balcón del Ayuntamiento, con estas palabras: “Si perdéis este momento de efervescencia y de calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de doce horas seréis tratados como insurgentes: ved (señalando las cárceles) los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan”.
- 6:00 p.m. El Virrey Antonio Amar y Borbón aprueba los vocales elegidos por el Cabildo extraordinario, que además, proclama como diputado a José Acevedo y Gómez. El patriota José María Moledo logra que el batallón auxiliar no actúe en defensa del gobierno español.
- 6:30 p.m. Durante varias horas el pueblo hace tocar a rebato en la Catedral y en todas las iglesias para congregar a la ciudadanía, que luego pide “cabildo abierto”•.
- 7:30 p.m. Don José Ayala hace que la artillería no dispare contra la multitud.
- 11:00 p.m. El cabildo, a puerta abierta, comienza a sesionar y sus miembros convienen en formar una Junta Suprema, presidida por el Virrey Amar y compuesta por los miembros del Cabildo y los disputados del pueblo.
Julio 21 -5:00 a.m. Termina la sesión y se instala la Junta Suprema de Gobierno, la cual es jurada por todos los cuerpos militares y políticos en presencia del Cabildo, con estas palabras: “Juramos por el Dios que existe en los cielos (…) cumplir religiosamente la Constitución y voluntad del pueblo expresada en esta Acta, acerca de la forma del gobierno provisional que ha instalado: derramar hasta la ultima gota de nuestra sangre por defender nuestra sagrada religión católica, apostólica, romana, nuestro amado monarca Fernando VII y la libertad de la Patria…”.
Como se ve, los firmantes de esta Acta no tienen la intención de buscar la independencia de España, sino del gobierno de Napoleón Bonaparte. Después, José Acevedo y Gómez, regidor diputado, extiende el “Acta de Independencia”.
-9:00 a.m. Se inicia el nuevo gobierno de la Junta Suprema, de la cual es presidente el Virrey Amar y Borbón, quien es representado por el Oidor de la Real Audiencia, Juan Jurado, y Vicepresidente el ex Alcalde José Miguel Pey.
El 20 de Julio de 1810, en Santa Fe, el Segundo Comandante del Batallón Auxiliar, Teniente Coronel José María Moledo y el Capitán Antonio Baraya ordenaron la inactividad de sus unidades, manifestando públicamente que las armas bajo su cargo no se emplearían contra el pueblo. A solicitud de algunos criollos, el Virrey accedió a que el patriota José Ayala neutralizara el parque de artillería y lo pusiera a disposición del pueblo.
El Teniente Coronel Don Juan Sámano, Comandante del Batallón de Infantería Auxiliar que había permanecido acuartelado con todos sus hombres por orden del Virrey en las instalaciones que ocupaba, durante la noche del 20 de Julio al 21, a las 5 de la mañana juró lealtad a la Junta Suprema, con lo cual, todas las armas que existían en Santa Fe quedaron en manos del movimiento.
El 23 de Julio, la Junta anuncia que se crearía un Batallón llamado Voluntarios de la Guardia Nacional; por recomendación del criollo Pedro Groot, se propone la creación de cuatro escuadrones de patriotas, situación que da lugar a que el 26 de Julio se fijaran carteles anunciando la creación de los cuatro escuadrones de Caballería y dos compañías de Artillería.
El 27 de Julio, la Junta Suprema había aumentado sus vocales a 36, cuyo número dificultaba la creación del gobierno, decidiendo crear las siguientes secciones: Negocios Diplomáticos Interiores y Exteriores, Hacienda, Política, Comercio y Guerra. Esta última conformada por el Teniente Coronel José María Moledo, el Capitán Antonio Baraya, Francisco Morales y José Saenz de Santamaría, como secretario.
La sección de Guerra ordenó la creación del Batallón de Voluntarios de la Guardia Nacional, anunciado por la Junta, el Regimiento de Caballería y el Regimiento de Milicias de Infantería de la capital, siendo éstas las primeras unidades militares del país. Se distribuyeron los primeros soldados voluntarios en 6 pelotones de 31 hombres, llamados “Patriotas de Defensa”, comandados por Don José Saenz de Santamaría, a quien la Junta le otorgó el grado de Teniente Coronel.
José Manuel Pey fue ascendido a Coronel y nombrado Comandante del Batallón Auxiliar, en reemplazo del Coronel Juan Sámano quien había jurado lealtad a la Junta pero no ofrecía absoluta confianza para los patriotas.
El 5 de agosto se comenzaron a formar los regimientos de milicias de Infantería y Caballería de la Junta Suprema. Toda la Caballería, y la que había sido la guardia de honor de los virreyes, se dejó ver en la carrera; la ceremonia fue de las más solemnes y lucidas. Esta guardia de Caballería se constituyó en Compañía al mando del Coronel Antonio Morales, se llamó Guardia de Corp, en la cual el inferior grado era Subteniente y su uniforme era: Chaqueta carmelita con vueltas y collarín de terciopelo verde galoneado de oro, calzón color caña, morrión con pluma verde y amarilla.
El 9 de septiembre de 1810 quedó organizado el Regimiento de Milicias de Caballería, al mando del Coronel Pantaleón Gutiérrez, unidad organizada en tres compañías, con un total de 400 jinetes.
El Batallón de Voluntarios de la Guardia Nacional se constituyó el 1° de noviembre de 1810, organizado en una Plana Mayor y 400 unidades de tropa distribuidas en una Compañía de Granaderos y 4 de fusileros, al mando del Coronel Antonio Baraya.
El Regimiento de Milicias de Infantería, organizado desde el 5 de agosto, se acuarteló el 1° de octubre en las instalaciones del Batallón Auxiliar, reuniendo 1.651 hombres, organizados en dos batallones. El primer Batallón al mando del Coronel Luis Caicedo con una Plana Mayor, ocho compañías de fusileros y una compañía de granaderos y el segundo Batallón al mando del Teniente Coronel Luis Eduardo Andaza.
La Junta Suprema le dio carácter legal a la formación de estas fuerzas que debían respaldar su autoridad, siendo publicados en el Diario Político, el plan de organización (Diario político de Santa Fe de Bogotá, 1810. Periódico redactado por el Sabio Caldas y el Doctor Joaquín Camacho, con permiso de la Junta Suprema. Pliego de 4 páginas, apareció en agosto de 1810 y terminó con el número 46. Allí se publicaron los bandos, las circulares, las proclamas y los decretos de la Junta. Fue considerado como el boletín de la revolución). Se dispuso a los ciudadanos de todas las clases sociales, entre los 15 y 40 años, el deber de alistarse en los cuerpos del Ejército a prestar su servicio militar, siendo éste el origen de nuestro servicio militar obligatorio.
Probada su lealtad a la causa de la independencia, fue liberado el español Teniente Coronel Juan Ramón de Leyva, quien fuera el secretario del Virrey Amar, a quien se le asignó la elaboración de un plan para crear la Escuela Militar con la finalidad de formar oficiales republicanos.
El 1° de marzo de 1811 fue reconocido como Teniente Coronel del Cuerpo de Ingenieros Cosmográficos a Don Eleuterio Cebollino, quien era el Sargento Mayor, (En la actualidad, grado correspondiente a Mayor), de la unidad de ingenieros existente, a la cual ingresó Francisco José de Caldas el 2 de mayo con el grado de Capitán, circunstancia que consolida la creación de las 4 armas básicas en que quedó organizado inicialmente el Ejército para afrontar la Guerra de Independencia.
1811
Enero 4 José González Llorente regresa a su casa después de haber permanecido preso desde el 20 de julio de 1810.
Febrero 27 Se instala en Santafé el Colegio Constituyente y Electoral, el cual declara que cesa la autoridad de la Junta Suprema establecida provisionalmente el 20 de julio de 1810; crea el Estado de Cundinamarca y redacta la primera Constitución de Colombia. También nombra a Jorge Tadeo Lozano como Presidente de la nueva corporación y a Vicepresidente José María Domínguez.
Marzo 28 Baraya, al mando de las tropas patriotas, derrota a los realistas en la batalla del Bajo Palacé.
Marzo 30 Queda sancionada la Constitución de Cundinamarca bajo la firma de todos los diputados.
Julio 14 Nariño inicia la publicación de su hoja periódica llamada “La Bagatela”, desde la cual ataca el gobierno de Jorge Tadeo Lozano y se declara partidario del centralismo.
Septiembre 19 Se presenta un motín que pide la destitución del Presidente Jorge Tadeo Lozano, quien se ve forzado a renunciar. En su lugar se propone al Vicepresidente José María Domínguez, quien tampoco acepta, por lo cual se nombra a Antonio Nariño interinamente hasta las futuras elecciones.
Septiembre 21 Nariño reúne el Colegio Representativo Constituyente, que después de deliberar sobre su elección decide ratificarlo en su cargo de Presidente del Estado de Cundinamarca.
Noviembre 11 Se declara de modo absoluto que “Cartagena de Indias es de hecho y por derecho estado libre, soberano e independiente”.
Noviembre 27 Se firma el Acta de la Confederación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Así mismo un Pacto de Unión por los representantes de Antioquia, Cartagena, Neiva, Pamplona y Tunja. Se reúnen en Santafé los diputados provinciales, quienes trabajan en la redacción de la primera carta constitucional del país.
Diciembre 24 Nariño presta juramento ante el Colegio Electoral como Presidente.
1812
Febrero 27 Nariño presenta renuncia ante el Colegio Electoral.
Marzo 19 Se elige Dictador de la Provincia de Cartagena a Manuel Rodríguez Torices.
Mayo 18 Una comisión de representante del Congreso escoge a Ibagué como sede del Congreso de las Provincias Unidas.
Junio 23 Surge la guerra entre centralistas o “Pateadores” y federalistas o “Carracos”. Nariño, al frente de sus tropas, se dirige a Tunja y la ocupa. Baraya por su parte proclama la independencia de la provincia del Socorro.
Junio Nariño regresa a marchas forzadas a la capital.
Julio 31 Se firma la paz entre Cundinamarca y Tunja.
Agosto 20 El Senado acepta a Nariño su renuncia de la Presidencia del Estado de Cundinamarca y en su lugar nombra a Manuel Benito de Castro.
Septiembre 12 Ante las amenazas de Baraya de atacar a Santafé, Nariño es restituido en la Presidencia.
Octubre 4 Se instala en Villa de Leiva, el Congreso de la Confederación llamada Provincias Unidas de la Nueva Granada. Allí se elige como Presidente a Camilo Torres, como Vicepresidente al canónigo Juan Marimón y como Secretario a Crisanto Valenzuela.
Octubre 22 Nariño reúne una asamblea a fin de hacerle conocer la intimación del Congreso. Dicha asamblea acuerda confirmar a Nariño en el poder absoluto y declara que Cundinamarca no formaría parte de las Provincias Unidas.
Noviembre 14 Bolívar llega por primera vez a Cartagena, que era un fortín patriota.
Noviembre 27 Bolívar se dirige al Congreso de las Provincias Unidas.
1813
Enero 9 Baraya, al frente de las tropas federales, se presenta con 3.000 soldados y ataca la ciudad de Santafé de Bogotá. Nariño se defiende y nombra como Generalísimo de su ejército al Jesús Nazareno que se venera en la iglesia de San Agustín, y bajo esta protección logra ganar la batalla.
Enero El Gobernador interino de Tunja José María Castillo y Rada, de acuerdo con el Congreso, acepta el régimen centralista. Así termina la contienda entre federalistas y centralistas
Marzo Llega a Santafé de Bogotá el Coronel José Félix Rivas, con la misión de conseguir auxilios para Venezuela, a fin de expulsar de allí a los realistas. Nariño se los concede y envía al Capitán José María Ortega y Nariño con una columna de hombres bien armados, entre los cuales marcha Antonio Ricaurte.
Abril 29 -2 p.m. Se inicia la ceremonia de la siembra de un arrayán en la Plaza Mayor, que simboliza la libertad y los derechos ciudadanos.
Junio 15 Bolívar declara “Guerra a muerte” en ciudad Trujillo.
Junio 28 El Colegio Electoral de Santafé de Bogotá nombra a Nariño, Dictador.
Julio 4 Manuel de Bernardo Álvarez es elegido Gobernador de Cundinamarca.
Julio 16 El Colegio Electoral y Revisor de Cundinamarca declara la independencia absoluta del gobierno español.
Julio 17 Se aprueban las divisas de Cundinamarca: la banderea que se compone de tres colores; azul celeste, amarillo tostado y rojo punzó, y el escudo con un águila con las alas abiertas. Con la garra derecha empuña una espada vuelta hacia arriba y con la izquierda sostiene una granada; sobre la cabeza va el gorro frigio; y en la orla hay fragmentos de cadenas.
Julio 20 La bandera tricolor de Cundinamarca aparece por primera vez en el acto oficial del juramento de la independencia de este Estado Soberano.
Julio 30 Juan del Corral es nombrado Dictador de Antioquia.
Agosto 5 Se consigue la liberación de Mérida, Trujillo, Barquisimeto, Valencia y Cumaná en Venezuela.
Agosto 11 Juan del Corral proclama la independencia absoluta del Estado Federal de Antioquia desconociendo a Fernando VII.
Agosto 29 Manuel de Bernardo Álvarez empieza a gobernar a Cundinamarca.
Septiembre 23 Sale de Santafé de Bogotá, el Teniente General Antonio Nariño, para emprender la Campaña del Sur.
Septiembre 27 Nariño llega a Purificación, en donde permanece quince días esperando la caballería que vendría de Ibagué a órdenes de Manuel Roergas Serviez.
Septiembre 30 Bolívar emprende la campaña del río Magdalena y Atanasio Girardot muere en la batalla del Bárbula.
Octubre Francisco de Paula Santander queda defendiendo el Valle de Cúcuta.
Octubre 19 Bolívar vence a los realistas en Tenerife y El Banco.
Octubre 25 Llega Nariño a la Plata, en donde reúne su Ejército.
Diciembre 22 El Ejército marcha para encontrarse con el enemigo.
Diciembre 30 Se descubre sobre el Alto Palacé una división enemiga, la cual es vencida por el Teniente Coronel José María Vergara.
1814
Enero 2 El Ejército descubre la fuerza de Asín, situada sobre el río Piendamó.
Enero 8-9 El oficial español que teme ser atacado por el frente y por la espalda, pasa el Palacé por el puente y se dirige a Calibío, en donde se reúne con el Brigadier Sámano.
Enero 15 El Ejército patriota, comandado por Nariño, derrota a Sámano en Calibío.
Enero 16 El Ejército de Nariño entra a Popayán.
Marzo 25 En la campaña de Venezuela, Antonio Ricaurte muere en San Mateo.
1814-1815
Continúa la guerra entre Cartagena y Santa Marta.
1814
Abril 29 El Ejército de Nariño gana la batalla de Juanambú.
Mayo 4 Simón Bolívar le otorga a Nariño la Orden de los Libertadores.
Mayo 10 Nariño es derrotado por el ejército realista en la batalla de los Ejidos de Pasto.
Mayo 11 Nariño es conducido a Pasto en calidad de prisionero del ejército realista. Se unifica el Gobierno de las Provincias Unidas de la Nueva Granada.
Junio 11 Se conoce en Santafé la derrota de Nariño.
Agosto 11 José Fernández Madrid presenta ante el Congreso un proyecto de reforma para lograr la unión del Gobierno Federativo y el Gobierno de Cundinamarca.
Septiembre 23 El Congreso aprueba entre otras las siguientes reformas:
1. El Poder Legislativo debe quedar concentrado en el Congreso.
2. El Poder Ejecutivo queda en manos de un triunvirato nombrado por el Congreso, cuya presidencia se turnará cada cuatro meses y anualmente se renovará uno de sus miembros.
3. Los Secretarios suplirán la falta de cualquier miembro del Ejecutivo.
4. El Poder Judicial de la Unión lo ejercerá una Alta Corte de Justicia, cuyos integrantes serán elegidos por el Congreso.
5. Se conservan los Tribunales de Justicia de las Provincias.
6. El Poder Ejecutivo general quedará encargado del Gobierno de las Provincias.
Para dar cumplimiento al decreto de reforma se elige el siguiente triunvirato:
- Custodio García Rovira
- Manuel Rodríguez Torices, y
- José Manuel Restrepo
Como todos están ausentes son remplazados por:
- José Fernández Madrid
- Joaquín Camacho, y
- José Maria del Castillo y Rada
Estas reformas son aprobadas por el Ejército y los Gobiernos de las Provincias.
Septiembre 28 José María del Castillo y Rada es reemplazo por Custodio García Rovira.
Octubre 5 Se instala el nuevo gobierno.
Diciembre 8 En vista de que el Dictador de Cundinamarca, Manuel de Bernardo Álvarez, se niega a incorporarse a la Unión, el Gobierno le asigna a Bolívar la misión de atacar a Santafé con su ejército de 800 hombres.
Diciembre 11 Después de tres días de lucha, Bolívar se toma a Bogotá. Viene acompañado de la Comisión Civil del Congreso compuesta por Camilo Torres, Antonio Baraya y José María del Castillo. Manuel de Bernardo Álvarez acepta recibir a los emisarios de Bolívar y termina reconociendo la autoridad del Congreso de las Provincias Unidas. Es reemplazado por el brigadier José Miguel Pey.
Diciembre 19 Bolívar se dirige a la Secretaría de Guerra para comunicarle la ocupación de la capital y el reconocimiento del Gobierno.
Diciembre 24 Bolívar le escribe desde sus cuarteles de Bogotá al Presidente Custodio García Rovira, pidiéndole autorización de tomar a santa Marta, Maracaibo y Coro, volver por Cúcuta y liberar el sur hasta Lima.
Diciembre Finaliza el año con el triunfo del Federalismo en el territorio nacional.
A diferencia de las narraciones del proceso de independencia de los demás países que celebran el bicentenario, en Colombia reconocen de manera particular el desempeño que tuvieron varias mujeres:
GREGORIA POLICARPA SALVARRIETA RÍOS: Guaduas, 26 de enero de 1796. Virtuosa y digna heroína de la Independencia. “Joven, bonita, pobre, viva e inteligente”. Marchó desde la capilla del Colegio del Rosario hasta el suplicio, cuyo cadalso estaba levantando en la Plaza Mayor. Vestía de camisón y mantilla azul, En forma arrogante dijo:
“Pueblo indolente: cuan diversa sería vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad. Ved que aunque mujer y joven me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes mas. No olvidéis este ejemplo. Pueblo miserable, yo os compadezco, algún día tendréis más dignidad”. Un oficial al pie del banquillo le ofreció un vaso de vino. “No lo tomo”, dijo, “Menos de un tirano”.
Fusilada el 14 de noviembre de 1817, a las 10 de la mañana, en compañía de su novio el capitán Alejo Sabarain. Seis balas atravesaron su hermoso cuerpo y nueve vidas más fueron segadas ese mismo día en su compañía. Fue sepultada a petición de sus dos hermanos sacerdotes, José Ignacio y José María bajo en el altar mayor de la Iglesia de San Agustín.
JUSTA ESTEPA: fusilada el 16 de enero de 1817.
ANSELMA LEYTON: de Lérida. Fusilada el 17 de enero de 1817.
CACICA GAITANA: el español Pedro de Añasco hizo inmolar quemando vivo al hijo de la Gaitana delante de la madre. La Gaitana destrozada por el dolor y la ferocidad de Añasco, reunió más de seis mil indígenas e hizo prisionero a Añazco tratándolo con gran crueldad e insensibilidad.
ZULIA: Bella, valerosa cacica de sangre real y altiva. Luchó contra los españoles con valor y heroísmo. Francisco de Paula Santander, su biznieto fue uno de los grandes forjadores de la Patria.
FRESIA: Princesa india, con sus huestes indígenas enfrentó con ferocidad desbordante los aguerridos soldados españoles.
Indígenas anónimas que se sacrificaron al arrojarse sobre agudas estancas para eludir la servidumbre de los conquistadores y otras, que se lanzaron desde altas rocas de Muzo, para morir antes de ser esclavas del déspota. Nos dejaron la enseñanza del heroísmo.
TERESA OLAYA: defendió la causa de los Comuneros, organizó un ejército y marcho frente al él en Neiva.
MATILDE GUEVARA: Niña de trece años, horrorosamente azotada por decir que era patriota, por haber nacido en América fue desterrada.
RAMONA ALVARÁN: natural de Cúcuta, fusilada el 13 de febrero de 1813.
ROSAURA VELEZ DE PEÑA: de Tumaco, fusilada en enero de 1814.
MANUELA BELTRÁN: “Misionera del movimiento de los comuneros de 1871” “Heraldo femenino de la Libertad”. Nacida en el Socorro. En la plenitud de una sana y cuajada lozanía, fue la primera mujer en la tierra colombiana que se atrevió a romper el símbolo de la dominación española en América. Alta y esbelta, su larga trenza negra le caía desde los hombros sobre el pecho. La boca de labios gruesos y sensuales, lucía un rancio gesto de altivez. Blanca la tez de suave tinte aperlado con el contacto del sol y el viento del templado clima socorrano.
PRESENTACIÒN BUENAHORA: natural de Pore, fusilada el 28 de Junio de 1816.
SIMONA DUQUE DE ALZATE: de Marinilla, entregó cinco de sus hijos a la Patria. Rechazó una pensión de $16 anuales para que no faltara esa suma a la República.
JUANA RAMÌREZ: fusilada en marzo de 1816.
MAGDALENA ORTEGA DE NARIÑO: robados sus bienes por los españoles, murió en la miseria.
ROSA ZÁRATE DE PEÑA: fusilada y decapitada el 17 de julio de 1813 en Tumaco.
AGUSTINA FERRO: fusilada el 20 de mayo de 1820.
DOLORES TORRALBA, RAFAELA RANGEL: fusiladas por suministrar agua a los heridos.
BIBIANA TALERO: de Zipaquirà, fusilada el 21 de noviembre de 1817, en Chocontá.
EULALIA BUROZ DE CAMBERLAINE: despedazada a sablazos el 7 de abril de 1814.
CARLOTA ARMERO: fusilada el 28 de mayo de 1816.
MANUELA SAENZ DE SANTAMARÍA: dama aristocrática. Murió en la miseria por amor a la libertad.
MARÍA DEL CARMEN Y BALBINA ULLOA: Fusiladas el 13 de abril de 1814.
DOMITILA SARASTI: fusilada el 11 de diciembre de 1812.
TERESA IZQUIERDO: fusilada el 24 de julio de 1819.
MANUELA Y JUANA ESCOBAR: lanceadas vilmente el 10 de julio de 1819.
FAUSTA GARCÌA: Ofrendó sus hijos a la patria.
MARIA ANTONIA SANTOS PLATA: fusilada el 28 de junio de 1819. Heroína de gran ascendencia política y social de la provincia del Socorro. Nació en Pichote, Santander, el 11 de abril de 1782. Apotegma patriótico profético que pronunció en el patíbulo: “Antes de terminar este año, el suelo granadino estará libre de los que lo tiranizan vilipendiando la virtud y el mérito”.
JOAQUINA AROCA: fusilada en Purificación el 5 de septiembre de 1816.
MARÍA DEL ROSARIO DEVIA: de Natagaima, fusilada el 16 de septiembre de 1817.
CANDELARIA FORERO: de Machetá, fusilada el 26 de noviembre de 1817.
AGUSTINA MEJÍA: de Charalá, fusilada el 8 de septiembre de 1816.
DOLORES SALAS: de Neiva, fusilada el 14 de Septiembre de 1817. Salió en medio de los demás presos, sus compañeros. Iba en comisión de zaraza azul, mantilla de paño azul y sombrero cubano”.
LUISA TRILLERAS: de Natagaima, fusilada el 18 de septiembre de 1817.
DOMINGA BURBANO: de Pasto, fusilada el 13 de diciembre de 1812.
MARTHA TELLO: de Neiva, fusilada el 12 de noviembre de 1817.
REMIGIA CUESTAS: de Tiribitó, fusilada en 2 de diciembre de 1817.
SALOMÉ BUITRAGO: fusilada el 3 de diciembre de 1817.
EVANGELINA DÍAZ: fusilada a los 22 años, el 19 de agosto de 1818.
ANTONIA MORENO: de Neiva, fusilada el 19 de septiembre de 1817.
MERCEDES LOAIZA: de Villavieja, Huila, fusilada el 16 de septiembre de 1817.
INÉS OSUNA: de Bogotá, confinada y sacrificada el 6 de septiembre de 1817.
IGNACIA MEDINA: de Garagoa, fusilada el 9 de diciembre de 1817.
MANUELA USCÁTEGUI: fusilada el 20 de diciembre de 1818.
ROSAURA RIVERA: fusilada en Neiva el 26 de noviembre de 1816.
En la edición anterior, anunciamos que también la revista sueños llevaría hasta ustedes artículos acerca de los países que este año celebran en América Latina el Bicentenario de la Independencia. En esta ocasión, celebrando nuestro mes patrio, toca el turno a México.
Como antecedentes, tenemos que, posteriormente al descubrimiento de América, en 1492, la primera expedición a costas mexicanas fue llevada a cabo en 1517, por Francisco Hernández de Córdoba, quien con un grupo de españoles salió de Cuba y arribó a Champotón, en las costas del actual estado de Campeche, además de que descubrió y exploró Isla Mujeres y Cabo Catoche, en la península de Yucatán.
A diferencia de la exitosa película de Mel Gibson, “apocalipto”, donde los españoles son recibidos como Dioses en la península de Yucatán, este evento ocurrió un año después, en 1518, en lo que ahora es Veracruz, por el río Jamada, junto a “Boca del Río”, donde unos emisarios del emperador azteca Moctezuma, les dieron la bienvenida al explorardor Juan de Grijalva y sus acompañantes, creyendo que eran enviados del dios Quetzalcóatl y venían a gobernarlos.
En 1519, Hernán Cortés realizó una expedición ya con el propósito de realizar la conquista de lo que más tarde sería la Nueva España. En esa época, el territorio que ahora es México era cuna de varias culturas: Mayas, Tlaxcaltecas, Mexicas-Aztecas, entre muchas otras. Y Hernán Cortés, al ver las rivalidades existentes entre los pueblos indígenas, y dándose cuenta que los Aztecas son el pueblo más poderoso, establece alianza con los tlaxcaltecas para que lo apoyen en la lucha contra los Aztecas. Después de el asesinato de Moctezuma, de la muerte de su sucesor Cuitlahuac a causa de la viruela (traída por los españoles) y del asesinato de los hijos de Moctezuma y de los últimos jefes Mexicas, por fin el 13 de Agosto de 1521 capturan a Cuaúhtemoc, el último emperador azteca, y con esto por fin logran la conquista de México-Tenochtitlan.
El desarrollo de la época colonial, fue similar al de todas las colonias españolas. Con el pretexto de evangelizar al pueblo, los españoles derrumbaron una gran cantidad de edificios importantes para las culturas mexicanas, de los cuales ahora lamentamos su desaparición. Trajeron, además de la viruela, un sinnúmero de enfermedades que los indígenas no padecían, y relegaron a los autóctonos, como en todas las conquistas, a puestos inferiores. Con aires de superioridad demostraron que únicamente les interesaba el poder, el territorio y la explotación de los recursos.
Los gobernantes de aquella época llevaron a cabo múltiples tareas, como implementar la religión católica a los grupos indígenas, institucionalizar leyes religiosas, comerciales, repartición de tierras, tierras comunales, ejidos, orden y progreso en la sociedad, el comercio de oro y otras cosas a España, el desarrollo de la agricultura y ganadería, el cobro de impuestos por métodos de opresión, etc.
La época virreinal desarrolló a la Nueva España, como a todas las colonias, al mismo nivel de desarrollo existente en Europa. Se fundaron Universidades y se difundieron las corrientes culturales, literarias, musicales y arquitectónicas. Se enriqueció el arte culinario al mezclar ingredientes americanos como el maíz, aguacate, tomate, cacahuate, chocolate y muchos otros, en los platillos europeos, al igual que a América llegaron trigo, papa, ganado vacuno y porcino, entre otras muchas cosas.
Pero este desarrollo oprimió y exprimió al pueblo común en lo más extenso de la palabra. Este sistema causó la separación de clases sociales, dejando una muy alta, conformada por españoles, y una muy baja, en extrema pobreza, tanto para los indígenas como para los esclavos negros traídos de África. El racismo jugó un gran papel en la limitación de clases sociales. Los españoles eran los propietarios de las tierras y de los comercios. Se creó la burguesía en la Nueva España. La iglesia, además de su papel evangelizador, también jugó un gran papel como mediador y represor de la gente, pues mantenía a la gente con ideales que al gobierno le convenían.
Sin embargo, no fueron los indígenas ni las clases oprimidas quienes decidieron iniciar la lucha por la independencia de España, sino un grupo de criollos, quienes estaban descontentos por no tener derecho a puestos de mayor poder, solamente por el hecho de ser hijos de españoles nacidos en América. Como hijos de españoles, tenían derecho a educación, derecho a “ilustrarse”, y estaban al tanto de la Independencia que Estados Unidos había logrado en 1776 de la corona Inglesa, así como de los ideales de la revolución Francesa de 1789, y de las guerras Napoleónicas en Europa, que desestabilizaron la monarquía en España.
Fue así como en 1810, un grupo de criollos inició el movimiento independentista de México. A diferencia de otros movimientos, como el de Argentina, quienes ya habían elegido su propio gobierno antes de iniciar la lucha por su independencia, el proceso en México inició mediante una conspiración. Esto debido a que en 1808, el Licenciado Francisco Primo Verdad, Francisco Azcárate y fray Juan de Talamantes se alzaron contra el virrey José de Iturrigaray, y desconociendo el ayuntamiento de la ciudad de México, propusieron la creación de una junta de Gobierno, semejante a la que en ese momento funcionaba en España contra los invasores franceses, con la esperanza de que el poder pasara al pueblo, aunque como pueblo solamente se referían a los criollos ricos. Los peninsulares temieron que la colonia se independizara, y encarcelaron a los rebeldes. Este acontecimiento demostró a los criollos que los medios pacíficos serían insuficientes para la lucha, y por eso empezaron a organizarse y conspirar.
La conspiración decisiva fue la de Querétaro, donde Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Ignacio Aldama, Juan Aldama, Mariano Abasolo, Mariano Jiménez, entre otros, se reunían en secreto con Josefa Ortiz de Domínguez, la esposa del corregidor de Querétaro, Miguel Domínguez.
Esta conspiración planeaba iniciar la lucha por la independencia entre Octubre y Noviembre de 1810, pero fue descubierta el 15 de Septiembre de 1810, pero gracias al poder del corregidor, doña Josefa avisó a tiempo a Ignacio Allende, quien a su vez avisó a Miguel Hidalgo, quien se apresuró a organizar la rebelión e iniciar la lucha durante la madrugada del 16 de septiembre del mismo año.
Miguel Hidalgo era párroco en el pueblo de Dolores, en Guanajuato, y aprovechando la influencia de la iglesia sobre el pueblo, esa madrugada tocó la campana y llamó a misa, y desde el púlpito dio un discurso contra el mal gobierno, invitando a la unión y la rebeldía conjunta. Este acto se conoce como el “grito de Dolores”. Es por eso que en México la celebración de la independencia siempre se centra en tocar una campana desde un balcón al grito de ¡Viva México! y ¡Vivan los héroes que nos dieron patria y libertad!, esta última parte en sustitución del grito de Miguel Hidalgo ¡Viva la Virgen de Guadalupe! Y ¡Mueran los gachupines!
Miguel Hidalgo era ex alumno de los jesuitas, y poseía una gran cultura y fortuna. Fue profesor y rector del colegio de San Nicolás en Valladolid (lo que ahora es Morelia). Se había distinguido por sus labores a favor de los indígenas y las castas, a quienes había enseñado alfarería, la cría del gusano de seda y las primeras letras.
Posteriormente al grito de Dolores, en pocos días pudo reunir a más de 100,000 hombres, entre los cuales se encontraban criollos, mestizos, y otras personas dedicadas a la minería, agricultura y los obrajes.
En el año de 1810 el cura del pueblo de Carácuaro, José María Morelos y pavón, se enteró que en el pueblo de Dolores, el cura Miguel Hidalgo, acaudillaba una rebelión en búsqueda de la libertad. Morelos sale en busca de los insurgentes. Hidalgo reconoce a su exalumno y dicta un nombramiento que decía: "Por el presente, comisiono a mi lugarteniente D. José María Morelos, para que en la costa del Sur levante tropas, procediendo con arreglo a las instrucciones verbales que le he comunicado".
Morelos había sido alumno de Hidalgo en el Colegio de San Nicolás; en 1799 se hizo sacerdote y destacó por su labor a favor de los pobres. Salió del curato con tan sólo 25 hombres para ponerse al servicio del movimiento rebelde; su antiguo maestro le ordenó insurreccionar y tomar el puerto de Acapulco.
Luego de vencer una escasa resistencia, entró en San Miguel el Grande, donde se le unió el ejército de Dragones de la reina que comandaba Allende. Después partieron a Celaya y Salamanca. Tomó la capital de Guanajuato después de un intenso y sangriento combate en el que destacó la actuación de un minero apodado El Pípila al incendiar la puerta de la Alhóndiga de Granaditas para facilitar la entrada a los insurgentes. Los obispos de Michoacán, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca y Puebla excomulgaron al cura y a sus colaboradores, pero cuando arribó con su ejército a Valladolid, la excomunión fue retirada.
Después de Valladolid, Hidalgo se dirigió a la capital del país, pasando antes por el monte de la Cruces, el cual divide a Toluca del Valle de México. Ahí sostuvo un duro enfrentamiento con las tropas realistas. El triunfo dejó el camino libre a la ciudad. Pidió hablar con el virrey, pero, antes de saber si iba a ser escuchado, ordenó la retirada por temor a que el ejército del español Félix María Calleja estuviera ya en camino y su tropa quedara cautiva en plena ciudad, atrapada y sin municiones suficientes para hacerle frente.
Estos temores fueron aprovechados por Calleja, que se enfrentó a los rebeldes los derrotó en una región llamada San Jerónimo de Aculco, en Querétaro. De los 80,000 hombres victoriosos del monte de las cruces, sólo quedaron unos 40,000. Hidalgo se dirigió entonces a Valladolid Allende a Guanajuato, pero éste fue rechazado y obligado a huir hacia Guadalajara, donde pretendía unirse a aquel.
Entre las medidas decretadas por Hidalgo estaba la confiscación de los bienes que pertenecía a los españoles, el reconocimiento del uso de las tierras como derecho exclusivo de sus dueños. Entre otras acciones políticas, invitó a los criollos a dejar el ejército español y unirse al insurgente. Fundó el periódico “El Despertador Americano”, para hacer llegar a la población las noticias sobre el nuevo gobierno y el alcance de la lucha independentista, y abolió la esclavitud.
En Guadalajara, Hidalgo organizó su ejército con unos 100.000 hombres, que se enfrentó al de Calleja en Fuente de Calderón. Después de seis horas de combate y cuando la batalla aún no estaba decidida, estalló una granada sobre un carro de municiones; esto causa pánico, desorden y finalmente la derrota de los insurgentes. Calleja entró victorioso, a la ciudad de Guadalajara el 21 de enero de 1811.
Debido a este fracaso, Hidalgo dejó el mando de las tropas insurgentes, en la hacienda de Pabellón, cerca de Aguascalientes. Al mando de una parte de la tropa, Hidalgo se encaminó hacia Zacatecas, pero como no tuviera el apoyo deseado y apenas había logrado reunir algún dinero para la causa, continuó hacia el norte donde fue aprehendido definitivamente.
Más tarde los caudillos y un ejército de unos 2,500 hombres con Ignacio López Rayón a la cabeza, pretendieron llegar a Estados Unidos en busca de municiones para la lucha, y no las consiguieron. Fueron aprehendidos en Norias de Baján. La tropa fue sometida a un consejo de guerra y enviada a Durango. Hidalgo, Allende, Aldama y Mariano Abasolo fueron enviados a Chihuahua donde se les condenó a muerte. Hidalgo fue ejecutado el 30 de julio de 1811. Las cabezas de Miguel Hidalgo y Costilla, Allende, Aldama, y Jiménez se conservaron en sal por los practicantes del hospital, y tras una larga peregrinación por Chihuahua, Zacatecas, Lagos, León y Guadalajara, fueron colocadas en octubre, en los cuatro ángulos de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato.
La muerte de los principales caudillo de la independencia no acabó con el movimiento. Éste fue continuado por Ignacio López Rayón y, al sur, por José María Morelos y Pavón, quien daría la organización, estrategia y carácter militar que no había tenido entonces.
Rayón reunió las tropas insurgentes dispersas y desorganizadas por la muerte de Hidalgo. De Coahuila pasó a Zacatecas pero, perseguido por Calleja, se trasladó a Michoacán, y en Zitácuaro formó una junta de Gobierno para unir y reorganizar el ejército y para establecer un gobierno libre; para ello expidió un Manifiesto a la Nación, este documento fue enviado a Morelos, que lo rechazó porque no estaba de acuerdo conque Fernando III siguiera gobernando a la colonia, como proponía la junta de Gobierno.
Al sur Morelos formó un ejército, cumpliendo las indicaciones que tiempo atrás le dictara Hidalgo. Utilizó como táctico militar la rapidez para actuar y la sorpresa como rama de lucha; al mismo tiempo hizo uso de las guerrillas en todos los pueblos para reforzar más ataques.
En Octubre de 1810 Morelos salió de Carácuaro con 25 hombres armados con algunas escopetas rumbo a la costa. Morelos ganó adeptos en todo el territorio; pronto se le unieron varios caudillos que fueron de gran ayuda. Durante tres meses Morelos organiza lo necesario para la lucha gracias a grandes sumas de dinero que recibía y que se manejaba en beneficio siempre de la causa. Adquirió provisiones como pólvora y otras cosas, la situación del país se presentaba muy favorable para los insurgentes.
El virrey Venegas daba instrucciones a Calleja y le informaba sobre la inseguridad que se vivía en la ciudad de México, ya que estaba rodeado de insurgentes que interceptaban con actividad; las comunicaciones estaban interrumpidas tanto en Veracruz como en Acapulco, en Tecpan, los hermanos Pablo, José Juan y Hermenegildo Galeana; en Chilpancingo, Miguel, Victor, Máximo, Leonardo y Nicolás Bravo, y en Tuxtla, Vicente Guerrero.
Morelos llegó al puerto de Acapulco e intentó apoderarse de él, ya que era de suma importancia por ser el lugar clave del tráfico comercial con Filipinas y del envío de mercancías a la ciudad de México. Pero aunque no logró dominarlo, pudo mantenerlo aislado. Marchó a Chilapa, Guerrero, y ahí se dedicó a adiestrar al ejército, disciplinario y fortalecerlo militarmente.
En su segunda campaña, la finalidad de Morelos era avanzar hacia el centro del país y llegar a la capital. Divide a sus hombres en tres partes, todas con la finalidad de avanzar al centro del país y llegar a la capital. Él se dirigiría a Puebla y México, Miguel Bravo y Valerio Trujano a Oaxaca, y los Galeana a Toluca; y dejó una parte de la tropa cerca de Acapulco, por si se podía reiniciar la lucha. Morelos y los Galeana cumplieron su cometido, Valerio Trujano logró entrar a Huajuapan, en Oaxaca, pero Miguel Bravo no consiguió su propósito.
Ante tal acometida, el virrey ordenó a Calleja que detuviera al avance de los rebeldes. Mientras tanto, Morelos y su ejército habían tomado Cuautla e instalado una fortificación para vencer a Calleja, quien hasta entonces había ganado todos los encuentros contra los insurgentes. Éste, al ver que no podía vencerlos en combate, intentó dominarlos por hambre; los cercó durante 73 días, esperando la rendición que no iba a llegar; incluso les ofreció un indulto que Morelos no aceptó.
En esta campaña se le unen valiosos hombres, entre otros, los curas José Manuel Herrera y Mariano Matamoros, quien llegaría a ser lugarteniente, junto Hermenegildo Galeana. Cuando Morelos vio la imposibilidad del triunfo y que la ayuda de víveres y municiones no llegaba, se vio obligado a romper el sitio y abandonar el lugar donde se encontraban con pocas bajas del ejército insurgente. Volvió a Chilapa, Guerrero, y ahí inició su siguiente campaña.
De Chilapa partió a Huajuapan para ayudar a Valerio Trujano. Luego de la Victoria en ese lugar, estableció su cuartel general en Tehuacán, Puebla, que fue un lugar estratégico porque comunicaba con el puerto de Veracruz y las ciudades de México y Puebla.
Morelos reanuda sus acciones sobre Puebla, Veracruz y Jalapa, con un merecido prestigio. Después de varios enfrentamientos con los realistas, atacó Orizaba y dio un duro golpe al gobierno español, quemó todas las reservas de tabaco existentes, recogió todo el armamento militar y obtuvo más de $300,000 en plata y alhajas.
La dificultad para entrar al centro del país orilló a Morelos a marchar sobre Oaxaca, donde consiguió un vigoroso triunfo. Ahí organizó un gobierno provisional y fundó el periódico El correo Americano del Sur, cuyo propósito era difundir la doctrina revolucionaria.
Esta estabilidad y los éxitos obtenido por Matamoros y Bravo en Puebla y Veracruz animaron a Morelos a tomar Acapulco, lo cual logró en 1813. Tales victorias fortalecieron la causa insurgente y le dieron mayor esperanza de triunfo.
Antes de iniciar la siguiente campaña, Morelos había establecido las bases del gobierno mexicano. En 1813 Morelos, además de sostener las acciones de guerra, decide convocar al Congreso de Chilpancingo, es ante este cuerpo legislativo que el 14 de septiembre del mismo año, el caudillo insurgente presenta los Sentimientos de la Nación.
En lo político e ideológico, los Sentimientos de la Nación sentaban las bases para el debate legislativo en el Congreso de Chilpancingo. Morelos presenta en el primer punto de su documento, la independencia de América de España y de "toda otra nación"; en los siguientes manifiesta su lealtad ante la religión católica declarándola religión única "sin tolerancia de otra"; ratifica el principio de la soberanía popular; plantea el establecimiento de un régimen de gobierno dividido en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial; propone los primeros esbozos legislativos en materia de justicia social, moderando la "la opulencia y la indigencia" de tal forma que se "aumente el jornal del pobre"; anula privilegios; proscribe la esclavitud; se protege el derecho a la propiedad; la inviolabilidad del domicilio, se prohíbe la tortura; y se quitan la "infinidad de tributos" como la alcabala, el estanco y el tributo, para regular y simplificar el impuesto del cinco por ciento "de semillas y demás efectos o otra carga igual".
En ese año (1813), Calleja fue nombrado virrey; ello trajo un recrudecímiento de los ataques realistas contra el insurgente. Después de haber instalado el Congreso en Chilpancingo y con el deseo de ampliar sus conquistas, Morelos pretendió llegar a Valladolid, en combinación con Bravo y Matamoros. Pero Calleja ordenó la derrota del caudillo, objetivo que casi logra, de no ser porque Morelos dividió su ejército para evitar el desastre; en ese percance cayó prisionero Mariano Matamoros.
Desanimado por esto, Morelos dejó el Congreso y se fue a Acapulco, donde permaneció inactivo hasta 1815. En este sitio se enteró de las persecuciones y recuperación de algunos territorios por parte de los realistas. Calleja lo acosaba sin descanso, obligándolo a huir a distinto lugares, hasta que los atrapó en las cercanías de Puebla y Guerrero, en pleno combate. En Temalaca, Morelos fue hecho prisionero por Manuel de la Concha, quien lo traslada a la ciudad de México para ser juzgado, pues la iglesia lo consideró como hereje y enemigo cristiano. Fue conducido a México para ser juzgado y fusilado en San Cristobal Ecatepec, el 22 de diciembre de 1815.
La muerte de Morelos dejó al movimiento insurgente sin un jefe capaz de acaudillarlo. Los combates se sucedían aislada y desordenadamente. El Nuevo virrey, Juan Ruiz Apocada, que sustituyó a Calleja debido a sus crueldades y excesos, prometió el perdón a los insurrectos si entregaban las armas; muchos de ellos lo aceptaron, pues creyeron perdida de lucha Esto fue un golpe para los que seguían luchando, ya que cedieron varios territorios que antes se había ganado, como el puerto de Boquilla de Piedra que permitía la entrada de Armas y municiones procedentes de los estados fronterizos.
Precisamente es esos momentos llegó a México el español Francisco Javier Mina, quien había sido expulsado de España por oponerse a Fernando VII. En el destierro conoció a fray Servando Teresa de Mier, quien le habló del movimiento de Independencia; de esta manera, Mina vio la posibilidad de luchar contra el gobierno tiránico del rey. Aunque Mina no obtuvo en un principio gran aceptación popular; incluso se le veía con desconfianza porque sus intereses políticos no correspondían a la del pueblo inconforme. Cuando Mina regresó al fuerte del Sombrero, el Virrey Apodaca, temeroso de que sus triunfos lo volvieran más fuerte y difícil de detener, ordenó atacarlo duramente, sitiando el fuerte.
Por más que Mina trató de romper el sitio no lo logró; fue acorralado por la escasez de víveres y municiones; decidió salir del lugar para traer recursos, pero no consiguió regresar. Mina viajó a Guanajuato, pero, como ya se encontraba muy fatigado, se refugió en el rancho El Venadito, donde él y Pedro Moreno fueron sorprendidos. Moreno murió en la lucha y Mina fue prisionero; luego fue sentenciado a muerte por un consejo de guerra y fusilado el 11 de noviembre del año 1817.
A la muerte de Mina, los fracasos continuaron, los lugares fortificados, como el fuerte de Palmillas en Veracruz o el de Jaujilla en Michoacán, cayeron en manos del enemigo, lo mismo que jefes como Rayón y Bravo, que fueron condenados a cadena perpetua.
En la última etapa de lucha, Guadalupe Victoria peleaba en Veracruz, mientras Vicente Guerrero lo hacía en las montañas del sur. Guerrero tenía experiencia en la insurgencia; pues había combatido bajo las órdenes de Galeana y Morelos.
Guerrero libró muchas batallas con éxito. En 1812 siendo apenas capitán derrotó al español Llano, lo que le valió seguidores para la causa insurgente; en 1815, con el grado de coronel, obtuvo en Tiapa una gran Victoria; en 1816 derrotó a los realistas en el cerro de Piaxtía. Debido a sus victorias, fue nombrado general en jefe de las tropas del sur, sostuvo una lucha en casi toda la zona del río balsas y la costa del sur, que le proporcionó valiosos recursos para la lucha. Mientras tanto el brigadier Armijo renunció a su cargo porque no pudo detener el avance de las tropas sureñas, que afianzaron la acción bélica del insurgente hasta la consumación de la independencia.
Sin embargo, la consumación de la independencia, además de las luchas de los insurgentes, encontró muchas razones de peso dentro de el mismo gobierno español. Al regresar Fernando VII de su cautiverio en Bayona, Francia, en marzo de 1814, fue recibido con bastante entusiasmo por el pueblo español, y aunque tuvo que acatar la Constitución, la suprimió el 4 de Mayo siguiente e hizo desaparecer a la Corte de Cadiz, ordenó la persecución de los liberales y recuperó el carácter de monarca absoluto, Ante esta situación, las logias masónicas comenzaron a actuar, decidiendo terminar con la tiranía, para lo cual hicieron labor de proselitismo en el ejército y prepararon una revolución. En enero de 1820 el coronel Rafael Diego, comandante del batallón de Asturias, se pronunció en contra del rey y le exigió el restablecimiento de la constitución.
Cuando lo ocurrido en España se empezó a conocer en México, el virrey Apodaca se las arregló para evitar que se difundieran las noticias del movimiento revolucionario español, pues no deseaba acatar la Constitución. Pero su esfuerzo fue en vano, ya que en Veracruz los liberales se lanzaron a la calle y presionaron al gobernador García Dávila, logrando que proclamase la nueva ley.
Apodaca al ver que sucedía lo mismo en otras ciudades, se dispuso a actuar de igual manera. Así, el 31 de Mayo jura y hace jurar la Constitución a las autoridades; además, toma el nombre de jefe político superior y capitán general, como correspondía a la nueva situación leal. Poco después convocó a elecciones municipales y estableció la libertad de imprenta.
Lo anterior causó mucha inquietud entre los españoles peninsulares y demás partidarios de la monarquía, pues las nuevas leyes constituían una amenaza para sus privilegios. Comenzaron a organizarse para separarse de España y dar continuidad a su situación. Desde luego que sus ideas independentistas se alejaban de las de los insurgentes, al no perseguir el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas de la población, sino de su bienestar personal.
Los criollos, por su parte, propagaban las ideas liberadoras a través de diversas publicaciones; entre los periodistas de ese momento destacan Carlos María Bustamante y José Joaquín Fernández de Lizardi, el pensador mexicano.
Los españoles inconformes, entre ellos el virrey, se reunían en el templo de la profesa para conspirar, siendo el dirigente principal el canónigo Matías Monteagudo El plan consistía en separarse de España, impedir la aplicación de la constitución de Cádiz y ofrecer el trono a un miembro de la familia real española. Para los efectos del plan eran necesarios los servicios de un militar español que les inspiraba confianza; por tanto, se propuso al coronel Agustín de Iturbide, quien se había distinguido por ser muy combativo en las batallas que sostuvo contra los insurgentes.
Alrededor de Iturbide, nuevo centro de atención, se fue conformando un partido integrado por miembros del alto clero, propietarios de minas y grandes haciendas, comerciantes, autoridades y, desde luego, altos jefes militares. Los conjurados de la Profesa lograron que Iturbide tuviera el mando del ejército del Sur. Con este apoyo y con más efectivos militares, Iturbide se lanzó en contra de Guerrero y Pedro Ascencio, pero al resultar derrotado y después de evaluar la situación – que no era favorable – decidió aliarse con Guerrero para lograr la independencia, para lo cual concertó entrevista con los jefes insurgentes, hasta que logró reunirse con Guerrero en Acatempan el 10 de febrero de 1821. Guerrero representaba la lucha por la consecución de los ideales de los primeros insurgentes; deseaba obtener la independencia para que cambiara el modo de vida de los mexicanos y ya no dependieran de la corona española, formando una nación gobernadora con leyes liberales y democráticas.
Iturbide, por el contrario, quien representaba a la corriente conservadora, era oportunista que aprovechaba todas las ocasiones para colocarse ventajosamente, aunque para ello tuviera que atropellar los intereses y derechos de los demás. Quería la independencia, pero únicamente para las clases privilegiadas conservaran su situación y él pudiera obtener su correspondiente recompensa.
El día 24 de febrero de 1821 se firmó el Plan de Iguala. Entre sus puntos importantes tenemos:
· La religión Católica sería la única aceptada en el país.
· La Nueva España sería independiente de cualquier otra potencia.
· Su gobierno seria una monarquía constitucional, a cargo de un miembro de la casa de Habsburgo.
· Todos los habitantes tendrían la categoría de ciudadanos y el derecho a ocupar cargos públicos, según sus méritos.
· El gobierno así formado sería protegido por el ejército de las tres garantías. Religión, Independencia y Unión.
Iturbide y Guerrero encontraron al Plan de Iguala por parte de los absolutistas, encabezados por el virrey, quien decidió enviar tropas a combatirlos. Sin embargo, gradualmente diversos jefes militares se fueron sumando al Plan y se enfrentaron a los realistas, hasta dejarles únicamente las ciudades de México y Veracruz. Estando así la situación, el 30 de julio desembarcó es este puerto Juan O´donojú, que había sido nombrado virrey, en sustitución de Apodaca. O´donojú al darse cuenta de que no podría de tener el rumbo del acontecimiento, decidió buscar un arreglo con los Insurrectos, para lo cual se reunió en Córdoba con Iturbide. Se acordó reformar el Plan de Iguala, obteniendo como un resultado que se firmara el 24 de agosto los tratados de Córdoba. Entre los asuntos pactados figuran:
Sustituir al posible monarca Habsburgo por uno de la casa de Borbón.
Nombrar a la nueva nación como Imperio Mexicano.
Considerar a O´donojú para ocupar un puesto en la nueva junta provisional de gobierno.
Para consumar la ansiada independencia sólo faltaba entrar en la capital, en la que se encontraba fuerzas del ejército español al mando del mariscal Novella. O´donojú, según los tratados, arregló la salida de esas tropas y se preparó la llegada del ejército trigarante para el día 27 de septiembre. El día 24, no obstante, Vicente Filisola había arribado a la capital con cuatro mil hombres, siendo el primer jefe del ejército independentista en llegar, Tres días después entraron las fuerzas trigarantes, con Iturbide al frente. Éste se dirigió al Palacio, en donde, junto con O´donojú, presenció el desfile de las tropas y asistió a la celebración de los servicios religiosos en la catedral. Iturbide, dirigiéndose a los ciudadanos, dijo: "Ya sabéis el modo de ser libres; a vosotros toca señalar el de ser felices".
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