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lunes, 19 de diciembre de 2011

In focus






In focus
Enseña a tus hijos a comer de todo
(Por una niña mala para comer)


Primero que nada, vamos estableciendo conceptos:
Un niño muy bueno para comer, es el que nunca nos da problemas a la hora de alimentarlo, lo que le ponemos enfrente se come, tan así que en la mayoría de las ocasiones no recuerda lo que comió, porque ni siquiera se tomó el tiempo para analizar lo que estaba comiendo. Tengan cuidado con este niño, ya que tiende a comer en exceso, solapado por nosotros, por la felicidad que nos produce cuando deja su plato limpio y pide un poco más.
Un niño bueno para comer, es el que come casi de todo, en cantidades moderadas. Probablemente le disgusten uno que otro alimento, pero admitámoslo, a todos nos disgusta uno que otro alimento, así que no es un problema serio.
Un niño malo para comer, es al que hay que insistirle durante horas para conseguir que coma un bocado. Es quien más nos preocupa y estresa, y es quien nos da el mejor material para escribir estos consejos (aunque se pueden aplicar a cualquier niño).
Desde antes de tener conciencia, fui conocida como una niña mala para comer. Entre las anécdotas de mi mamá al respecto, cuenta que cuando me preparaba mi biberón con fórmula, me tardaba tres horas con el mismo y solo conseguía tomarme dos onzas antes de que debieran desechar el contenido; cuando podía sentarme en mi silla periquera nunca hice un intento por tomar mi cuchara, y si me dejaban sola por un segundo con mi plato era capaz de volcármelo en la cabeza como si fuera sombrero (y la comida ingresaba en mi organismo por ósmosis).
Desde que tengo conciencia, recuerdo la gran cantidad de cosas que odiaba comer: avena, huevo, plátanos, leche pura, caldos con carne, zanahorias, manzanas, chayotes, calabazas, quesos, hígado y un largo etcétera.
Entre los recuerdos imborrables que tengo de mi infancia, se encuentran las horas de la comida. Nótese que dije “horas” y no “hora”. Y es que la rutina era la siguiente: todos los días, a la una de la tarde, a mis hermanos y a mí nos llamaban a comer. A más tardar a las dos de la tarde ellos ya habían terminado su plato. A las cuatro de la tarde mi abuelita había terminado de limpiar la cocina, así que se iba a la sala para ver la televisión. Y por fin, en ese momento, yo podía levantarme de mi silla y vaciar el contenido de mi plato en el bote de la basura, liberándome a mí misma del martirio que representaba la hora de comer.
En aquellos tiempos, todos los adultos que me rodeaban intentaron varias estrategias para obligarme a comer mejor, además de la vigilancia durante tres horas junto a mí y mi plato, castigos físicos, amenazas con lavativas, etc.
Tal vez si hubieran preguntado mi opinión al respecto, la hora de la comida habría sido menos estresante, tanto para mí como para ellos. Y es que, diariamente, mientras analizaba el asqueroso contenido del plato que tenía frente a mí, mi imaginación trabajaba esperando que el plato o su contenido adquiriera vida propia, y también pensando lo que yo haría cuando fuera grande para que mis hijos comieran bien.
Así pues, he aquí las estrategias que estoy segura hubieran funcionado conmigo para que yo comiera bien, y que he probado con mi hijo cuando dice que un alimento no le agrada.
1. No pongas el mal ejemplo
Recuerdo que alguna vez una amiguita me invitó a su casa a comer, y me llamó la atención lo poco surtido que estaba su refrigerador. La niña me explicó que su mamá nunca compraba los alimentos que no le gustaban a ella, y que tampoco compraba los alimentos que les disgustaban a sus hijos, para no tener que desperdiciar comida por alguien que no quisiera comer algo.
Eso sí que me pareció un mal ejemplo, ya que la mamá limitaba la calidad de la alimentación de todos al juntar en uno solo los caprichos personales de todos ellos. Pero también fue mi base para decidir que cuando yo tuviera mis hijos, comería las cosas que me desagradan enfrente de ellos, pensando en su valor nutritivo, sin expresarles mi disgusto, para lograr que ellos tuvieran una mejor alimentación que la mía.
Y sobre todo, nunca le digas “guácala” a la comida, porque aunque no lo creas, esa cosa que te desagrada puede ser el platillo más delicioso del mundo para quien te está escuchando.
Un niño que se atreve a decir que un alimento no le agrada, es porque escuchó a alguien decir que un alimento no le agrada, y se siente con el derecho de repetirlo.
2. Pregúntales los motivos por los que no quieren comer.
Si a mí me hubieran preguntado de niña, dependiendo del alimento eran las razones para no consumirlo. Es cierto que comía demasiado lento, en gran parte porque así lo requería mi proceso digestivo, pero gran parte también se debía a que tenía el conocimiento previo de lo que me sucedería con tal o cual alimento. Por ejemplo: los plátanos se me volvían negros en la mano, los caldos se me volvían espesos cuando se enfriaban, o bien la grasa se cuajaba en la superficie, la leche pura se me agriaba en el vaso, la avena estaba llena de “cositas”, etc.
Recuerdo que mi hijo de pequeño podía comer papaya perfectamente, una fruta con la que la mayoría de los niños tienen problemas. Sin embargo, a los seis años dejó de gustarle. Al preguntarle sus motivos, me dijo que las semillas de la papaya parecían una colonia de insectos.
Si sabemos lo que piensa un niño respecto del alimento que no desea consumir, será más fácil encontrar la solución para ayudarlo a comer ese alimento.
Hay niños que, cuando hace mucho calor, pierden el apetito. No te mortifiques si no quieren comer comidas elaboradas. Lo primero que debes procurar es que estén bien hidratados. Puedes prepararles la limonada con un poco de sal para que les sirva como suero. Y no importa que solo quieran comer fruta fresca, ensaladas de vegetales frescos, de atún, de pollo, o alimentos parecidos. Sigue siendo comida, y sigue siendo nutritiva.
3. Involúcralos en la preparación de los alimentos
Cuando pasé a cuarto grado de primaria, ingresé en una escuela donde las niñas tomaban clases de cocina una vez por semana a partir del cuarto grado. Y lo que yo misma noté, fue que cada vez que en clases de cocina utilizaba un ingrediente que nunca había sido de mi agrado, me sentía tan orgullosa de haber cocinado, que ese ingrediente pasaba a mi lista de alimentos comestibles.
Así fue como la zanahoria entró a mi lista de comestibles (y confieso que aún me desagrada su sabor).
4. En lugar de amenazarlos, explícales los beneficios de los alimentos que odian
Como dije, tengo una larga lista de alimentos que no me agradan. Solo que ahora la lista tiene otro nombre “alimento que a pesar de todo, son nutritivos”.
El prometer castigos para obligar a los niños a consumir un alimento, solamente vuelve al alimento más desagradable de lo que ya era.
Pongamos al hígado como ejemplo, ya que a la mayoría de los niños (y a muchos adultos) les desagrada. Pero los niños te entenderán si les explicas que es un alimento rico en hierro y en vitamina A (incluso más que las zanahorias), que te ayuda a que tu organismo se mantenga sano, ya que nutre la piel, purifica la sangre, y ayuda a evitar graves enfermedades como la anemia y la leucemia.
El hígado cuesta, en promedio, la quinta parte de lo que cuesta un kilo de carne magra, y eso es una gran ayuda para tu presupuesto. La mejor nutrición y el mejor precio en el mismo producto. ¿Qué más se puede pedir?
Claro que la explicación no funciona por sí misma, y la tienes que reforzar con los tres siguientes consejos.
5. Prepara los alimentos que les desagradan como su alimento favorito
A lo largo de mi vida he aplicado y he visto como aplican esta medida una y otra vez con excelentes resultados.
La primera vez escuché a una señora hablando con mi mamá, que contaba cómo les preparaba a sus hijos la gelatina con caldo de frijol (y mi primera reacción fue pensar “aaaaaascooooooo”).
Cuando mi hijo era pequeño y no quería comer algún vegetal, como calabazas o zanahorias, se las empanizaba, y cuando ya había comido más de la mitad, le explicaba lo que estaba comiendo. Después de eso, no tuve ningún problema con ponerle esos alimentos en otras presentaciones.
Mi amiguita Andrea me contaba que odia comer hígado. Cuando le pregunté por su platillo favorito, me contestó que le encantan las chuletas en salsa verde. Le planteé entonces la posibilidad de negociar con su mamá que cuando le quiera dar hígado nuevamente, le sugiera que lo prepare en salsa verde, y estuvo de acuerdo en que así le resultaría menos desagradable.
6. Prémialos cuando comen algo que les desagrada

Ya sea preparando el agua fresca de su sabor favorito, o su postre favorito para que les quite el mal sabor que la comida les ha dejado (no lo pueden negar, cuando odiamos un alimento lo peor que nos puede suceder es conservar ese sabor) hará más llevadera, o menos traumática, la idea de comer ese alimento.
7. Diversifica las presentaciones de los alimentos

En muchas ocasiones, para que los niños no dejen la comida, les preparamos lo que les gusta una, y otra, y otra, y otra vez. El resultado es un hastío tremendo que los niños no quieren volver a saber de ese alimento. Aunque no lo quieran creer, se vuelve aburrido.
Por esa razón, yo odiaba el huevo cuando era niña, y hasta mis hermanos llegaron a odiar la birria junto conmigo, y eso que ellos eran buenos para comer. Hasta llegué a odiar los sándwiches cuando tuve que comerlos varios días seguidos.
Cuando mi hijo era pequeño y todas las mañanas pedía huevo para desayunar, estuve consciente de que nunca lo prepararía de la misma manera dos días seguidos. De esa forma, el huevo sigue siendo, para él, un alimento delicioso.
8. Sirve porciones pequeñas
Una de las principales razones por las cuales yo era mala para comer, es porque me abrumaba la cantidad de comida que me servían, pues de antemano estaba consciente que yo no era capaz de terminar con tal cantidad de alimento.
Tal vez si me hubieran dado la tercera parte de un plátano en lugar de un plátano entero, no se me hubiera convertido en una miel por pasar tanto tiempo en mi mano, sobreexpuesto a mi calor corporal. Tal vez si me hubieran dado la tercera parte de un plato de caldo, no se me hubiera cuajado al momento de enfriarse.
En muchos casos, los niños no son malos para comer, pero a los niños les sirven porciones como si fueran adultos, y cuando no se terminan todo su plato son catalogados como malos para comer.
9. Prepara licuados, gelatinas y postres nutritivos

Es increíble la cantidad de sabores que se disfrazan en un licuado y los niños ni se enteran de lo que están tomando. Cuando mi hijo aclaró que no consumía papaya porque le parecía que las semillas eran una colonia de insectos, se la preparé en licuado, y no volvió a tener problemas con ella. Y por mí misma he comprobado lo siguiente:
El sabor del huevo se pierde fácilmente en un licuado de frutas.
Puedes agregar avena u otros cereales, si es que tienen problemas para comer granos enteros.
Puedes hacer combinaciones de frutas que les gusten y otras que les desagraden, para aumentar la cantidad de vitaminas y de fibra natural que deben consumir.
En las gelatinas puedes poner fruta natural rayada o licuada.
Aún recuerdo los postres que mi abuelita nos preparaba cuando éramos niños, como manzana y zanahoria rayada, mezclada con leche clavel y un poco de azúcar, (y eso era lo único que, desde mi punto de vista, le quitaba lo desagradable a una zanahoria) o plátanos con crema (y era la única forma en que no se me volvían negros en la mano, pues los comía con cuchara).
Y tantas cosas ricas y nutritivas como el arroz con leche, el yogurth natural con fruta natural, etc. Tu imaginación es el límite cuando de nutrir bien a tus hijos se trata.
10. Evita la comida chatarra

El problema no es que los niños coman poco, sino que lo poco que coman no les sirva de nada.
Así que, para cualquier niño, pero sobre todo para un niño que con cualquier cosa que come se llena, queda estrictamente prohibida la comida chatarra. Está llena de toxinas y conservadores que lo único que provocan es obesidad, problemas digestivos y desnutrición.
11. Minimiza la cantidad de grasa en la preparación y presentación de alimentos.
Éste fue otro de mis grandes problemas con la comida. Como dije, odiaba los caldos con carne porque se me cuajaban, y lo que se me cuajaba era la grasa de la carne en la parte superior del caldo. Fue hasta que aprendí que podía quitarle esa grasa a la comida que comencé a apreciar los caldos.
Incluso a los siete años de edad recuerdo que aborrecí los elotes cuando me dieron uno con mayonesa, y no pude comer una hamburguesa desde los ocho años porque me la dieron frita, y las comí hasta que tenía diecisiete, que probé por primera vez una hamburguesa al carbón.
La grasa es difícil de digerir, todo el aparato digestivo lo sabe, y por eso a muchos niños les cuesta comer alimentos que tienen exceso de grasa.

Y como último consejo, no te mortifiques. La comida es un placer, así que haz lo posible porque compartir alimentos sea agradable para todos. Mira que los gritos, regaños y preocupaciones arruinan el proceso digestivo tuyo y de tus hijos.

viernes, 4 de febrero de 2011

In Focus



Abuso Mental

Desde que el mundo es mundo, y la humanidad es humanidad, ha predominado la ley del más fuerte. Desde la antigüedad los padres siempre han dominado a los hijos, el hombre ha dominado a la mujer, los maestros han dominado a los alumnos, y los jefes han dominado a los empleados a base de un ejercicio excesivo de autoridad. Durante miles de años, el ejercicio de esta autoridad fue a base de golpes, maltratos físicos, castigos excesivos destinados a doblegar la voluntad. Y fue por esto, en aras de evitar la violencia, la humillación y el maltrato, que en épocas recientes, comparada contra los miles de años que se tienen aplicando castigos físicos, se empezaron a aplicar políticas en diferentes partes del mundo para evitar el maltrato físico.

En gran parte del mundo se abolió la esclavitud (eso dicen). Se establecieron los derechos de los niños, y a los maestros se les quitó la autoridad para disciplinarlos con castigos corporales. En algunas partes del mundo, los niños incluso pueden demandar a sus papás si llegan a levantar una mano para darles un zape a sus hijos (entiéndase por zape, golpe que se da de manera rápida y directa en la cabeza, con el pretexto de "acomodar las ideas"). Se llevan a cabo campañas de apoyo para ayudar a las personas que son golpeadas en sus hogares, y hay leyes contra muchos tipos de maltrato. Aunque se puede decir que se han logrado grandes avances, todavía falta mucho, muchísimo camino por recorrer para lograr una sociedad libre de violencia, porque hay una característica de la violencia muy difícil de erradicar, y de la que derivan todas las demás: el abuso mental.

¿Todo queda en familia?

Como siempre se ha sabido, la familia es la base de la sociedad. Y es en la familia donde el individuo recibe las primeras dosis de abuso mental, las cuales lo condicionan para aceptar burlas, humillaciones y vejaciones de cualquier otro ambiente y persona, considerándolo como una situación normal y aceptable. Hay madres y padres de familia que de manera inconsciente abusan mentalmente de sus hijos, pues lo hacen repitiendo palabras que muchas veces les dijeron a ellos, acompañado de la frase "te lo digo por tu bien" hasta que se lo creyeron. Hay quienes lo hacen de manera consciente, alegando que "si no me dan derecho a pegarle, de acuerdo, no le pego, pero nadie me va a quitar mi derecho a humillarlo". Cuantas veces, los padres no hemos dañado más de la cuenta a nuestros hijos utilizando las siguientes frases:

"No sé porque carajos Dios me mandó hijos"
"No haces nada por lo que me sienta orgulloso de ti"
"Es que te verías mejor si te arreglaras como yo te digo, porque tú todavía no sabes hacerlo"
"Cuando yo tenía tu edad..."
"No sé de donde sacaste lo pendejo"
"¿Porqué no eres como tu hermano (a)?"
"Estaría mucho mejor si solo hubiera tenido a tu hermano (a)"
"Nunca creí que llegaría el momento en que aborrecería a uno de mis hijos"
"(mirada despectiva de arriba a abajo) Que feo te ves, pareces (inserte palabra despectiva)"
"¡Cómo dices tonterías cuando hablas!"
"Todo lo haces mal"
"Por eso es que nunca vas a encontrar a nadie que te quiera"
"Es que yo siempre hago todo por ti, y es tu obligación hacer las cosas como te las pido, cuando te las pido"

Creemos erróneamente, que si no hay golpes, palabras altisonantes o gritos de por medio, el efecto de las palabras se les va a pasar pronto. En muchas ocasiones, duele mucho menos un golpe, que los insultos que se hacen a la inteligencia, y que posteriormente le quitarán a nuestros hijos la capacidad de imaginar e inventar sus propias soluciones.

El principal problema que tenemos los padres, y por lo que nos comportamos de esa forma con nuestros hijos, es porque la sociedad nos está comiendo el mandado. La globalización no avanza al ritmo de la sicología y nuestra capacidad individual para analizar nuestro comportamiento, lo que aprendimos, lo que queremos enseñar y lo que realmente somos capaces de enseñar.

Queremos educar a nuestros hijos sin los golpes que recibimos nosotros. Eso no está mal. Lo que está mal, es que no somos papás de tiempo completo. Y no me refiero a que trabajamos fuera de casa. Me refiero a que dejamos a nuestros hijos expuestos a muchas influencias nocivas, que pueden ser: la televisión, los videojuegos, personas con mentes dañadas, etc. Y de pronto, la única forma de demostrarnos a nosotros mismos que tenemos autoridad sobre nuestros hijos, es a base de humillación y de insultos.

La doble moral de la televisión

Casi nunca supervisamos lo que nuestros hijos ven en la televisión. Y cuando lo hacemos, en muchas ocasiones los dejamos viendo un canal "para niños", sin percatarnos de todo lo que nuestros hijos absorben de ella y que pronto manifestaran en su comportamiento. En la mayoría de programas hechos especialmente para niños, los protagonistas tienen comportamientos imprudentes, realizan un sinfín de actos riesgosos, estúpidos e irreflexivos. Sus comentarios son inapropiados, hirientes y humillantes, que en lugar de preparar al niño para enfrentar y resolver sus problemas, lo condicionan a que la humillación existe en todos lados, y que si no cuentas con una solución mágica no te librarás de ella.

Y acompañando a estos programas, están los comerciales de televisión dirigidos para niños, los cuales en su mayoría reflejan lo bien que estaría el mundo si no tenemos autoridad (padres, maestros, ancianos, etc.) La mayoría de los juegos que atraen a nuestros hijos involucran accidentes y derramamientos de sangre, aunque los niños suponen que está bien, porque al reiniciar el juego el personaje está enterito y sin un rasguño. Pero esto los condiciona a crearse a sí mismos o crear para otros situaciones de riesgo creyendo erróneamente que no tendrán consecuencias; y de aquí derivan la delincuencia juvenil, la drogadicción, etc.

Después de esto, los hijos subconscientemente muestran en sus casas actitudes derivadas de toda la mala educación a la que los dejamos exponerse, y queremos frenarlas a base de violencia, insultando su personalidad, sus capacidades y su inteligencia.

Discriminación

Se ha hablado mucho de que la sociedad debe ser incluyente. Y otra vez, es en la familia donde aprendemos a discriminar. Dicen que los niños son muy crueles, porque es en las escuelas primarias donde se recibe la mayor cantidad de burlas, pero los niños siempre repiten lo que aprenden en sus casas. ¿Cuántas veces no hemos visto que a los niños (varones) les dicen "no llores, pareces marica"? ¿A cuántos niños, cuando se equivocan por falta de coordinación verbal o sicomotora no les han gritado "pareces un retrasado mental"? Los padres son los primeros en ponerles un sobrenombre a sus hijos cuando están obesos, cuando no son el más blanco o el más alto de la familia y en compararlos con los hermanos, los primos, los niños de los vecinos o los hijos de los amigos. Y somos los primeros en decirles a nuestros hijos porque queremos que cambien de amigos, pues siempre le encontramos algún pero a las características físicas o sociales de su amiguito. Ah, pero eso sí, somos los primeros en castigarlo cuando lo reportan de la escuela porque insultó a la maestra suplente porque no es tan bonita como la maestra titular, o porque le jugó bromas al niño discapacitado, y todavía le decimos que no entendemos de donde aprende ese mal comportamiento.

Violación: Abuso sexual

Y aunque les cueste creerlo, esta clase de abuso se está recibiendo de primera mano en el seno familiar. El índice de violación a menores indica que en la mayoría de los casos se trata de una persona conocida por la familia o por el niño. Y para prevenirlo, estamos cometiendo otra clase de violación, la violación mental.

¿Les parece fea la expresión? Es la que pasó por mi mente cuando una persona, entre risas, hablaba sobre las "ocurrencias" de su sobrino de seis años. La anécdota trataba de un día que el niño estaba en el cuarto de su abuela, y cuando alguien más entró de visita, el pequeño se quejó de ser interrumpido "justo cuando nomás le faltaba quitarle un botón para desnudarla completita, porque ya la había convencido de tener sexo". La señora vio mi cara de molestia cuando me contó esa anécdota, y trató de justificar al niño diciendo "pero no es un niño grosero, él dice esas cosas con nosotros porque sabe que nos dan risa, pero con el resto de la gente se porta muy bien".

Pero lo que pasaba por mi mente, no es la idea de que el niño es un grosero por decir esas cosas sobre su abuela, sino ¿de dónde saca el niño esa información? El día de hoy, en los planes educativos, se les habla a los niños de sexualidad incluso antes que enseñarlos a leer y escribir. Se supone que la idea de los planes de estudio, y la idea en muchos hogares, es proporcionarles a los niños la suficiente información para que sepan defenderse a sí mismos cuando una persona trate de agredirlos física y/o sexualmente.

Sin embargo, yo creo que proporcionarles a los niños información en exceso cuando no tienen la madurez y la capacidad de digerirla, es una violación mental. Como los niños no tienen la capacidad de analizar correctamente esa información, se quedan pensando en ella más tiempo de lo que sería normal y razonable. ¿Han visto cuanto se obsesionan los niños con la idea de que Santa Claus vendrá a dejarles un regalo en navidad, o que el ratón de los dientes les pondrá un premio cuando muden un diente? ¿Cómo se obsesionan cuando esperan un premio, o con cuánto detalle recuerdan una pesadilla? Esa es la misma atención que ponen cuando les explicas todo lo que sucede en una relación sexual, o cuando les adviertes todo lo que les puede pasar si algún desconocido se les acerca en la calle.

Y en ese momento, que más da que alguien se les acerque en la calle o no, porque al proporcionarle tanta información al niño, que lo hizo pensar durante tanto tiempo de manera sexual, consentido u obligado, tú has efectuado el primer ataque sexual contra la mente del niño, porque le has dado a pensar algo que a él no se le hubiera ocurrido. Hablarles demasiado claro sobre sexualidad, es lo mismo que permitirles ver películas pornográficas. Y sí es violencia, porque una vez que su mente deja de ser inocente, nunca lo volverá a ser.

Recuerda, es tu obligación proteger a tus hijos de acciones, y de palabras dañinas. Enséñale los peligros poco a poco. ¿Para qué explicarles a los seis años todos los peligros sexuales que pueden correr si hablan con extraños, si para ellos es suficiente susto la idea de ser robados y vendidos a otros papás? Hay quienes me van a decir que los niños deben estar preparados para todo, porque un abusador te puede asaltar en tu misma familia o hasta en la escuela. Pero yo les contesto, a los niños no los atacan porque les falte información para estar a la defensiva. Los atacan porque los dejamos solos con personas en las que nosotros confiamos, y los niños no tienen la suficiente fuerza física para defenderse de un ataque. Cuando el atacante es, tristemente, algún miembro de la familia, es porque nosotros confiamos en ese miembro de la familia para cuidar a nuestros hijos. Cuando es atacado en la escuela, o en el trayecto a la escuela, normalmente es porque los papás recogen al niño muy tarde de la escuela, o de plano nadie recoge al niño de la escuela y todos están hechos a la idea de que el niño llegará solo a su casa. Antes de hablarles a tus hijos de peligros, tú eres quien debe hacerse responsable de evitárselos. No dejes solos a tus hijos, no los dejes al cuidado de personas solo porque supongas que van a estar bien. Investiga lo que tengas que investigar de quienes cuidarán a tus hijos.

Y sí, enseña a tus hijos a prevenir peligros, pero poco a poco, no les des toda la información cuando no tienen edad para manejarla, y no les dejes toda tu responsabilidad de hacer por ellos lo que tú no puedes o no quieres hacer.

Violencia de pareja

Cuando estás acostumbrado a que en tu hogar te insulten, te humillen, y sobre todo, cuando te dijeron "por eso es que nunca vas a encontrar a nadie que te quiera", te llegas a sentir en la obligación de aguantar a la pareja que te toque, como te toque, y hasta estas agradecido. Alguna vez leí la frase "es increíble lo que una persona puede hacer por evitar la soledad". Haces cambios físicos, cambias tu comportamiento, tus actividades, tus amistades, todo porque una persona te quiera y te acepte. No te sientes lo suficientemente bueno, y aceptas cuando tu pareja te dice todo lo que a su juicio, haces mal. Tu pareja puede ridiculizarte y burlarse de ti, y tú crees que está bien al cabo que no te pega. Y cuando te pega, lo justificas.

Pero una mamá, un papá que acostumbró a sus hijos a las humillaciones, en ningún momento aceptará que es su educación la que ocasiona que sus hijos tengan relaciones insanas y problemáticas. Pues, les tengo una noticia, sí, es nuestra culpa, y si no queremos que nuestros hijos tengan relaciones dañinas de pareja, no los acostumbremos a buscar humillación.

En el trabajo

Por todos lados nos dicen que debemos estudiar para encontrar un buen trabajo. Y al pensarlo, solo contemplamos el pago que recibiremos, y podemos llegar a deslumbrarnos con las prestaciones. Si afortunadamente sufrimos humillaciones y maltratos en nuestras casas, no nos costará ningún trabajo encajar en un clima laboral donde se siguen las siguientes pautas:

"Nadie es indispensable"
"La puerta es muy grande, para entrar y para salir, se pueden ir cuando quieran"
"Debería darte vergüenza demostrar que no quieres a tu empresa, y que no eres capaz de hacer nada por ella"
"El trabajo está muy escaso, deben agradecer que tienen este y hacer lo que yo les diga, les guste o no"
"Este es el único trabajo que tienes y que podrás conseguir en mucho tiempo, así que te tienes que adaptar a mis condiciones"
"Cómo me haces gastar dinero, no te sabes otra"
"Quisiera que algún día trajeras buenas noticias y dejaras de molestar a cada rato"
"Yo soy tu jefe... no te van a creer"
"Yo tengo más tiempo que tú, tu palabra aún no vale"
"Como estorban los eventuales (los de honorarios) en el reloj checador, quítense y checan después"
"La ley federal del trabajo me hace los mandados"
"Tú que te quejas y yo que no te doy carta de recomendación"
"Estás a prueba, no tengo porque darte servicios médicos"
"Para que quieres IMSS, si el servicio es muy malo... mejor págate el seguro popular... no te lo voy a pagar yo porque para mí no es deducible"
"Te voy a afiliar con menor salario, y te doy la diferencia a ti, ¿qué te parece?"

Cada frase tiene su propia aplicación práctica. Pero la finalidad de todas es abusar del empleado. En algunos casos, quitándole sus derechos laborales, prestaciones sociales, derecho a generar antigüedad, derecho a solicitar permisos o promociones, o incluso para obligarlo a trabajar jornadas extras o días extraordinarios sin remuneración. En otros casos, y aunque muchos quieran negarlo, son frases para acosar sexualmente a los trabajadores y mantenerlos callados. ¿Pero les digo algo? No es cierto. Que sea el único trabajo que tienes en este momento, no implica que no puedes encontrar otro, o que no te puedes inventar uno tú mismo. Solo te falta valor para arriesgarte un poco y confianza en ti mismo. Trabaja bien, no seas mediocre, no hagas como si trabajaras porque tus jefes hacen como que te pagan, pero no te conformes con menos de lo que sabes que te mereces, y no dejes que tus jefes se aprovechen de ti nomás porque es lo que tus papás te enseñaron en tu casa.

Consejos para formar humanos:

-Cuenta hasta diez, un viejo consejo pero muy efectivo. Y mientras cuentas, empiézate a preguntar:
Lo que le vas a decir a tus hijos ¿te gustaría que te lo dijeran a ti?
Lo que le vas a decir a tus hijos ¿cómo lo tomarías si alguien que no eres tú se los dijera?
¿qué harías si eso que les vas a decir se lo dicen sus abuelos, sus tíos, sus maestros, sus hermanos, otros niños, o cualquier otra persona?
Si eso que les vas a decir a tus hijos, alguna vez te lo dijeron a ti, ¿cómo lo tomaste?
¿Qué te gustaría que te dijeran si tú fueras el regañado justo en ese momento?

-No le cedas tu autoridad a nadie, así evitarás que sean castigados excesiva e injustificadamente. Ojo, ceder la autoridad no es sinónimo de inculcar respeto. Que no les concedas la autoridad a sus maestros, abuelos, tíos, primos y hermanos, para aplicar castigos y utilizar vocabulario más allá de lo que tú les permitas, no implica que tus hijos tengan derecho a comportarse de manera inapropiada durante tu ausencia.

-Muéstrate empático con tus hijos antes de regañarlos, trata de entender su motivación, de dialogar y de llegar a un acuerdo.

-Cumple siempre tus promesas, las buenas y las malas. No prometas lo que no estés dispuesto a cumplir, ni castigos ni premios excesivos.

-Aléjalos de las influencias nocivas. Sé que en esta época de globalización es difícil e inexplicable quitarles la televisión y los videojuegos. Pero si les limitas los horarios de televisión a los momentos en que tu puedes acompañarlos, de verdad, no les va a molestar. Porque si hay una cosa que los niños adoran más que ver televisión, es tener actividades junto con sus papás. Y haz más cosas con tus hijos: involúcralos en la cocina, practiquen deporte en familia, tomen alguna clase juntos, salgan al campo, a la playa, al parque, al museo, a caminar por la ciudad como si estuvieran turisteando... hay muchas cosas que puedes hacer por tus hijos en las que puedes ser mejor influencia que la televisión.

-Como complemento a lo anterior, vence tu cansancio, toma multivitamínicos, o lo que tengas que hacer, para que al llegar del trabajo puedas darles a tus hijos esa atención de calidad que como familia merecen. Después de todo, tienes que recordar que trabajas para vivir, no vives para trabajar.

-Los niños absorben todo lo que oyen, lo bueno y lo malo. En lugar de humillarlos diciéndoles que lo que hacen es estúpido, ayúdalos a que exploten una habilidad física o artística, y después ponles de ejemplo sus propios éxitos, para que se hagan conscientes que pueden hacer bien todo lo que se propongan.

domingo, 19 de diciembre de 2010

In Focus






Biodegradables

“La compro… no la compro… la compro… no la compro” era mi pensamiento frente al estante de mermeladas, pues era fin de quincena y mi presupuesto estaba muy ajustado. Al fin me decidí, tomé un frasco de mermelada de durazno de casi medio kilo, y me dirigí a las cajas a pagar. Media hora más tarde, llegué a mi casa, y en cuanto bajé del auto la bolsa con la mermelada, esta se salió por debajo de la bolsa, y al chocar contra el piso el frasco de vidrio se quebró, haciéndola imposible de rescatar. Muchas reflexiones pasaron por mi mente en ese instante, que no debí comprar la mermelada fue una de ellas, y que odio las bolsas biodegradables, es mi detonador para este artículo.

En los siguientes días, me dediqué a poner atención a las bolsas y empaques biodegradables, pues me ha sucedido en varias ocasiones que encuentro el detergente en polvo (solo el polvo) detrás de la lavadora, que el arroz, el azúcar, el frijol y otros granos se mezclan en los contenedores donde los guardo, con pequeños pedacitos del plástico que eran sus empaques. Y entonces mi molestia se acrecentó, mientras me surgían las siguientes dudas: ¿para qué sirven los biodegradables? ¿qué no se supone que su finalidad es conservar los recursos naturales? ¿acaso no consideran que el desperdicio de alimentos o de artículos de limpieza es más grave que no utilizar empaques biodegradables? ¿con qué características crean los biodegradables? ¿prevén las condiciones en las que se deben degradar, tales como tiempo y temperatura?

Bueno, empecemos a responder estas preguntas, con conceptos raros:
¿Qué significa “biodegradable”?
La biodegradación es el consumo de sustancias por parte de microorganismos. Existen dos tipos de procesos de biodegradación:
1) Biodegradación aeróbica (en presencia de oxígeno): en la que los productos resultantes de este proceso de degradación son biomasa, dióxido de carbono, agua y minerales.
2) Biodegradación anaeróbica (ausencia de oxígeno): en la que los productos usualmente resultantes son biomasa, biogás (principalmente metano), agua, metabolitos intermedios y minerales.
El grado de biodegradación depende de condiciones ambientales tales como temperatura, humedad, presión parcial de oxígeno (degradación aeróbica o anaeróbica); de la composición de la flora microbiana; y del tipo de sustrato en cuestión y su pH.

La biodegradabilidad, es la propiedad que tienen algunas sustancias químicas para que los microorganismos los conviertan en sustrato, mediante energía y sustancias como aminoácidos, tejidos y organismos. El tiempo que tardan los microorganismos en descomponer el material puede ser variable:

Canillas de plástico: 450 años
Bolsas de plástico: 12 a 20 años
Botellas de vidrio: cerca de 4000 años
Calcetines hechos de lana: 1 a 5 años
Cáscara de naranja: 6 meses
Cáscaras de plátano: 2 a 10 días
Cuerda: 3 a 14 meses
Envases de leche (cartón): 5 años
Estaca de madera: 2 a 3 años
Estaca de madera pintada: 12 a 15 años
Filtros de cigarrillos: 1 a 2 años
Hierro: 10000 años
Papel: 2 a 5 meses
Pañuelos de algodón: 1 a 5 meses
Telas de nailon: 30 a 40 años
Vasos de aislante térmico de poliestireno: 1 a 100 años
Zapatos de cuero: 25 a 40 años
Plásticos biodegradables
Los biopolímeros representan un nuevo grupo de materiales dentro de la familia de los plásticos, que tienen nuevas propiedades, como ser biodegradables en determinados ambientes, en un tiempo determinado y proceder de materiales que provienen de fuentes renovables.
Los bioplásticos definen dos tipos de plásticos:
• Plásticos fabricados a partir de materias primas renovables
• Plásticos biodegradables y compostables según norma EN 13432 o similares, tanto de origen renovable como petroquímico (el foco esta puesto en la compostabilidad del producto final)
El plástico biodegradable es un material que, expuesto a condiciones óptimas de humedad, flora microbiana y oxígeno, puede, después de varios meses o incluso, algunos años, ser convertido por los microorganismos presentes básicamente en los suelos, en agua, dióxido de carbono y biomasa.
Estos materiales biodegradables son metabolizados y convertidos por los microbios presentes en los suelos, en sustancias sencillas y fácilmente asimilables por el medio ambiente, ya que se obtienen a partir de fuentes naturales, como por ejemplo, por procesos fermentativos mediados por microorganismos especiales. Al provenir de fuentes naturales, pueden ser metabolizados por otros microbios, ya que entonces los plásticos son reconocidos biológicamente como susceptibles de ser degradados por las enzimas que los microorganismos secretan.
Los plásticos más usados en todo el mundo son commodities sintéticos no biodegradables (polietileno, polipropileno, PVC, PET, poliamidas, policarbonato, poliestireno, poliuretano, etc.), básicamente provenientes del petróleo.
La utilidad de un plástico biodegradable depende de su uso original y de la forma en que cada comunidad maneje los residuos sólidos urbanos de los que ese material forma parte, con las técnicas disponibles en la actualidad.
En particular, los plásticos biodegradables promisorios son los usados en plasticultura y en aquellos envases que luego se degradarán por compostaje en plantas especiales o en dispositivos hogareños, como suele haber en los jardines y huertas de algunas viviendas en Europa y USA. Por el contrario, si la comunidad ha elegido como medio de tratamiento de los residuos sólidos urbanos el relleno sanitario o la incineración (con o sin recuperación de energía), es indistinto que los plásticos sean biodegradables o no. Si en cambio se ha optado por el reciclado mecánico de los plásticos, es altamente inconveniente que sean biodegradables.
Los bolsas “oxibiodegradables” son bolsas convencionales fabricadas con polietileno y otras sustancias químicas derivadas del petróleo, que pueden tardar unos tres años en autodegradarse en condiciones favorables de luz y oxígeno, pero que en ambientes fríos y húmedos puede tardar más su descomposición o no descomponerse nunca.
Las bolsas “biodegradables”, que constituyen mi motivo de queja, pertenecen a estos oxibiodegradables. Se trata de los termoplásticos petroquímicos usuales (polietileno de alta densidad, por ejemplo) a los cuales se les agrega entre un 2 y un 4% de TDPA (Totally Degradable Polymer Additives), esto significa que pueden incluir iones de metales pesados en su composición. Cuando las bolsas se disponen en rellenos sanitarios o ante la radiación ultravioleta, se activaría la oxidación de los aditivos y el efecto observado sería la desintegración de la bolsa.
Estas bolsas siguen estando constituidas por un derivado del petróleo, por lo que no representan una respuesta a la explotación de un recurso no renovable.
Por otro lado, la utilización de bolsas de materiales plásticos oxodegradables en reemplazo de las bolsas plásticas tradicionales presenta inconvenientes técnico/ económicos.
En primer lugar, los plásticos oxo-degradables no pasan la norma EN 13432 (5), que evalúa si un material de embalaje puede considerarse biodegradable bajo condiciones de compostaje y por ello son rechazados en Europa.
Según el INTI: “No consta en INTI Plásticos, cuyos profesionales participan en el Grupo ad-hoc Envases y Materiales en Contacto con Alimentos del MERCOSUR desde 1991, información de que se hayan incorporado a las listas positivas de resinas plásticas y de aditivos para plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos de la Legislación MERCOSUR, ni biopolímeros ni aditivos prodegradantes de materiales plásticos, por lo cual los mismos no estarían autorizados a la fecha para la fabricación de materiales destinados a entrar en contacto con alimentos a nivel del bloque regional.”
Asimismo, no existe consenso a nivel mundial sobre su biodegradabilidad y compostabilidad, así como sobre el impacto de sus productos de degradación en el medio ambiente.
Lo malo de las bolsas plásticas
Las bolsas de polietileno tardan cerca de 200 años en biodegradarse en pequeñas partículas tóxicas, generando un gran trastorno en nuestro ecosistema. Información emitida por la Agencia de Proteccion Ambiental de los Estados Unidos, revela que aproximadamente se consumen al año, alrededor del mundo, entre 500 billones y un trillon de bolsas Plasticas.
Estas bolsas usualmente son vertidas en los basureros ya que tienen un gran costo reciclarlas. Menos del 1% de las bolsas se reciclan. Es mas costoso reciclar una bolsa plástica que producir una nueva. “Existe una economía al margen de las políticas ambientales, detrás del reciclaje de las bolsas plásticas. Procesar y reciclar una tonelada de bolsas plásticas cuesta alrededor de $4,000 USD. La misma cantidad se vende en el mercado de materias primas para su fabricación (derivados del petróleo) a tan solo $ 1,800 USD”
Un estudio de 1975 demostró que las embarcaciones transoceánicas arrojaban en conjunto 8 millones de libras de plástico al mar cada año. La razón por la cual los basureros del mundo no estaban inundados de plástico era porque su mayoría terminaban en el océano.
Las bolsas plásticas se foto degradan: con el pasar del tiempo se descomponen en petro-polimeros mas pequeños y tóxicos. Que finalmente contaminan los suelos y las vías fluviales. Como consecuencia, partículas microscópicas pueden entrar a formar parte de la cadena alimenticia. Animales mueren después de ingerir las bolsas plásticas que confunden como comida.
Las soluciones comerciales:
Bolsas de plástico biodegradable
Bolsas biodegradable de 100% plástico reciclado
Recuperado y reprocesado tanto de los post consumidores y post industriales de plástico estos productos de calidad se hacen con el 100% de materiales reciclados y están formulados para degradarse y son biodegradables después de su uso. Dependiendo de oxígeno disponible y la actividad microbiana de la eliminación de residuos, los materiales se degradan en 18 a 24 meses y son biodegradables, en aproximadamente 36 meses también.
Bolsas Compostables de 100% Plastico Reciclado
Bolsas de basura compostables están específicamente diseñadas para degradar rápidamente en 10 a 45 días y totalmente biodegradables en menos de 6 meses cuando hayan sido enajenadas en una instalación de compost comercial. Todas las bolsas compostables cumplen los requisitos de la ASTM D6400-04 y llevan el logo de certificación del Productos Biodegradables Instituto (BPI).
Bolsas Ecológicas
solución con doble impacto: los plásticos que existen y destinados al vertedero se usan para hacer estas bolsas, el plástico cambia a ser biodegradable con el uso del aditivo, esos plásticos cuando terminan de ser útiles se convierten a materia orgánica en el vertedero donde terminan su vida útil. Y el segundo impacto es que no se usa petróleo directamente para hacer bolsas de plástico conservando el petróleo para otros usos.
Bolsas Reutilizables
Bolsas de nylon, lona, algodón y muchas otras opciones. Pueden ser impresas con el logotipo del cliente, evento o promoción.
Las preguntas frecuentes de los “preocupados por la ecología”:
Cuál es la diferencia entre biodegradable y productos compostable?
• Biodegradables están diseñadas para eliminación en un vertedero, y en estas condiciones, se degradan y fragmentan a un ritmo más lento (12 a 18 meses). En el experimento a escala completa en vertedero, el peso molecular se redujo de 114.000 Mw a menos de 4.500 Mw, una pérdida de más del 95% en apenas diez meses y a donde mineralización puede suceder.
• Bolsas compostables para recoger residuos orgánicos están diseñados para degradar y totalmente fragmentar de 30 a 60 días y el 60% mineralizar / biodegradan en 12 a 24 meses, cuando hayan sido enajenados en compost comercial a largo plazo y con la aplicación de tierra.
Los aditivos de los productos biodegradables cumplen los requisitos reglamentarios de seguridad y de la ecotoxicidad?
• Sí, no hay materiales nocivos o residuos tóxicos
• Todos los componentes están en la FDA - lista GRAS (generalmente considerados como seguros).
• Cumplen con los requisitos de la FDA para el contacto directo con los alimentos.
• Además, cumplen con los reglamentos CONEG que pone límites de metales pesados.
Se puede reciclar las bolsas biodegradables?
• Sí, las bolsas son productos de plástico reciclado normalmente llevan la denominación de reciclaje.
• No, no lo harán. Esta es una pregunta importante. Lo que diferencia es su "mejor antes de" la fecha de caducidad, lo que permite un amplio margen de tiempo para su uso antes de que comience a degradarse. El proceso de degradación se inicia cuando el producto está expuesto al calor, la luz ultravioleta, o tensión mecánica.
Causa el agua que las bolsas de basura se debiliten o tengan fugas?
• No, el agua no compromete la fuerza o servicio de nuestros productos.
Son Bolsas Biodegradables tan fuertes como productos de " plástico normal"?
• Sí lo son. Los aditivos no ponen en peligro las buenas cualidades de plástico normal, salvo que las bolsas biodegradables están diseñadas para durar sólo el tiempo necesario para el uso normal y se designan con una "mejor antes de" fecha de caducidad.
Qué es la luz ultravioleta?
• La luz ultravioleta es la luz solar. Si una bolsa de producto Compostable es expuesto a la luz del sol durante 30 a 60 días, se comienzan a degradarse, mientras que una bolsa de Biodegradables duraría unos pocos meses.
Qué es la tensión mecánica?
• Tensión mecánica es estrés como; desgarro o estiramiento de plástico.
Si las bolsas se quedan en la calle o en el medio ambiente se degradaría?
• Sí lo hacen. El pro-degradante aditivo acelera el proceso oxidativo de ordinario por factores de plástico de 100, una 1000 veces o más. Una vez activado, no se puede detener y en función del oxígeno disponible y la actividad microbiana, el proceso seguirá en el aire y el en la tierra.
Qué sucede con los productos biodegradables en un vertedero?
• El calor en un vertedero es suficiente para hacer que se degraden rápidamente y se desintegran totalmente. Los productos Biodegradables están específicamente diseñados para la eliminación en vertederos y perderá tanto como 95% de su Mw en 10 a 18 meses, que no sólo libera espacio en el relleno sanitario, también expone a cualquier comida, papel o otros productos naturales a la química de el vertedero.
• Si un producto Compostable fuera a llegar a un vertedero la misma reacción química ocurre, sólo se degrada mucho más rápido.
Qué sucede con los productos Biodegradables en un compost comercial?
• Productos Biodegradables se han diseñado específicamente para la eliminación a largo plazo, compuesto para instalaciones comerciales. El calor en la mayoría de los compuestos está controladas en el rango de 55o a 65o C (145o F), lo que provoca la modificación de los plásticos para oxidar y se desintegran totalmente en unos 30 a 60 días. Dependiendo de las condiciones ambientales en la aplicación de compost y la tierra, los fragmentos se mineralizar el 60% en 12 a 24 meses.
• Si una bolsa Biodegradable entra en un compuesto comercial, la misma reacción química se produce sólo que en un ritmo mucho más lento. Se espera que la desintegración total debe producirse dentro de 6 a 12 meses.
• Biodegradables no se recomiendan para el compost de casa/hogar por que los plazos se ampliarán debido a las temperaturas más bajas.
Cómo deben de ser los productos almacenados?
• Productos Biodegradables tienen una vida útil de alrededor de 18 a 24 meses.
• Dependiendo de cuando se utilizan o las condiciones de almacenamiento, esta vida se puede reducir o ampliar.
• Condiciones de almacenamiento ideal limitan la exposición al oxígeno, el calor y la luz ultravioleta. Son los mejores productos almacenados en el envase original en un lugar fresco alejado de la luz directa del sol.
• Almacenamiento por largos períodos de tiempo (semanas o meses) a temperaturas superiores a 30oC (86oF) acortará la vida útil esperada.
Cómo puedo saber si mis bolsas está comenzando a degradarse?
• La primera señal de que está en la primera etapa de oxidación es cuando empieza a decolorarse.
• En las fases avanzadas de degradación las bolsas son frágiles y se fragmentan.
Y es en estas preguntas frecuentes, donde por fin encontré la respuesta a mis molestias. Pues vivo en La Paz, Baja California Sur, uno de los lugares más alejados geográficamente del centro del país, al cual las mercancías llegan con más tiempo de retraso que a otras partes del país, por lo que los abarrotes que vienen en envases biodegradables, los adquirimos en el supermercado cuando ya están al final de la vida útil del empaque. Además de que nuestras temperaturas oscilan en verano entre 33 y 42 grados centígrados.
De hecho, en Sonora, no se usan los plásticos biodegradables, porque les sucedería lo mismo que aquí.
En México (como país) el promedio de mermas en los supermercados es de 1.4%, el cual incluye robos, caducidad de productos, deterioro de envases, etc. Sin embargo, en Baja California Sur, este porcentaje se incrementa a 3%, solamente hablando de estadísticas de supermercado, y sin considerar las estadísticas domésticas.
Mis reflexiones
Estoy de acuerdo en que los productos de limpieza deben ser biodegradables, pero si sus empaques lo son, deben ser diseñados de manera que no se degraden antes de usar el producto.

Antes, cuando iba al super, me daban una bolsa llena hasta el borde. Ahora en cada bolsa me ponen de uno a cuatro artículos, porque de otra manera se rompen. Aún más, es una práctica común que te pongan doble bolsa (una dentro de otra), para evitar que se te desfonde (lo cual no funcionó para mi mermelada). Entonces ¿cuál ahorro de recursos?

Las condiciones climáticas de muchas partes del mundo no hacen eficiente ni recomendable el uso de los biodegradables. Lo que se debe hacer, es promover una mayor concientización en las tres R (reducir, reutilizar, reciclar). Podemos volver a los plásticos no biodegradables, pero promover el retorno de empaques y bolsas de supermercado.

Otra cosa a considerar, en climas como el mío, es que la tierra está demasiado suelta. Es decir, que todo lo que se mezcla con el polvo, no solo contamina el suelo, sino que lo respiramos habitualmente. Habría que revisar las causas de las enfermedades respiratorias, porque seguramente estamos respirando, sin procesar, los componentes de los empaques oxibiodegradables.

Aún más, promover el uso de morrales, pero no de las bolsas ecológicas que te venden en el super y a las cuales les cabe mucho menos que a las bolsas de mano, sino morrales grandes, como el de mi abuelita, donde en una sola bolsa cabe el super de por lo menos tres días. O incluso los supermercados pueden promover entre sus clientes frecuentes el uso de carros de supermercado que se ajusten a las cajuelas del automóvil, que se pueda trasladar a la casa en cada ocasión, como si fuera una gran caja reusable, por la cual se pueda dejar un depósito que sea reembolsable al momento de su devolución (como sucede con los envases de vidrio).

Algo para pensarse.

Fuentes:

http://www.ecologiaverde.com
http://www.greenpeace.org
http://www.bolsas-biodegradables.com

jueves, 28 de octubre de 2010

In Focus



CUESTION DE DERECHOS
Por Perla Gutiérrez


Ya lo dijo sabiamente Don Benito Juárez: “ Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno, es la paz”.

Pero antes de saber que derechos hay que respetar, debemos saber lo que es derecho. "El Derecho es el orden normativo e institucional de la conducta humana en sociedad inspirado en postulados de justicia, cuya base son las relaciones sociales existentes que determinan su contenido y carácter. En otras palabras, es el conjunto de normas que regulan la convivencia social y permiten resolver los conflictos interpersonales".


Hoy quiero concentrarme específicamente en el derecho a vivir. No voy a hablar de religión, pues espero que este escrito sea leído por la mayor cantidad posible de gente, ateos y religiosos de cualquier doctrina. Espero que este ensayo sea leído por seres humanos, humanos en toda la extensión de la palabra.

Humano, na: adj. Perteneciente al hombre o propio de él. Fig. apl. A la persona que se compadece de las desgracias de sus semejantes.

Somos seres humanos, autonombrados por nosotros mismos desde el principio de los tiempos como los reyes de la creación, simplemente por el hecho de que nadie nos disputó el derecho a ser considerado como el más capaz para sobrevivir, el más hábil con sus manos, el más inteligente de pensamiento. El ser con mayor capacidad de adaptación a su entorno. Y durante mucho tiempo, muchísimo tiempo, hemos desarrollado normas de conducta para regular nuestro comportamiento en nuestro planeta, con nosotros mismos, y con las especies que nos rodean. Hemos decretado derechos universales, y como siempre desde el inicio de los tiempos, queremos aplicarlos solamente a nuestra conveniencia.

 Hay un principio universal de derecho, que dice que mis derechos terminan donde empiezan los derechos de los demás. Y los niños tienen derechos, hasta se les ha hecho participar en elecciones infantiles para que voten por cual es su derecho más apreciado. ¿Por qué no les queremos reconocer ese derecho a los nonatos? ¿Será porque aún no se les ha registrado como personas para que reclamen sus derechos? Si hasta estamos decididos a respetar la vida de cualquier animalito, solamente por el hecho de vivirla, aunque no esté registrado en ningún sistema mediante su nombre y apellidos, ¿por qué no le queremos reconocer a nuestros propios niños su derecho a vivir?

 Y que, acaso ¿no sería inhumano dejar de compadecernos de esos seres que tienen la desgracia de ser abortados? ¿Los estamos considerando diferentes a nosotros porque aún no han salido del vientre, porque no están completamente formados? Claro que somos semejantes, no olvidemos que todos nosotros, todos los que estamos vivos, empezamos exactamente igual que ellos, empezamos por el proceso de fecundación, que nos convirtió en embriones, que nos convirtió en fetos, que fuimos capaces de nacer y vivir hasta hoy.


LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS

 Los derechos de los niños, son derechos que poseen los niños, las niñas y los adolescentes. Todos y cada uno de los derechos de la infancia son inalienables e irrenunciables, por lo que ninguna persona puede vulnerarlos o desconocerlos bajo ninguna circunstancia. Varios documentos consagran los derechos de la infancia a nivel internacional, entre ellos la Declaración de los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño. Estos documentos reconocen a los niños como sujetos de derecho, pero convierten a los Estados y a los adultos en titulares de la obligación de respetarlos y hacerlos respetar.


Antecedentes

 La idea de acoger los derechos del niño circuló en algunos medios intelectuales durante el siglo XIX. Un ejemplo de ello fue la referencia que hizo el escritor francés Jules Vallès en su obra El niño (1879), y más claramente la reflexión sobre los derechos del niño que realizó Kate D. Wiggin en Children's Rights (1892).

 En este ambiente receptivo, en las dos primeras décadas del siglo XX circularon varias declaraciones de los derechos del niño, a veces en forma literaria o bien como resoluciones de organizaciones científicas y pedagógicas.

 La primera declaración de derechos del niño, de carácter sistemática, fue la Declaración de Ginebra de 1924, redactada por Eglantyne Jebb fundadora de la organización internacional Save the Children, que fue aprobada por la Sociedad de Naciones el 26 de diciembre de 1924.

 Las Naciones Unidas aprobaron en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos que, implícitamente, incluía los derechos del niño, sin embargo, posteriormente se llegó al convencimiento que las particulares necesidades de los niños debían estar especialmente enunciadas y protegidas.

 Por ello, la Asamblea General de la ONU, aprueba en 1959 una Declaración de los Derechos del Niño, que constaba de 10 principios, concretando para los niños los derechos contemplados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Seis años antes había decidido que el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para los niños (UNICEF) continuara sus labores como organismo especializado y permanente para la protección de la infancia (denominándolo oficialmente Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia).

 A partir de 1979, con ocasión del Año Internacional del Niño, se comenzó a discutir una nueva declaración de derechos del niño, fundada en nuevos principios. A consecuencias de este debate, en 1989 se firmó en la ONU la Convención sobre los Derechos del Niño.


Derechos del niño y legislación interna

 A partir de la promulgación de la Convención de 1989 se ha ido adecuando la legislación interna a los principios contemplados en la Declaración. Aunque la legislación y el sistema jurídico de cada país suele ser diferente, casi la totalidad de los países han ido consagrando medidas especiales para su protección, a nivel legislativo e incluso derechos constitucionales. Entre los Derechos del niño tenemos:

  1. Los niños tienen derecho al juego.
  2. Los niños tienen derecho a la libertad de asociación y a compartir sus puntos de vista con otros.
  3. Los niños tienen derecho a dar a conocer sus opiniones.
  4. Todos los niños tienen derecho a una familia.
  5. Los niños tienen derecho a la protección durante los conflictos armados.
  6. Todos los niños tienen derecho a la libertad de conciencia.
  7. Los niños tienen derecho a la protección contra el descuido o trato negligente.
  8. Los niños tienen derecho a la Protección Contra el Trabajo Infantil.
  9. Los niños tienen derecho a la información adecuada.
  10. Los niños tienen derecho a la Libertad de Expresión.
  11. Los niños tienen derecho a la Protección Contra la Trata y el Secuestro.
  12. Los niños tienen derecho a conocer y disfrutar de nuestra cultura.
  13. Los niños tienen derecho a la protección contra las minas terrestres.
  14. Los niños tienen derecho a la protección contra todas las formas de explotación y abuso sexual.
  15. Los niños tienen derecho a la intimidad
  16. Los niños tienen derecho a crecer en una familia que les dé afecto y amor.
  17. Todos los niños tienen derecho a un nombre y una nacionalidad.
  18. Todos los niños tienen derecho a la alimentación y la nutrición.
  19. Todos los niños tienen derecho a vivir en armonía.
  20. Todos los niños tienen derecho a la diversión.
 Y ahora viene mi análisis ¿Cuántos derechos les estamos robando y pisoteando a nuestros niños al quitarles el derecho a vivir? La respuesta simple y llana, es “todos”.

 Directamente, al decidir abortarlos, les estamos quitando el derecho a la protección contra el descuido o trato negligente: me embarazo por descuido, y aún así, no me interesa protegerlo, solamente deshacerme de él, eso es negligencia de mi parte.

 Les estamos quitando el derecho a la libertad de expresión: nos aprovechamos de que no hablan y de que no son capaces de decirnos abiertamente, con sus palabras, que ellos quieren vivir.

 Les estamos quitando el derecho a un nombre y una nacionalidad: una cosa es que no tengamos la obligación de registrarlos hasta que físicamente estén fuera de nuestro cuerpo, pero ellos, por el sólo hecho de estar dentro del vientre, ya son, y ya tienen ese derecho.

 Les estamos quitando el derecho a vivir en armonía: mientras no han nacido, su medio ambiente se reduce al interior del útero, donde una bolsa de líquido amniótico es su fuente de calor y protección, donde se alimentan a través de un cordón umbilical. Al alterarnos, preocuparnos, y tener sentimientos negativos contra él, alteramos la calidad del lugar donde ese pequeño ser vive, y por lo tanto, no lo dejamos vivir en armonía con su medio ambiente, con quien lo carga en su vientre, ni consigo mismo.

 Y por supuesto, al no dejarlos nacer, no viven, y no pueden pelear ninguno de sus otros derechos.

 “Mis derechos terminan donde empiezan los derechos de los demás”. Se promueve el respeto a los vecinos, que si nuestro árbol les tira basura en su patio, ellos tienen derecho a tirarlo para que no les resulte incómodo. Si quiero tirar la barda de mi casa, primero debo consultarle al vecino si está de acuerdo, ya que esa barda también resguarda su casa. Se prohíbe manejar en estado de ebriedad porque se pone en riesgo la vida del ebrio y de las demás personas con las que puede llegar a cruzarse en la calle. Se estableció la ley antitabaco por respeto a las personas que no fuman. Todo esto es importante, es cierto, pero entonces, ¿por qué queremos cambiar la moral cuando se trata de respetar el derecho a vivir que tiene alguien que vive dentro del vientre de una mujer? ¿Solamente porque no puede hablar para defenderse? Eso sería tan válido como decir que un sordomudo, que no puede hablar para defenderse, tampoco debe ser considerado persona, y por lo tanto podemos abortarlo de la sociedad.

 Se promueve el respeto a los discapacitados. Un discapacitado es una persona menos capaz, pero no deja de ser persona. ¿no es eso un feto? ¿un discapacitado? No es capaz de salir corriendo por su propio pie, ni de gritar pidiendo ayuda, ni de hablar para pedir no ser asesinado, pero tiene vida. Su corazón late, se mueve dentro del vientre, patea, juega, se chupa el dedo, le da hipo. ¿Por qué no respetarlo como a cualquier otro discapacitado?

 Se promueve que los menores de edad tienen derechos sexuales. Bien orientado y explicado esto tiene su razón de ser y es plausible que les concedan sus derechos sexuales. Lamentablemente, en las escuelas, en las clases de educación sexual, solamente les están explicando a los niños a partir de los diez años, que tienen derecho a decidir sobre su cuerpo, su sexualidad, sus preferencias sexuales, practicar el sexo entre niños sin el permiso de los papás, y evitar embarazos no deseados.

 Pero es a los adultos a quienes nos deberían explicar que son los derechos sexuales de los niños, y como responsables que somos de nuestros niños, ayudarlos a ejercer correctamente esos derechos.


Los Derechos Sexuales y reproductivos de las niñas y de los niños


Derecho a una educación e información sexual igual para niñas y niños
 Niñas y niños, mujer y hombre son complementarios, se necesitan unos a los otros. De su unión nacen niñas y niños. Por eso es importante conocer no sólo cómo funciona tu cuerpo y cómo lo puedes cuidar, sino también cómo funciona el cuerpo del otro. Es decir, si eres niña, debes conocer cómo funciona tu cuerpo, pero también cómo trabaja el del niño y viceversa. Porque como niña tienes derechos especiales, al igual que el niño tiene los suyos. Sólo si unos conocen a los otros, podrán entenderse, ayudarse y complementarse.


Derecho al placer sexual
 Todos, niñas y niños, sienten curiosidad por su cuerpo. Es natural. A veces, cuando tocas tu cuerpo, sientes bonito, sobre todo cuando tocas tus órganos sexuales. Sentir placer al tocarte es natural y no tiene nada de malo. Tocarse por placer es una forma de conocerse y de disfrutarse. Tú tienes derecho a disfrutarte. Pero para disfrutar más, para conocer el enorme placer que encierra tu cuerpo, es necesario que te conozcas. Disfrutar de tocar tu cuerpo es lo que llamamos placer sexual, y es uno de tus derechos más preciados.


Derecho a decidir libremente lo que es mejor para ti
 De pequeños, niñas y niños dependen de sus padres. Ellos deciden generalmente qué es lo mejor para ti. Sin embargo, cuando seas más grande, tendrás que tomar decisiones por ti mismo acerca del cuidado de tu cuerpo y de tu salud sexual. Incluso deberás decidir si quieres tener hijos o no, o si los quieres adoptar. Nadie podrá decidir por ti. Tú tienes que decidir por ti mismo. Y para hacerlo necesitas prepararte desde ahora educándote e informándote.


Derecho a escoger libremente tus preferencias sexuales
 Desde pequeños crecemos con la idea de que, ya como adultos, lo natural es que a la mujer le atraigan los hombres y a los hombres las mujeres. Sin embargo, no siempre es así. Conforme crecemos, nuestros gustos y predilecciones se van formando, y así es como hay mujeres a las que les gustan las mujeres y hombres a los que les gustan los hombres. No hay nada de malo en eso, es simplemente una preferencia sexual a la que todos tienen derecho y que hay que respetar, porque es un derecho.


Derecho a recibir información y orientación sobre cómo evitar un embarazo
Las relaciones sexuales entre una mujer y un hombre pueden conducir a un embarazo. Pero las relaciones sexuales no tienen como único propósito la reproducción, es decir, tener hijos. Más bien son producto del deseo de amor y cariño que todos tenemos. Sin embargo, es común que las mujeres se embaracen, que tengan un hijo, sin realmente desearlo. ¿Por qué? Porque ignoran que se pueden proteger para gozar de sus relaciones sexuales sin embarazarse. El problema es que a niñas y niños generalmente no se les explica cómo evitar un embarazo porque muchos consideran que son muy pequeños para entenderlo. Cuando finalmente se les quiere explicar, por lo común cuando ya están en la pubertad, a veces es muy tarde, porque el deseo de gozar su sexualidad es irrefrenable y hasta irreflexivo. Por eso tienes el derecho de recibir desde temprana edad información y orientación acerca de cómo evitar un embarazo.


Derecho a tener información y educación para el cuidado de tu salud sexual
 Las relaciones sexuales no sólo son fuente de gran placer. También pueden producir, como hemos visto, un embarazo, o bien contagiarte de enfermedades que podrían ser mortales. Seguramente ya has oído hablar del SIDA, enfermedad que también se adquiere al tener relaciones sexuales sin protección y que causa la muerte. Pero así como es posible evitar el embarazo, también es posible evitar contagiarte de enfermedades transmitidas sexualmente. Pero para eso necesitas estar oportunamente informada (es decir, desde ya) para protegerte. Como ves, saber esto puede ser la diferencia entre seguir vivo y gozando, o morir.


Derecho a obtener servicios de salud de calidad
Así como tienes el derecho de saber todo lo necesario para evitar embarazos indeseados o contagiarte de enfermedades de transmisión sexual, también tienes el derecho a que, cuando vayas a una clínica, hospital o consultorio médico, puedas preguntar lo que quieras sobre tu salud y te den respuesta satisfactoria a tus dudas. Siempre deben atenderte con amabilidad y no maltratarte. Recuerda, se trata de tu salud y, por tanto, tienes derecho a saber lo que te afecta.


Derecho a vivir sin maltrato y sin violencia sexual 
 Escucha con atención: NADIE debe tocar tu cuerpo, particularmente tus órganos sexuales o partes íntimas, sin tu permiso. Tampoco te deben obligar a hacer algo que tú no deseas con tu cuerpo y que tenga relación con tu sexualidad. Si alguien lo hace, está cometiendo un crimen que puede llevarlo a la cárcel. Tu cuerpo es tuyo y de nadie más, y debes protegerlo. Por supuesto, tampoco nadie, NADIE, tiene el derecho a golpearte.

  Les están concediendo derechos sexuales a los niños a partir de los diez años, en lugar de respetarles su derecho a terminar de vivir su infancia libres de malicia y lejos de las maldades que cualquier adulto podemos llegar a cometer con ellos, y no se les quiere conceder a los nonatos el derecho a vivir hasta que puedan llegar a una edad en la que ellos tengan derecho a decidir que hacer con su vida. Como que estamos al revés, ¿no?

 Ahora bien, si se reconoce que un ser sexual tiene derecho a la vida, la sexualidad de cada ser se define desde el interior del vientre materno, por lo tanto el nonato, el feto, el bebé, o como quiera llamarse, ya es un ser sexual, y por lo tanto esos derechos deben aplicarse a él.


Fundamentos para promover el aborto:

 “Que las mujeres tienen derecho a decidir sobre su cuerpo”. Es cierto, estoy de acuerdo con eso, yo como mujer quiero tener derecho a decidir sobre mi cuerpo, que si quiero maquillarme, como quiero cortarme el cabello, como me quiero vestir, sin importar si me veo ridícula por no ir la ropa de acuerdo a mi edad o a mi físico, y si quiero hacerme las mil y un cirugías para verme más atractiva, es mi gusto y mi derecho. Pero decidir abortar, ¿Por qué no quiero verme más gorda? Esa es la única relación que existe sobre un derecho a mi cuerpo. Ese argumento es completamente egoísta. Decir que yo tengo derecho a abortarlo porque está dentro de mi cuerpo, es tan válido como decir que si tengo un hijo, ya nacido, que aún no camina y debo cargarlo todo el tiempo en brazos, puedo tirarlo en el momento que me cansa cargarlo, porque hace que me duelan los brazos y eso afecta a mi cuerpo. ¿quién se anima a tirar a su hijo en la calle porque ya se cansó de cargarlo?

 “Que las personas tienen derecho a disfrutar de su sexualidad sin consecuencias”. Opinar que una mujer puede tener derecho a disfrutar de su sexualidad sin las consecuencias de un embarazo, y por lo tanto poder interrumpirlo cuando ella desee, es un argumento tan válido como opinar que un hombre tiene derecho a disfrutar de su sexualidad de una manera brutal, golpeando a su mujer en el proceso, obligándola a tener relaciones sexuales con él aunque ella no lo desee, efectuando violaciones masivas de cuanta mujer tenga la suerte de cruzarse en su camino. La violación y la pederastía pueden dejar de ser delitos, porque al fin y al cabo, la están ejecutando hombres que están disfrutando de su sexualidad.

 “El embarazo produce, a juicio de la mujer, una afectación de modo sustancial en sus derechos fundamentales" ¿qué derechos exactamente está defendiendo la mujer que desea abortar voluntariamente? ¿y porqué no quiere recordar que todos los seres humanos, sin excepción, tenemos derechos y obligaciones? Se nos está olvidando la maravilla que significa ser mujer, que se nos ha concedido una gran capacidad de atención, y gracias a eso podemos al mismo tiempo desarrollarnos profesionalmente y cuidar de nuestra familia. Nos estamos volviendo muy flojas; al pelear nuestra igualdad de derechos con los hombres, nunca dijimos que queríamos reducir nuestras obligaciones al mínimo, pero eso estamos haciendo. ¿qué es lo que significa un hijo que hay que abortarlo? ¿una interrupción a un estilo de vida cómodo? ¿una carga inmensa de obligaciones y responsabilidades? ¿una interrupción de planes importantes? ¿no creen que dar vida y educar puede ser importante y productivo?

 “Es cansado ser juzgado por la sociedad y que me quieran imponer un estilo de vida que yo no quiero llevar” pues es precisamente lo que nos está imponiendo la sociedad. Nos está imponiendo un estilo de vida desinteresado y despreocupado. Los valores familiares, el cuidado y el buen ejemplo que deberiamos darle a nuestros niños cada día pierden mayor importancia, gracias a la sociedad en la que vivimos. Es cursi casarse y pasado de moda. Cualquier pretexto es válido para terminar con un matrimonio. Cambiamos de pareja como cambiar de casa de renta, e incluso a veces más fácil que lo que cambiamos de carro, preocupándonos solamente por nuestra felicidad como individuo, tratando de que nuestros hijos entiendan sin protestar nuestro derecho a ser felices, sin considerar que los ponemos al alcance de personas que los arriesgan emocional y físicamente.

 “Aún no estoy preparada para tener hijos, ya los tendré más adelante”. ¿y quién te garantiza que más adelante vas a poder tener hijos? ¿Qué tal si por abortar te conviertes a ti misma en víctima del aborto sucesivo? El aborto se define como la interrupción del embarazo de manera natural o intencional, este se da porque el embrión baja del vientre de la madre antes de tiempo. Una vez que una mujer a tenido un aborto o una amenaza de este mismo esta expuesta en sus próximos embarazos a sufrir abortos sucesivos

 “El objetivo de incluir en la Constitución la protección de la vida desde el momento de la fecundación, y que las mujeres que se practiquen por primera vez un aborto, sean sometidas a una serie de adoctrinamientos y pláticas a favor de la familia y la maternidad, así como darles un panorama para que se arrepientan y sientan culpa, les representa una situación psicológica terrible” creo personalmente, que cuando una persona deja de sentir culpa por sus acciones equivocadas, se está completamente muerto por dentro. Cuando no se siente culpa por haber cometido un aborto, es muy fácil tampoco sentir culpa por otro tipo de conductas negativas. ¿no es esa una situación sicológica terrible? ¿no tener respeto por ningún tipo de vida? Si vas caminando por la calle, y te cruzas con una persona, y de repente viene a ti un deseo irrefrenable de empujarlo sin importar las consecuencias, es una conducta sicológica terrible. Sin embargo, con esa persona has tenido en tu vida mucho menos contacto que con el ser que llevas en tu vientre. De verdad, ¿no merecen la misma cantidad, por lo menos, de respeto y consideración?

 Ahora, creo que si, las mujeres tenemos derecho a planificar nuestra familia, y a planear tener de manera responsable la cantidad de hijos que podamos cuidar y educar de la forma que deseamos cuidarlos y educarlos. Pero un asesinato no es responsable. Dice un dicho “si la vida te da limones haz limonada”, no dice “si la vida te da limones, tíralos porque querías naranjas” ¿verdad? Creo que es aplicable entonces a esto. Tratemos de cuidarnos efectivamente para solamente tener los hijos que estemos dispuestas a cuidar y educar, pero si la vida nos da un hijo inesperado, cuidémoslo y eduquémoslo con el mismo amor, paciencia y devoción. Pidamos ayuda si es que sentimos que la carga es muy pesada, con la familia, los amigos, ayuda sicológica, sistemas de adopción. Hay tanto que se puede hacer, que no es pretexto buscar la salida fácil del aborto.

 Y creo también, que si una mujer ha abortado y se arrepiente, no tenemos que reprochárselo, su pena es más que suficiente, y al contrario, debemos sentirnos mal como sociedad por no haberle inspirado la suficiente confianza y brindado la suficiente ayuda para que no decidiera abortar. Debemos pedirle perdón por no haber sido lo suficientemente humanos. ¿Alguien está conmigo?

   
Fuente: diccionario enciclopédico, editado por Ediciones saypa, 2002 
Fuente: http://www.articulosinformativos.com.mx/El_Aborto_Sucesivo_Baja_California_Sur-r1038969-Baja_California_Sur.html


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martes, 21 de septiembre de 2010

In Focus




¿APTO PARA NIÑOS?

Creo que la mayoría de adultos recordamos que de niños nos encantaban las caricaturas, y las entendíamos como material dirigido exclusivamente para chicos. Y muchos de nosotros seguimos disfrutando las producciones animadas. Pero lo que a muchos no les está quedando claro, es que no todo lo que sea animado es apto para niños.

Varias semanas en cartelera, hasta que un día, por fin, Shrek 4 desapareció de las listas, con un reproche por parte de mi hijo porque nunca lo llevé a verla. Pero es que, en lo particular, Shrek no me parece apta para niños, pues además del original cuento de hadas que presenta (la parte que resulta atractiva para los niños), para mi gusto está demasiado cargada de sexualidad y vulgaridad. He reflexionado mucho sobre el tema, y claro que he pensado que exagero. Después de todo, no hay temas en Shrek que no aparezcan comúnmente en otro tipo de material al alcance de los niños ¿cierto?

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¡Pués de eso se trata precisamente mi protesta! ¿porqué permitimos que nuestros hijos vean cualquier cosa que a alguien se le ocurre decirnos que es apta para niños? O peor aún ¿porqué no nos estamos tomando la molestia de analizar previamente el material que está al alcance de nuestros hijos, aunque parezca inofensivo?

Canales de televisión “aptos para niños” presentan entre su programación comerciales acerca de métodos anticonceptivos. No sé a ustedes, pero a mí no me parece necesario que un niño de dos años sepa aún como evitar un embarazo no deseado. Y cuando los comerciales son dirigidos a los niños, siempre orientan a nuestros hijos al egoísmo, a que le falten el respeto a sus mayores, a que sean rebeldes y desobedientes. Ejemplos: Bubaloo, Carlos V, y no doy más ejemplos, porque ya estoy lamentando servirles como publicidad.

Programas de televisión que hemos permitido que vean con la justificación de que son dibujos animados, como “Los Simpson”, “Padre de familia” y muchas otras por el estilo, que son diseñadas específicamente para adultos.

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Dejemos de confiar en los programadores de los canales de televisión, pues esos canales donde un domingo transmiten las películas animadas de Disney, como Hércules y Toy Story, la siguiente semana transmiten sátiras cómicas de películas famosas, que ni por asomo son aptas para niños, tales como “Una película de miedo” (Scary movie), “No es otra tonta película de (la que se te ocurra, todas están igual de tontas)”. Estas películas están llenas de asesinatos, libertinaje, desviaciones sexuales, abusos de drogas, alcohol y otros vicios, además de que al tratarse de parodias de varias películas, no cuenta con una historia definida que valga la pena disfrutar.

Hay historias que nos venden como aptas para niños solamente por ser animadas, y no nos informan el género, como Coraline, podrá ser apta para niños, pero solamente para los niños que no les provoque pesadillas una película de terror, porque eso es, una película de terror animada.

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Y hablando de géneros animados, los seguidores de manga y anime, género cultural japonés, no pueden entender como existe gente que aún se refiere a esta manifestación cultural con la definición “caricaturas japonesas”. Tanto el manga como el anime son una corriente cultural japonesa dividida en muchos géneros, algunos, los menos, aptos para niños, pero en su mayoría el anime está dirigido a adultos.

Para quienes aún no lo saben, los géneros del anime son:

Josei: anime para mujeres jóvenes adultas.

Kodomo: anime para niños.

Seinen: anime para hombres jóvenes adultos.

Shöjo: anime para chicas adolescentes.

Shönen: anime para chicos adolescentes.

Anime progresivo: animación hecha con propósito de emular la originalidad japonesa.

Cyberpunk: historias en mundos de avances tecnológicos.

Ecchi: anime cargado de situaciones eróticas.

Gekiga: anime dirigido a adultos por su contenido de imágenes dramáticas.

Gore: anime sangriento.

Harem: muchas mujeres atraídas por un mismo hombre.

Harem reverso: muchos hombres atraídos por una misma mujer.

Hentai: anime pornográfico.

Kemono: humanos con rasgos de animales.

Magical Girlfriend: una relación entre un humano y un alienígena, dios o robot.

Mahö Shöjo: chica bruja o con poderes mágicos.

Mecha: robots gigantes.

Meitantei: historia policiaca.

Post-Apocalíptico: historia en un mundo devastado.

Romakome: comedia romántica.

Sentai: anime de un grupo de superhéroes.

Shöjo-ai y Yuri: romance homosexual entre chicas o mujeres.

Shönen-ai y Yaoi: romance homosexual entre chicos u hombres.

Spokon: historias deportivas.

Shota: romance homosexual u heterosexual entre niños menores, o entre un niño menor y un adulto.

Loli: romance homosexual u heterosexual entre niñas menores, o entre una niña menor y un adulto.

Aún así, todavía merecen supervisión las clasificaciones que hacen de anime. Por ejemplo, Sailor Moon, es un anime Shöjo, sin embargo, Sailor Moon siempre termina desnudándose para salvar al mundo (eso es Ecchi) y la relación entre Michiru y Haruka es Yuri, la relación entre Darien y Serena es Loli, y la relación que Seiya quiere establecer con Serena lo convierte en… creo que mejor me guardo esta opinión.

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Y tengo otra queja, ¿porqué en la gran mayoría de los programas “aptos para niños” las escenas más divertidas tienen que ver con desechos corporales? ¿No creen que resulta una educación ambivalente decirles a nuestros hijos que es incorrecto comerse los mocos en público, y regañarlos por no avisar para ir a tiempo al baño, mientras dejamos que la tele les diga que una flatulencia en público es de lo más divertido?

Y las lecturas al alcance de nuestros hijos. Por poner un pequeño ejemplo, Crepúsculo, el fenómeno que tiene vueltas locas a las adolescentes. Es apto para adolescentes en cuanto a la facilidad de la lectura, y Stephenie Meyer se ha hecho millonaria sin quebrarse mucho la cabeza en diálogos elaborados, y sin a veces siquiera seguir fielmente la propia secuencia de sus ideas. Pero el tema no es apto para jovencitas en desarrollo, con grandes confusiones aún en su personalidad. Pues esa lectura solamente les deja la idea de que es correcto pensar en suicidarse, es correcto pensar y hablar de sexo a la ligera, pues la protagonista demuestra que su irremediable amor por el taciturno vampiro se basa únicamente en la obsesión que le produce no haber tenido sexo aún con él.

Y la navegación por Internet. Aún cuando los niños no tengan la intención o la malicia para buscar páginas distintas a sus juegos o caricaturas favoritos, es increíble la cantidad de publicidad nociva para ellos que se encuentra en sus sitios de consulta, o la cantidad de enlaces relacionados que se detectan con los navegadores que no tienen nada de inocente. Y jugar en línea tampoco es una actividad segura para ellos, pues en los juegos en línea entra gente de todas las edades, que aprovechando el anonimato proporcionado por la pc, se desplaya en su vocabulario sin preocuparse quien puede estar leyendo sus comentarios y sentirse perturbado por ello.

Bueno, y se estarán preguntando ¿porqué tantas quejas de mi parte con lo que pueden o no ver los niños? Porque los niños son inocentes, crédulos, literales, porque todo lo que les ponemos a su alcance automáticamente lo toman como un hecho válido, cierto, y como una actitud que vale la pena emular.

Pero no pienso pelear con televisoras, ni con casas editoriales, pues la responsabilidad de lo que mi hijo ve en televisión, en cine, o lee en libros, es únicamente mía. Es nuestra la decisión de no confiarles a los medios la educación de nuestros hijos. Olvidémonos de la niñera electrónica. Aunque resulte cansado, antes de pensar en sentar al niño frente al televisor para que se entretenga y nos permita algo de tiempo libre, debemos analizar rigurosamente el material que pondremos al alcance de nuestros hijos, por favor, respetemos su infancia, que al fin y al cabo solo la tendrán una vez.



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