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lunes, 19 de diciembre de 2011

El fic: Las espinas de la rosa

martes, 8 de febrero de 2011

El fic











Las Espinas de la Rosa




Sigue en Sueños la continuación de este FIC, aquí la ficha técnica


Título: Las espinas de la Rosa

Autora: Alejandra Maraveles



Sinopsis: Candy ha tratado de olvidarse de los Andley, pero por una caja de música, ella emprenderá un viaje donde se reencontrara con ella misma, con viejos y nuevos amores, al tiempo que decide que hará con su vida.



Capítulos: 13

Estado: En curso






















lunes, 20 de diciembre de 2010

El Fic











Las Espinas de la Rosa




Sigue en Sueños la continuación de este FIC, aquí la ficha técnica


Título: Las espinas de la Rosa

Autora: Alejandra Maraveles



Sinopsis: Candy ha tratado de olvidarse de los Andley, pero por una caja de música, ella emprenderá un viaje donde se reencontrara con ella misma, con viejos y nuevos amores, al tiempo que decide que hará con su vida.



Capítulos: 12

Estado: En curso























Minific Fiesta de Navidad




Capítulo especial de navidad de Proyecto Anthonimia


(La imagen está a oscuras, lo que hace difícil distinguir que se está filmando, y se escuchan muchos ruidos apagados, como provenientes del exterior. De pronto toda la escena se ilumina débilmente, con la luz que entra por la puerta recién abierta y se distingue el interior de una recámara.)

(Ale entra tarareando “Rodolfo el Reno” y camina hasta la cama que está en el centro de la habitación, donde solo se distingue un bulto envuelto entre las cobijas. Poco a poco Ale va subiendo el sonido sin que se registre ningún movimiento en la cama, y se mira como entra LIly a la habitación y enciende la luz).

Lily: (Con voz de impaciencia) ¿Nada todavía?

Ale: (suspirando) Ni un signo de vida todavía. Si no la conociera, estaría segura que son almohadas que dejó puestas anoche para salir sin que nos diéramos cuenta. y no ella que nos está ignorando vilmente.

Lily: (mira la cama con detenimiento, y esboza una sonrisa pícara) pues ahora que lo dices, bien mirado, yo creo que si son almohadas... quiero decir, mírala bien (apunta hacia la cama) ese bulto se ve mucho más esponjado que ella, así que, o son almohadas, o subió por lo menos cinco kilos en las caderas desde que se fue a dormir anoche.

(De pronto alguien se incorpora violentamente en la cama, y se ve a Perla asustada, sujetando las cobijas pegadas a su cuerpo)

Perla: (con voz ronca) ¿cinco kilos donde?

(Lily y Ale empiezan a reir a carcajadas)

Lily: (riendo todavía) que te estorban los cinco kilos de cobijas que no te quieres quitar de encima.

Perla: (pensativa) ni me los quitaré (se vuelve a acostar, y se cubre hasta la cabeza).

Ale: (aplaudiendo) ¡Arriba floja! Que hoy hay mucho quehacer y no tienes todo el día.

Perla: (se escucha su voz como grito ahogado porque habla desde debajo de las cobijas) ¡No, todo va a salir mal, y no quiero ver como todo me sale mal de vuelta!

Lily: (torciendo los ojos) no me salgas otra vez con la payasada de que justo acabas de soñar todos los sucesos del día y por eso crees que todo va a salir mal.

Ale: (riendo) pues conociéndola, yo creo que sí es eso.

Perla: (descubriéndose la cara, pero sin levantarse de la cama) ríanse lo que quieran, pero yo ya me levanté, ya empaqué, ya hice el desayuno para todos, Matt vino por mí, ya fuimos, ya salimos de pleito, y ya veníamos de regreso, y discutiendo, cuando en la radio empezó a sonar “Rodolfo el Reno” en su versión “asesinando al reno”… cuando me di cuenta que era Ale queriendo conseguir trabajo como despertador, y que todavía no he comenzado de verdad a sufrir este día.

Ale: (haciendo cara de indignación) ¡cómo que la versión “asesinando al reno”?

Lily: (riendo a carcajadas) es que de verdad, Ale, tú no cantas villancicos, tus versiones siempre suenan más… villanas que eso.

Ale: pues canto mejor que ustedes.

Perla: eso si no te lo discuto para que veas, pero yo por eso mejor toco instrumentos, para no tener que abrir la boca en público.

Lily: no, pues a mí si me gusta la música, pero de todas formas las quiero a las dos.

(Las tres chicas se miran y comienzan a reir y se ve que entra Isa a la habitación)

Isa: (canturreando) ¡buenos días primis! (se para en seco) ay, pero aún no estás lista.

Ale: (muy seria) no Isa, no la regañes, ella ya se alistó, pero con todo el ajetreo del día volvió a quedar así.

Isa: jaja… no estoy hablando de sus sueños, eso ya me lo sé, pero Matt está aquí y dice que para poder viajar mañana, tenemos el tiempo medido el día de hoy para los preparativos.

Perla: (suspirando) ¿no queda de otra?

Isa: eso se lo tienes que preguntar a él (sonríe pícaramente) ¿le digo que pase?

Perla: (asustada) ¡ay, no! salgan y entreténganlo, díganle que en dos minutinis estoy allí.

Lily: (sarcástica) como si nunca te hubiera visto en pijamas.

Isa: y como si no te fuera a ver en estas pijamas cuando vea la edición del video.

Ale: déjenla, tiene derecho a corroborar primero en lo individual como es que subió cinco kilos en las caderas de la noche a la mañana antes de enfrentar a su novio.

(Lily y Ale comienzan a reir mientras Isa las mira con intriga)

Lily: (mirando a Isa) te contamos al rato.

(Las chicas salen de la habitación y cambia la toma a la sala, donde se mira a Matt impecablemente vestido, de pie frente al gran pino navideño jugueteando con una de las esferas)

Ale y Lily: (sonrientes, al unísono) Hooola Maaatt.

Matt: (voltea a verlas y sonríe mostrando sus perfectos dientes) Buen día chicas (deja la esfera en su lugar y se acerca a las chicas para saludarlas con un beso en la mejilla) ¿Y Perla?

Isa: (se apresura) que en “dos minutinis” sale.

LIly: traducción, que tratará de estar lista en media hora, pero no hay ninguna garantía que eso suceda.

Matt: (suspirando) bueno, ya que… tocará esperarla (se sienta en un sillón, toma un control remoto de la mesita de centro y enciende la tele, cambiando los canales sin concentrarse en ninguno, mientras las chicas lo miran serias pero no dicen nada).

Isa: (rompiendo el silencio) ¿ya desayunaron?

Matt: (apartando la vista de la tele) yo sí… me imaginé que Perla no estaría de humor para pensar en desayuno para todos hoy, así que me comí un croissant y me tomé un café en el camino.

Ale: (exagerando el tono de aprobación) pero miren quien conoce ya a la perfección las extrañas costumbres de su novia.

Lily: yo hice café por si quieren, y comí algo de fruta.

Ale: yo aún no desayuno, pensé que sí lo haríamos todos juntos.

Isa: yo tampoco he desayunado… ¿qué nos vas a preparar Ale?

Ale: (levantando una ceja) ¿nos? ¿no te parece mucha gente?

Isa: está bien, me corrijo… ¿qué me vas a preparar?

Ale: ¿qué? ¿acaso no te hemos enseñado ya a bajar la caja de cereal de la alacena, y a servirlo en un plato, para que le pongas leche que saques del refrigerador?

Lily: (riendo) ya ves Ale, si por eso Matt y Perla se tienen que llevar a la niña chiquita con ellos, porque aún no alcanza el cereal.

Ale: (riendo también) si ya son una familia completa, el papá, la mamá, y la “Isa”. (voltea a ver a Matt) ¿qué le vas a regalar a tu Isa de navidad? ¿o tú no le regalas nada porque lo hace “papá Noel”?

Lily: pues si es así, que se resigne a recibir carbón, porque ha sido una niña muuuuy mala este año.

Ale: pero se ha divertido bastante, y ya lo bailado ni quien se lo quite.

Isa: pues para que se lo vean, no es que me lleven porque sean mis papás, sino porque por si se les olvidó, Perla y yo somos primas, y vamos a pasar navidad con la familia, y como somos de la misma por eso es que vamos juntas.

Lily: o sea que no les queda de otra que llevarte, ya entendimos.

Isa: (indignada) ya no les voy a decir nada.

Ale: ¿y como estás Matt? ¿emocionado porque vas a conocer a tu familia política?

Matt: la verdad, estoy preocupado.

Lily: (sentándose en el sillón a un lado de Matt) ¿y eso porqué?

Matt: (respira profundo antes de contestar) porque le veo a Perla las mismas ganas de ir a su casa que las que yo tenía de ir a la mía para acción de gracias... y ya saben que eso fue un verdadero desastre.

Isa: ¡ay, pero relax! No tienes que preocuparte por eso, te lo juro que todos en la familia te van a adorar. Y para muestra estamos mi primis y yo que te queremos mucho… bueno, ella te quiere más.

Ale: sí, no seas así Matt, tú no eres pesimista, y no es momento de comenzar a serlo.

Lily: si Matt, deja el pesimismo para otra ocasión.

Matt: ¿para mañana por la mañana?

Ale: nooooo…. Mejor para otro mes, o para otro año, si es posible.

Matt: no se preocupen chicas, puedo ser pesimista tres años seguidos y no se me gasta.

Ale: Ay, pues no le veo razón para ponerse pesimista. La verdad a mi me parece esto muy emocionante, que ya están haciendo oficial su compromiso presentándose con las familias. Si no fuera porque yo tengo que ir con mi familia también para navidad, me encantaría estar ahí con ustedes y ver la cara de sorpresa de todos.

Lily: si, que mal que el contrato de Perla tenga esa cláusula de exclusividad de que no puedan filmar en su casa, porque yo también me lo voy a perder.

Matt: ¿qué mal? Pero si ustedes fueron las que solicitaron que la cláusula del contrato de filmaciones extraordinarias especificara que cuando salgan de vacaciones por separado no habrá cámaras.

Ale: Pues sí, pero nosotras no vamos a hacer nada que sea digno de mencionarse. Y en cambio tú… ¡vas a pedir su mano!

Lily: ¡En navidad!

Isa: ¡y yo si voy a estar allí!

Matt: ¿saben qué chicas? Creo que mejor voy a ver como van los chicos con sus preparativos de navidad, y regreso en un rato.

(sale Matt del departamento, y las chicas se quedan en la sala mirando la puerta atónitamente)

Lily: creo que Matt si está nervioso.

Ale: y no es para menos, por lo que dijo, que acción de gracias en su casa fue un verdadero desastre…. Tal vez si hubiéramos estado ahí para verlo habría sido distinto.

LIly: si, yo creo que alguien hubiera terminado en la cárcel…. que bueno que no estuvimos.

Isa: bueno, como cambio de tema ya estuvo divertido… (voltea a ver a Ale) ¿qué me vas a preparar de desayunar?

Ale: (indignada) nada, yo solo tomaré café, tú puedes servirte café o hacerte lo que quieras.

(Cambia la imagen al departamento de los chicos, y se ven varios bultos atravesados en la sala. Se escucha el sonido del timbre, y Archie se dirige a abrir la puerta)

Archie: Hola Matt, buen día.

Matt: Hola Archie… acabo de ver unas maletas afuera, ¿son de aquí?

Archie: (le hace señas de que se calle) ¡shhhhhhhh! ¡baja la voz! Son mías, estoy preparado para huir en cualquier momento.

Matt: (extrañado) ah caray… ¿y eso?

Archie: (señala los bultos) mira a tu alrededor… son cosas de Stear, y estoy tratando de ignorarlas para que no me pida ayuda.

Matt: (entendiendo) oh, muy bien, entonces yo no he visto nada, pero voy a sacarle la vuelta a esta caja que no está aquí.

Anthony: (saliendo de su habitación) ¿llegó alguien? (mira a Matt) ¡que onda men! Creí que vendrías hasta más tarde.

Matt: sí, también yo creí que para esta hora estaría haciendo otra cosa, pero llegué por Perla y aún no se levantaba, y estar sentado sin nada útil que hacer comenzó a ponerme nervioso, así que vine a ver como iban con sus preparativos.

Archie: (suspirando) creo que yo habría preferido quedarme allá sin hacer nada.

Matt: ¿Lo dices por...? (Archie le hace señas de que se calle) ah… ya. (Matt mira alrededor con extrañeza) Ahora que lo pienso, ¿son mis nervios, o anoche ya estaba completa la decoración navideña y solo faltaban “unos pocos detalles”?

Anthony: (con resignación) pues anoche sí, ya estaba todo listo, toda la decoración puesta, listos para celebrar la navidad (Archie le hace señas de que se calle, pero Anthony continúa hablando), pero esta mañana llegaron todas estas cajas, y en menos de dos minutos, Stear quitó los adornos que nos tardamos tres días en poner… así que sospechamos que el contenido de estas cajas es la nueva decoración navideña.

Archie: (suspirando) y yo que aún no me repongo de su playa artificial del verano.

Matt: (sonriendo) me habría gustado ver eso.

Anthony: sí… pero no es lo mismo nada más verlo que tener que vivirlo.

Archie: ¡exactamente… y peor aún, tener que vivirlo diario!

Stear: (llega por detrás de Archie, por lo que este brinca cuando le pone una mano en el hombro) ¡Hasta mi cuarto te estoy escuchando… llorón! Me vas a agradecer cuando veas la “villa de navidad Stear”

Archie: te voy a agradecer cuando vea que la has desmontado sin incendiar el departamento.

Matt: (intrigado) ¿qué quieres decir con la villa de navidad Stear?

Stear: (emocionado) ah, ahora lo verán, ya revisé las facturas con mis planos, y parece que todo viene completo. Vamos a hacer esto en orden, yo les voy diciendo que cajas, y ustedes me ayudan a abrirlas y a montarlas donde yo les diga.

Archie: (exagerando las palabras y con muchos ademanes) ya estarás contento Matt… te dije “no digas nada” pero ¿me hiciste caso? ¡nooooooooooo! Te dije Anthony “no abras la boca” pero como si yo fuera mudo, ¿verdad? Matt, no debiste preguntar, no debiste preguntarme a mi, no debiste preguntarle a Anthony; Anthony, no debiste decir nada…. y yo no debí quedarme si ya sabía en que iba a terminar esto.

Stear: bájale al drama hermanito, que pareces caricatura. Y nada de terminar, que esto apenas va comenzando.

Anthony: (resignado) Bueno, pues ya ni caso tiene quejarnos, y mejor pensemos optimistamente, que si hacemos las cosas como dice Stear, tal vez… tal vez…. la villa de navidad resulte tan buena como la está imaginando.

Archie: ese sí que sería un milagro de navidad.

(Todos los chicos, incluso Stear, ríen del comentario de Archie y se ponen a trabajar. Stear les comienza a dar indicaciones de las cajas que deben abrir y comienzan a hacer mucho ruido, que las chicas escuchan hasta su departamento, cambia la toma y se ve que Lily, Isa y Ale están en la cocina bebiendo café).

Lily: (volteando hacia la puerta) ay, pero que escándalo se oye.

Ale: (torciendo la cara) y vaya que sí, eh? No me extrañaría nada saber que son los chicos quienes hacen todo ese ruido.

Isa: ¿creen que deberíamos ir a ver?

Lily: ¡Noooooo! Si son ellos eso solo puede ser obra de Stear, y yo no me arriesgo a pasar por uno de sus experimentos justo cuando mañana por la mañana tengo un vuelo y mis boletos de avión no son reembolsables.

Ale: yo opino igual que tú Lily (suspira y se lleva su taza de café nuevamente a la boca).

Isa: (con curiosidad)¿qué tienes Ale?

Ale: me está poniendo nostálgica el fin de año. Siento como que estoy dejando a mi familia para pasar las fiestas con desconocidos.

Lily: ay, sí, a mi me pasa lo mismo. La verdad, no es que no quiera pasar la navidad con mi familia, y en Florida, disfrutando del calorcito. Pero desde que comenzamos a estudiar en la U de Lakewood hemos pasado muchas cosas todos juntos, y siento que al separarme de ustedes, me estoy separando de mi familia.

Ale: ¿Verdad que sí? Y yo tanto que criticaba que en esas series de televisión que se centran en grupos de amigos, siempre dejan de lado a la familia para las celebraciones especiales, como si los amigos fueran lo único importante… pero nunca había considerado eso, que los amigos, y sobretodo amigos como nosotros, se convierten en familia, y se extrañan más.

Isa: no lo había visto de esa forma, la verdad es que hace días solo estoy concentrada en el compromiso de mi prima, así que ya quiero ver la cara que ponen todos cuando se enteren.

Ale: pues sí, si a mi me hubiera escogido como la dama de honor, también estaría pensando en la boda más que en ninguna otra cosa… y por eso me da más nostalgia tener que pasar las fiestas separados.

Isa: Pues toda esa nostalgia hace que me den más ganas de ir a ver que están haciendo los chicos.

Lily: lo dices como si no fuéramos a enterarnos de todos modos, acuérdate que esta noche tenemos nuestra cena de navidad en su departamento.

Isa: pero como dice el dicho, “al mal paso darle prisa”, y aunque sea una de esas cosas de Stear, yo tengo mucha curiosidad por saber que es lo que hacen.

Ale: pero también está el refrán “la curiosidad mató al gato”. Así que, yo que tú, me quedaba serenita esperando a que el ruido termine, y solo hasta entonces me asomaría a ver que es lo que hacen.

Perla: (entrando a la cocina) ¿qué están haciendo los chicos de qué? ¿por eso se escucha tanto escándalo?

Lily: ni idea de que estén haciendo, pero esta conversación ya me hizo extrañarlos, y creo que mejor si quiero ir a ver que están haciendo.

Isa: (emocionada) ¡siiii! Vamos todas a ver que hacen los chicos.

Perla: Primis, recuerda que tenemos el tiempo medido, eso me dijiste que dijo Matt…. (voltea a los lados)¿Y Matt?

Ale: Está con los chicos.

Isa: tenemos que ir por Matt entonces primis, ¿sí?

Perla: (moviendo la cabeza) bueno, pues tendremos que ir entonces.

Lily: pero que conste que no es por metiches, es porque te estamos acompañando a buscar a Matt.

(Las chicas salen del departamento, y pronto llegan al de los chicos, donde se ve que ellos ya han desembalado algunas cajas, y rodean todos un sillón con las patas hacia arriba, y se escuchan varios ruidos mientras se ve que Stear está inclinado sobre el sillón. Es fácil adivinar que tiene herramientas en la mano y que es él quien hace todos los ruidos. La puerta está entreabierta, así que las chicas la empujan para pasar).

Isa: ¡hey, chicos! Hay unas maletas afuera del departamento.

Anthony: sí, lo sabemos, son de Archie.

Archie: Sí, quise poner mis cosas a salvo del desastre que se avecina.

Stear: (sin voltear) ¡cállate ave de mal agüero!

Ale: (entra subiendo la voz) ¿qué es todo esto?

Lily: ¿qué pasó con su decoración?

Stear: (levantándose) Bueno, perdonen el desorden chicas, esto aún no está listo para invitados. Pero estamos montando nuestra nueva decoración navideña…

Anthony: (interrumpiendo) la villa navideña Stear.

Ale: (abriendo mucho los ojos) ¿La qué?

Archie: Eso mismo dije yo.

Stear: es la villa navideña, ya verán, va a quedar increíble.

Matt: si queda como están tus planos, sí, va a quedar increíble.

Perla: (acercándose a Matt) sweettie! Buenos días, no te había visto

Matt: cierto (suelta lo que tiene en las manos y la abraza y le da un beso) Buenos días amor.

Perla: Ya estoy lista para cuando me digas.

Matt: (rascándose la cabeza) sí... este…. ¿sabes? Creo que no será mucho problema si nos vamos más tarde, ¿verdad?

Perla: (abriendo los ojos) ¿más tarde? (hace un puchero) ¿no quieres ir?

Matt: no es eso nena, si quiero ir. Lo que pasa es que hace un momento me llamó mi jefe, y me dijo que no me puedo ir hasta que el proyecto de Stear esté terminado.

Perla: (animándose) bueno, pues igual y ayudamos todos y esto queda listo más rápido.

Isa: ¡ay, sí! Porque a mí ya me dio mucha curiosidad y no me quiero ir sin ver terminada la “villa navideña Stear”.

Lily: sí, esto se ve divertido, yo también quiero ayudar.

Ale: si me pasas los planos, yo te puedo ayudar a dirigir, jaja.

Stear: (emocionado) ¿De verdad chicas? ¡Ah, pues gracias!

Archie: (sarcástico) sí, que emoción, entre más pronto terminemos de armar esto, más pronto veremos la explosión y podemos mudarnos de departamento.

(Todos ríen y siguen las instrucciones de Stear durante varias horas. Se ve como abren los bultos, sacando telas y materiales que acomodan sobre el mobiliario de toda la estancia, en sillones, sillas, y mesas, en las paredes, y hasta algunas cosas que cuelgan del techo. Y de vez en cuando se ve a Matt, Anthony y Archie salir por la puerta que comunica al cuarto de servicios con cartones y material de embalaje, para despejar el área. Al fin, terminan después del mediodía, y todos observan a su alrededor y emiten sonidos de asombro. La cámara hace un paneo general lentamente para mostrar todos los detalles: en la puerta hay un letrero que anuncia “Bienvenidos al polo norte”, el piso está cubierto por una alfombra blanca, y en las paredes hay papel tapiz de paisajes nevados, y unas guías navideñas que dan la impresión de que los pinos se han salido del papel. Los sillones tienen sobrepuestas unas cubiertas que dan la impresión de que son casitas de enanos, a las pequeñas mesas de la sala les han puesto cubiertas que asemejan pequeñas colinas nevadas, y las lámparas sobre ellas también tienen una cubierta que da la impresión de ser un pino solitario. En el comedor pusieron un mantel que lo hace parecer “el taller de Santa Claus”, y por entre las sillas con cubiertas que las hace parecer montañas, corre un pequeño tren en una vía ensamblada asimétricamente)

Lily: (emocionada) ¡Wooooow! De verdad que esto se ve increíble

Ale: (emocionada también) siiiiii… de verdad que me siento como si estuviera en la villa navideña de Santa Claus.

Isa: yo más bien me siento como Gulliver en Lilliput.

Stear: No exageres, los Liliputienses son más pequeños, estas son casas tamaño enano.

Anthony: (riendo) Querrás decir tamaño pitufo, pero lo que importa es que se ve superbien. (voltea a ver a Stear) ¡Que gran idea tuviste primo!

Archie: (suspirando) pues yo todavía tengo mis reservas.

Stear: (molesto) ¡Ya deja de ser un aguafiestas! No va a pasar nada malo, todo está perfectamente controlado.

Perla: ¡ay si! Todo se ve divino, pero no sé ustedes, pero yo estoy que muero de hambre.

Ale: (torciendo los ojos) ha de ser porque no desayunaste.

Matt: (mira a Perla frunciendo el ceño) ¿cómo que no desayunaste?

Lily: es que apenas estuvo lista fue que vinimos a ver que hacían.

Isa: Eso me recuerda algo… primis… ¿qué no se suponía que el apuro de irnos de compras era porque a esta hora ya deberíamos estar preparando la cena para esta noche? Eso fue lo que dijiste ayer.

(Todos voltean en automático a ver a Perla con cara de susto)

Perla: ¡ay, no, pero tranquis! La verdad es que anoche sentí de pronto que el tiempo no me iba a ser suficiente para todas las cosas que quería hacer hoy antes del viaje de mañana, y le hablé a unos compañeritos de la carrera, y los contraté para que me ayuden a preparar la cena de esta noche. Y les cayó de yo, o sea de Perlas, porque andaban cortos de dinero para sus regalos de navidad, así que a las siete llegan con todo listo.

Ale: ah, pues genial… pero mientras yo también ya tengo hambre.

Lily: pues sí, la verdad es que deberíamos comer algo de rapidito.

Anthony: que les parece si pedimos sándwiches del Deli que está en la esquina.

Archie: sí, esos están muy sabrosos.

Lily: (pensativa) no, de ahí yo no quiero nada, mejor yo voy a comer otra cosa.

Stear: ¿en serio? Pero si tú nos los recomendaste la primera vez.

Ale: (riendo) jajaja… es que está indignada con la chica que los prepara.

Archie: (riendo también) si Lily nunca se indigna, de seguro la confundes con otra.

Anthony: (intrigado) ¿y eso a que se debe?

Lily: a que desde que me volví vegetariana, no me quiere surtir mi orden tal y como la pido.

Perla: Ay, eso es cierto, yo la he visto que pide algo y la chica la mira así como muy maternal, y le dice “cielo, estás segura que quieres eso?”

(Todos los chicos ríen)

Isa: bueno, pero los demás si podemos pedir, ¿verdad? Porque yo también ya tengo mucha hambre.

Lily: por mí no se detengan, pidan lo que quieran, pero yo veré que me preparo aquí.

Stear: te vamos a quedar mal Lily, no tenemos nada de comer, como mañana nos vamos a Lakewood, hace tres días que no hacemos mandado.

Ale: si de por sí, nunca hacen, siempre comen en la calle o con nosotras.

Anthony: sí, eso también es cierto, jajaja.

Lily: Bueno, en ese caso voy al departamento a comer algo por allá, y después me voy a hacer unas compras.

Perla: ay, mejor yo creo que nos vamos a hacer compras también, y comemos algo por allá, ¿te parece sweettie?

Matt: lo dices como si en verdad me estuvieras dando opción… pero estoy de acuerdo.

Stear: bueno, para los que se queden, yo si voy a pedir sandwiches, y nos vemos entonces todos aquí a las siete.

Ale: yo me espero al sándwich y luego te alcanzo Lily.

(Todos se despiden y se apaga la toma. Cuando se vuelve a encender se ve otra vez la bella decoración navideña del departamento de los chicos, y se escucha que suena el timbre y Archie sale a atender la puerta).

Archie: ¡Que onda men!, que bueno que viniste.

Luis: ¡Que hongo mi champiñón! Hasta crees que les iba a quedar mal a mis “cuadernos”.

Archie: Anda, pasa, eres el primero en llegar.

Luis: Gracias mano… por cierto que hay unas maletas afuera del departamento y …. ¡orales! ¡Esto quedó de peluches!

Stear: (apareciendo en la sala) Fue mi idea.

Luis: Nombre, pues quedó chidísimo.

Archie: pero por eso es que mis maletas siguen afuera.

Stear: (molesto) te van a venir robando tus cosas por andar de payaso, ya deberías meterlas.

Archie: Noooo… gracias, eso sería retar a la ley de Murphy, en cuanto me relaje y piense que todo va bien, sucederá lo que tanto he temido.

Stear: la ley de Murphy vendrá por ti esta noche por andar de sangrón… por cierto, Luis, ¿y tu esposa?

Luis: ah… este… no vino.

Stear: ¿y porqué no vino?

Luis: ah… es que no sabía que podía traerla.

Archie: De plano Luis, a veces no sé si eres o te haces.

(Tocan el timbre y Archie atiende la puerta nuevamente)

Chico 1: hola, somos los compañeros de Perlita y….

Archie: Genial, los esperábamos.

Stear: Eso es puntualidad inglesa.

Anthony: (apareciendo en la sala) asumo entonces que no hablas de las chicas.

Archie: (sonriendo) llegó la cena. Pasen por acá por favor.

(Entran cuatro chicos cargando varias bandejas de comida y Archie los guía a la cocina para que las coloquen ahí, seguidos de cerca por Luis)

Luis: ¡comiiiiiida! ¡De pelos!

Archie: ¿Tienen alguna instrucción especial para la comida?

Chico 2: Perla nos dijo que dejáramos las bandejas, que ella se encargaba del resto.

Anthony: (entrando a la cocina) ¿Cuánto les debemos?

Chico 1: Ah, nada, Perlita ya nos pagó.

Archie: Bueno, muchas gracias por todo, y que pasen feliz navidad.

(Todos los chicos salen deseando una feliz navidad, sin dejar de hacer caras de asombro cuando ven la decoración navideña del departamento. En ese momento entran Ale, Lily e Isa, riéndose bastante y cargando unas bolsas de papel con mucho cuidado)

Ale: (exagerando en el grito) ¡Feliz natividad!

Isa: Siiiiiiiiiiii…. ¡Feliz natividad!

Luis: para mí que estas vienen ebrias, no se dice natividad, sino navidad.

Lily: (ríe a carcajadas) ¿Qué les dije? Que el ignorante de Luis no sabe que natividad es navidad.

Ale: jajaja… pues si yo hubiera establecido la apuesta también habría adivinado (libera una mano y la mete a su bolsillo y saca un billete que pone en mano de Lily).

Isa: sí, que chiste Lily, llevabas todas las de ganar desde el principio.

Lily: ya sé… (estira la mano hacia Isa) ¡paga, paga!... y no venimos ebrias… ¡aunque venimos bien preparadas! (levanta la bolsa que trae en sus manos)

Stear: ¡Pero que previsoras! Como si no supieran que la bebida la ibamos a comprar nosotros.

Ale: no te preocupes Stear, no la estamos despreciando, si de aquí no nos vamos hasta que nos acabemos todas las botellas.

Isa: siiiiiiii… ¡que empiece la fiesta!

Anthony: ¿no se te hace como que está faltando alguien para poder comenzar?

(Isa pone cara de que no entiende)

Lily: se refieren a tu prima.

Isa: Ah… es cierto, si tiene que venir a servir las botanas… porque ya nos dimos cuenta que ya llegó la comida.

Ale: (torciendo los ojos) lo bueno que es su prima, por eso la espera con tanto cariño.

Isa: Ay, tranquis, como dice mi prima, que ya viene, es que hace media hora llamó mi tía por teléfono y no se ha podido desafanar... por si no lo sabían, eso de hablar mucho para Perla le viene de familia.

Lily: (con ironía) sí… ya nos habíamos dado cuenta desde que te conocimos, que realmente es de familia.

Archie: que les parece que en lo que la esperamos vamos bebiendo algo.

Ale: ¡Ay, sí! Nosotras trajimos un vino chileno delicioso, el viernes lo bebimos en el brindis del periódico y me encantó. Tienen que probarlo. (y mientras lo dice vuelve a levantar la bolsa que trae en las manos).

Anthony: ah, pues deja vamos por el descorchador a la cocina y por las copas (voltea a ver a Archie) ¿me ayudas primo?

Archie: ah, claro.

(Los dos chicos toman las bolsas que las chicas estaban cargando, entran a la cocina, y en menos de un minuto ambos vuelven a salir)

Archie: ¿Alguno de ustedes sabe donde está el sacacorchos?

Luis: a mí ni me miren, yo hace un buen que no vivo acá.

Lily: yo recuerdo que Stear lo utilizó hoy mientras poníamos la decoración.

(Todos voltean a ver a Stear, y el chico se pone colorado)

Anthony: (mirando fijamente a su primo) Stear… ¿tienes algo que decir?

Stear: Es que… bueno… (empieza a reir mientras se rasca la cabeza) no tengo taladro, y necesitaba hacer una pequeña perforación en la pared.

Anthony: ajá… ¿y luego?

Stear: pues… que la pared era demasiado dura para el descorchador, y se quebró.

Anthony: bueno, entonces está visto que no tenemos. (voltea a ver a las chicas) ¿pueden conseguir uno en su departamento?

Ale: ah, pues deja le hablo a Perla para que lo traiga de pasada.

(En ese momento Matt y Perla entran al departamento)

Perla: ¿Qué tengo que traer que cosa?

Anthony: un descorchador que nos prestes, porque acá no tenemos con que destapar el vino.

Perla: Claro que sí tienen, yo le presté el mío hace unos días a Archie.

Stear: y… ese es el que yo usé en la mañana… jejeje…. ¿qué cosas no?

(Todos miran con severidad a Stear).

Lily: Bueno, pues lo otro que podemos hacer es pedirle prestado a los vecinos.

Ale: (sarcástica) ¿A quienes? ¿A los que se fueron de vacaciones esta mañana? ¿o a los que se fueron ayer por la tarde?

Lily: ay… es cierto, no hay nadie en el edificio además de nosotros.

Isa: No, pues yo no me puedo quedar así en ley seca, ¿cómo le hemos hecho estos días en el departamento entonces?

Perla: Es que en el depa siempre tomamos Boones, y ese no ocupa descorchador.

Ale: De haber sabido, habría comprado boones.

Matt: bueno, ¿y no podemos buscar en Internet alguna técnica para destapar sin sacacorchos?

Luis: ah, me late cacahuate.

Isa: siiii… en Internet se puede encontrar todo… apuesto que si buscamos bien hasta encontraremos historias con nuestros nombres.

Perla: Bueno, mientras ustedes resuelven eso, estaré en la cocina.

(Stear entra a su cuarto y regresa con su lap top, la pone en la mesa y todos se acomodan alrededor de él)

Luis: abre el navegador y ponle “como destapar una botella sin sacacorchos”

Ale: (con sarcasmo) te lo juro Luis, que si no lo dices a nadie se le habría ocurrido nunca buscarlo de esa manera.

Luis: claro, es que yo soy genial y siempre tengo las mejores ideas.

(Lily voltea a ver a Luis levantando una ceja, pero no dice nada).

Stear: Ah, sí, acá salen varios enlaces (empieza a leer en la pantalla) a ver… este dice que con un martillo y un tornillo… mmm… pero no tenemos tornillos… a ver este otro, dice que volteando la botella boca abajo y golpeandola en el fondo con un zapato…

Anthony: a ver, voy por una botella e intentaré ese.

Archie: de hecho, es buena idea, cada quien tome una botella e intentemos todas las técnicas a ver cual funciona primero.

Isa: siiii… y para que sea más divertido, que sea una competencia, y el que destape primero su botella…

Luis: (emocionado) ¡ya sé, ya sé!…. el que destape primero su botella la bebe sin convidarle a nadie.

Ale: y siempre el lado egoísta saldrá a relucir… por cierto, ¿y tú esposa?

Anthony: (torciendo los ojos) es que él no sabía que podía traerla.

Ale: ah, sí, ya recordé, nunca sabrá lo que no le conviene.

Lily: bueno, no nos desviemos del tema… sigue leyendo Stear.

(Archie y Anthony entran a la cocina y regresan con todas las botellas a la sala, mientras Stear sigue leyendo las opciones, Anthony se sienta con una botella entre las piernas y empieza a golpearla con un zapato)

Stear: … esta dice que con un gancho de ropa…

Lily: esa opción se ve prometedora, voy a intentarla (entra a una recámara y toma un gancho de ropa del closet)

Ale: ay, ya recordé, mi tío abrió una vez una botella con la llave de su automóvil (revisa en la pared, donde los chicos cuelgan sus llaves, y toma una llave larga, que trata de insertar en el corcho de una botella).

Isa: oye, ¿y no hay una que diga que se puede insertar una pluma?

Stear: mmm… Pues no veo nada que diga eso.

Isa: Igual lo intentaré. (entra al cuarto de Stear y sale con una pluma en la mano, y le quita el tapón tratando de insertarlo en el corcho de una botella de diferentes maneras).

(Mientras todos los chicos están intentando descorchar botellas en un estado de absoluta concentración, Perla sale de la cocina con varios platones con bocadillos que pone en el centro de la mesa).

Perla: ¿cómo van?

Anthony: pues a este paso, creo que será más fácil salir a buscar una tienda y comprar un descorchador, no veo para cuando acabar.

Ale: nooooo. (Todos voltean a verla) solo rompí el tapón.

Lily: uy… el mío parece que se está hundiendo.

Stear: ¡eso es! ¿Y si en lugar de sacarlos tratamos de meterlos? Lily va por buen camino, y el de Ale, le queda la mitad de abajo, será fácil empujarlo.

Archie: me parece buena idea… pero que primero le tire toda la basura que ha soltado el corcho, para que no se mezcle con el vino.

(Las chicas empujan los corchos hacia adentro de las botellas)

Lily: (emocionada) siiiii… ¡lo conseguí!

Ale: ¡Genial!... y esta también ya se abrió.

Isa: Yeeeei….¡ A beber se ha dicho!

(cada quien toma una copa y entre Archie y Anthony les sirven vino a todos).

Anthony: bueno, esto merece un brindis, ¿no creen?

Ale: ah, claro que sí, faltaba más.

Luis: ¿Y porqué brindaremos?

Archie: Por nosotros, es obvio.

Stear: Sí, por nosotros, porque siempre seamos los mejores amigos.

Ale: Brindo por que tuvimos la fortuna de coincidir en este mundo, en este tiempo, y por todo lo que hemos compartido.

Lily: Por todo lo que hemos compartido, por los ciclos que hemos cerrado juntos, y lo que nos falta por vivir.

Isa: Porque aunque tengamos nuestras diferencias, siempre seamos tolerantes y pongamos la amistad ante todo.

Perla: Yo quiero brindar por el proyecto Anthonimia… por todas las cosas buenas que nos ha traído… sí, ya sé que puede ser molesto exponer toda la intimidad ante una cámara, pero es algo que compartimos, que nos ha hecho ser más naturales, conocernos, y querernos como somos.

Matt: sobre todo, conocernos, yo también brindo por el proyecto, que aquí conocí a mi futura esposa.

Luis: Entonces, yo quiero brindar porque, aunque algunos ya estemos casados, eso no sea un impedimento para seguir siendo amigos.

Anthony: Entonces, yo quiero brindar por Candy.

Archie: (mira extrañado a Anthony) ¿Por Candy?

Anthony: Sí, por Candy, gracias a ella nos conocimos, se sugirió el proyecto, indirectamente, tal vez sin proponérselo, llegamos a ser los amigos que somos, y es algo que, aunque nunca la vuelva a ver, siempre le voy a agradecer.

Archie: Por Candy entonces.

Stear: Sí, (levantando su copa) ¡por Candy!

Todos contestan a coro: ¡por Candy!

Archie: ¡Por la amistad!

Todos: ¡por la amistad!

Ale: ¡por Stear y su decoración navideña que no explotó y quedó bellísima!

Lily: ¡lo que ella dijo!

Archie: ¡por ese milagro de navidad!

Isa: ¡Feliz navidad a todos!




(Y mientras los chicos beben de sus copas y ríen, es en ese ambiente de intimidad y emotividad que por este año dejaremos a un lado a los protagonistas de Proyecto Anthonimia, y nos unimos a su brindis, a sus deseos de ser amigos siempre. Feliz navidad, felices fiestas a todos)

viernes, 29 de octubre de 2010

El Fic











Las Espinas de la Rosa




Sigue en Sueños la continuación de este FIC, aquí la ficha técnica


Título: Las espinas de la Rosa

Autora: Alejandra Maraveles



Sinopsis: Candy ha tratado de olvidarse de los Andley, pero por una caja de música, ella emprenderá un viaje donde se reencontrara con ella misma, con viejos y nuevos amores, al tiempo que decide que hará con su vida.



Capítulos: 11

Estado: En curso



























Visita el Planeta Candy



miércoles, 22 de septiembre de 2010

El Fic








Las Espinas de la Rosa








Sigue en Sueños la continuación de este FIC, aquí la ficha técnica


Título: Las espinas de la Rosa

Autora: Alejandra Maraveles



Sinopsis: Candy ha tratado de olvidarse de los Andley, pero por una caja de música, ella emprenderá un viaje donde se reencontrara con ella misma, con viejos y nuevos amores, al tiempo que decide que hará con su vida.



Capítulos: 10

Estado: En curso












































Visita el Planeta Candy



jueves, 2 de septiembre de 2010

Asesina de Sueños 07




¿Porqué en algunas ocasiones, no importa que tan bien obres, siempre habrá alguien que se aproveche de tu buena voluntad y te culpe de todo lo malo alrededor? Tal ha sido siempre el caso de la pobre Candy, aunque nunca fue tan grave desde que entré yo a dañar lo más posible esa serie hasta volvérselas trizas, jajaja. Después de todo, yo soy "la asesina de los sueños".


El capítulo de hoy se titula: Defensa Imposible


Candy se veía confundida, y no era para menos. Le parecía encontrarse en medio de una pesadilla, quizás sugestionada por todos los eventos que la rodeaban últimamente: la muerte de personas entrañables, combinada por la nula aceptación en un colegio donde pesaban más los orígenes y los recursos económicos que los buenos sentimientos, probablemente habían ocasionado que al quedarse dormida con un dolor en su corazón, su mente combinara todos los sucesos en uno solo, el cual sería una lógica continuación para los eventos que empezaban a formar parte de su vida diaria.

Pero no era una pesadilla, podía sentirse bien despierta, de pie en el umbral de una habitación, tratando de encontrar las palabras adecuadas para desmentir la calumnia que acababan de levantarle. Pero, ¿cuál era la forma adecuada de reaccionar? Estaba consciente de que en ocasiones anteriores, sus ansias por demostrar su inocencia no le habían servido de nada, cuando Elisa se encontraba cerca. Sin embargo, no se atrevería tampoco a culpar a Elisa. La muerte de la chica Patricia era demasiado hasta para ella.

Aunque Elisa, sin miramientos, repetía lo mismo una y otra vez, como si necesitara que su punto quedara muy claro: - Candy debe ser la responsable por esto, después de todo, no pudo tolerar el hecho de que Paty no haya aceptado ser su amiga. Es como cuando murió mi madre, Candy se las arregla para parecer inocente, pero siempre es ella la única que se encuentra cerca cuando estas cosas suceden.

Todas las chicas miraban a Candy y murmuraban entre ellas. Aunque solo algunas opinaban como Elisa, y encontraban lógico que Candy fuera la responsable de la horrible muerte de la pobre Patricia, después de todo, se trataba de una “dama de establo”, una huérfana vulgar, sin ninguna clase de modales, que se había sentido ofendida cuando Paty le había jugado la “inocente broma” de hacerla asistir a misa con un uniforme diferente al resto del colegio, poniéndola en el centro de las burlas. Ellas pensaban que era lógico buscar el desquite, ya que cualquiera lo hubiera hecho, pero que Candy se había extralimitado en su forma de desquitarse.

-Silencio señoritas- dijo la hermana Margaret en ese momento- esa es una acusación muy seria, y recuerden que uno de los mandamientos es no dar falso testimonio. Yo no digo que haya sido alguna de ustedes la culpable de la desgracia ocurrida a Patricia, pero quiero que permanezcan juntas y no salgan de este edificio hasta que esta situación sea resuelta. Voy a dar aviso a la hermana Grey, y aquí mismo quiero encontrarlas a todas cuando regrese.

Elisa, con una mezcla de voz asustada y petulante, replicó- hermana, no pensará dejarnos junto con…

-Todas juntas, he dicho- repitió la monja con voz seria, y se encaminó hacia la escalera que bajaba al piso inferior, y se detuvo justo antes de comenzar a bajar- y no quiero encontrarme problemas a mi regreso.

La monja dio media vuelta, y pronto desapareció de su vista. Las chicas se quedaron hablando en voz baja entre grupitos, sin dejar de voltear a ver a Candy, dejando claro que hablaban de ella, pero sin invitarla a formar parte de sus conversaciones.

La rubia chica, al igual que sus compañeras, se culpaba a sí misma, pues en menos de un año, era la sexta tragedia de ese tipo que ocurría alrededor de ella. Candy estaba segura que ella no era la culpable, por lo menos hasta donde ella recordaba. Sin embargo, ahora pensaba que ella era el único factor común en esas escenas, y aunque no entendía cual podría ser el móvil en común de todas estas muertes, la afectaban personalmente, pues en todos los casos se trataba de personas muy queridas, o con muchos conflictos en su vida. Y luego trató de desechar esa idea considerando absurdo la forma en que la culpabilidad la estaba afectando.

Poco tiempo pasó antes que un gran grupo de personas hiciera su aparición en los dormitorios de las chicas: la hermana Grey, directora del colegio, casi corría junto a la hermana Margaret, quien le seguía explicando los pormenores de lo ocurrido con Paty, seguidas de varias religiosas, todas maestras del colegio, y de un grupo de chicos, quienes extrañando la presencia de las chicas a la hora del desayuno, y al ver correr a las maestras, optaron por seguirlas para enterarse de primera mano lo que ocurría, pues debía ser algo muy importante para generar tanto desconcierto tan temprano.

Sin embargo, justo cuando las últimas religiosas entraban al edificio, una de ellas volteó y enérgicamente cerró la puerta, mientras decía en voz muy alta “esto no es asunto suyo”. Y los chicos, inquietos como eran, no tardaron en empezar a colarse por las ventanas que encontraron fáciles de abrir en el primer piso. Neal, Archie, Stear y Anthony estaban entre los primeros que lograron colarse, y de puntillas llegaron a la escalera, tratando de no hacer ningún ruido.

-Esto es muy grave- se escuchaba la voz de la hermana Grey- nunca había ocurrido algo así en este colegio.

-¡Fue Candy!- volvía a decir Elisa, como si estuviera segura que la rubia de verdad fuera la causante de la tragedia de Paty. La verdad es que Elisa misma no lo creía, pero no podía desaprovechar la oportunidad de culparla si con eso pudiera lograr su expulsión del colegio y librarse de su presencia.

-¡Silencio señorita!- dijo la hermana Grey- en verdad que esto se sale de mis manos, y tendremos que recurrir a un investigador para aclarar este hecho, pero hasta entonces, todas están confinadas a permanecer en este edificio. Hasta entonces, tienen prohibido seguir emitiendo juicios a la ligera, o serán llevadas al cuarto de meditación.

Los chicos por más que se esforzaban, no escucharon más, pues las mujeres bajaron la voz, y después bajaron apresuradamente, por lo que se vieron obligados a buscar un escondite en la planta baja, decididos a enterarse de más, en cuanto las monjas se descuidaran, antes de abandonar el dormitorio de chicas.

-¿Qué será lo que está pasando?- le preguntó Anthony a sus primos en voz baja.

-Lo que sea que esté pasando, la culpable es Candy, como siempre- dijo Neal en el mismo volumen, pero con una sonrisa malévola en el rostro.

-Eso no lo podemos asegurar tan a la ligera- contestó Archie mirándole retadoramente y apretando los puños.

-Pues si escuchan tan bien como yo, debieron escuchar las voces de las chicas diciendo que Candy es la culpable- volvió a contestar Neal sin amilanarse por la reacción de Archie, sabedor de que estaban quebrantando varias reglas como para arriesgarse a pelear a golpes justo en ese momento.

-La única voz que se escuchaba señalando a Candy, era, como siempre, la de tu hermana, y tú bien sabes que tanto ella como tú, no pierde oportunidad en tenderle trampas a Candy e incriminarla- contestó Stear aún más molesto que Archie.

-Sigan engañados si quieren- dijo Neal encogiéndose de hombros- pues no hay peor ciego que el que no quiere ver. Yo por mi parte, iré a ver que pasa.

Y salió de la habitación en que estaban escondidos, dejando a los chicos confundidos.

-Creo que nosotros también deberíamos ir a echar un vistazo, ¿no creen?- preguntó Archie a sus primos con la mirada clavada en la puerta.

-Vamos- contestó Stear- y podemos aprovechar para buscar a Candy y darle ánimos, tengo la impresión de que hoy nos necesita más que nunca.

Los hermanos se dirigieron a la puerta, pero Anthony no se movió de su sitio. Los chicos se extrañaron de que no los siguiera prontamente, y le llamaron desde la puerta. Anthony tenía la mirada perdida, como sumergido en sus propios pensamientos.

-¿Te sientes bien?- preguntó Archie.

-No realmente- contestó el aludido.

-Es natural primo, todos estamos igual de preocupados por ella- dijo Stear.

-Pienso que no importa cuanto me esfuerce, nunca podré protegerla de todo- contestó Anthony.

-Tal vez no, pero no perdemos nada con seguirlo intentando, ¿no crees?- contestó Archie.

-Lo olvidaba- contestó Anthony con melancolía- que ustedes no solo se preocupan por ella, sino que la quieren de la misma forma que yo.

-Primo, no estamos para hablar de eso ahora, recuerda que tenemos que investigar que ocurre antes de que se den cuenta que estamos aquí.

Y sin más palabras, los chicos salieron de la habitación que les servía como escondite, y al no captar ningún ruido proveniente de la planta alta, subieron lo más sigilosamente que pudieron por las escaleras, atentos a volver atrás en cualquier momento. Lo primero que vieron al terminar de subir la escalera, fue la pálida figura de Neal, como estatua de cera, petrificado en el pasillo, con la vista fija hacia el espacio abierto del interior de una habitación. No queriendo llamar la atención, se acercaron a él, y siguieron su mirada, sin hablar, para descubrir el motivo de lo que lo horrorizaba. Balanceándose involuntariamente, se encontraba aún el cuerpo inerte de Patricia O`Brian colgado de una viga, esperando por la llegada de alguien capacitado para decir que era lo que había pasado en ese lugar.

-Deberíamos entrar a ver más de cerca- susurró Stear.

-¿No te es suficiente con verlo desde acá?- preguntó Archie en el mismo tono.

-No es curiosidad- contestó Stear- si es que a eso te refieres. No puedo explicarte porqué, pero creo que tenemos que verla más de cerca.

-Ve tú si quieres- contestó su hermano- yo siento que ya he visto demasiado.

-Voy contigo- contestó Anthony. Y ambos entraron a la habitación de Paty, y dieron vueltas alrededor del cadáver sin decir una palabra, mientras Neal y Archie mantenían una pequeña discusión en susurros.

-A esto se refería mi hermana, y tiene razón- observó Neal.

-¿Qué estás insinuando?- preguntó Archie, solicitando la confirmación en palabras de lo que ya había entendido entre líneas.

-Ya lo sabes- contestó Neal- después de todo, recuerda que estas cosas solamente pasan alrededor de Candy.

-Deja de culparla, o de pronto olvidaré donde estamos, y te daré tu merecido por hablar de una dama de esa manera- y al decir esto, se dejó llevar por sus impulsos y tomó a Neal del cuello de su saco, mientras levantaba el puño izquierdo amenazadoramente contra él.

Pero justo en ese momento, escucharon abrirse nuevamente la gran puerta de entrada al edificio de la planta baja, y rápidamente, Archie soltó a Neal para hacerles señas a Anthony y Stear de que debían salir de esa habitación, mientras Neal corrió a la que sabía era la puerta de la habitación de su hermana a esconderse.

-Debemos escondernos pronto- urgió Archie.

-Si la orientación no me falla- dijo Stear-, la habitación especial, la de Candy, es la que está justo aquí- y al decirlo señalaba la puerta de su derecha.

Rápidamente los chicos entraron sin golpear a la habitación de Candy, quien en ese momento lucía muy agitada en el balcón.

-Chicos- dijo Candy tratando de no levantar la voz y acercándose rápidamente a ellos- ¿qué hacen aquí?

-Hemos venido a ver como estás, estábamos preocupados por ti.- contestó Anthony acercándose a ella y tomándola de las manos con preocupación.

-Nos enteramos de lo ocurrido- agregó Archie- y sabemos que Elisa quiere aprovechar para culparte, como siempre lo hace, pero no te preocupes, verás que no lo logra.

-¿Cómo se enteraron tan rápido?- preguntó Candy asombrada- si precisamente por eso no nos han dejado salir del edificio, para que no se haga un reguero con la noticia.

-Pero es que fue precisamente eso- contestó Stear- que al no acudir las chicas esta mañana a desayunar, todos notamos que algo raro pasaba, y cuando vimos llegar a la hermana Margaret y salir a prisa tras la hermana Grey y a las demás tras ella, sabíamos que algo grave ocurría, y decidimos venir para enterarnos, y para ayudarte si es posible.

-¿Para ayudarme en que sentido?- preguntó Candy mientras palidecía.

-Pues francamente, no sabíamos a qué debíamos ayudarte- contestó Stear- pero algo nos decía que si se trata de un problema de chicas, de seguro buscarán la forma de culparte. Aunque confieso que yo creía que se trataba de una falsa acusación de robo y estaba listo a probar un detector de mentiras que estoy inventando… pero aunque justo ahora no sé como ayudarte, algo se nos ocurrirá.

-Pues que bueno que no tendrás que usar el detector de mentiras, hermano- dijo Archie- porque estoy seguro que ese terminará en explosión como la mitad de tus inventos… esa mitad que no acaba sumergida en un lago, río o mar.

-Búrlate lo que quieras-contestó Stear algo molesto- pero no lo hagas ahora, que hay temas más importantes.

-Yo creo- dijo Anthony- que no deberíamos preocuparnos, aunque se vea horrible, yo creo que los que investiguen la muerte de Patricia llegarán a la conclusión de que la chica se suicidó, y de seguro encontrarán una nota suicida.

Los chicos se quedaron hablando, pero justo en ese momento, en la habitación de Paty, un hombre examinaba cuidadosamente la escena del crimen.

-Pues, aunque creo que es apresurado emitir un juicio solamente con esta evidencia, lamento informar que la señorita fue asesinada.

-¿Está seguro?- preguntó la hermana Grey- aunque nunca esperé algo así de Patricia, pero la forma como fue encontrada es clásica entre los sucidas, ¿o me equivoco?

-No se equivoca- dijo el detective, y aquí los más raro, hay una nota de suicido... es cierto, pero tendríamos que hacer más pruebas, pues esta chica no la escribió, y créanme, es muy fácil comprender que la chica fue asesinada, ya que, si no se han fijado, háganlo ahora, y se darán cuenta que no hay ningún banco a los pies de ella, ni ninguna silla, lo que implica que alguien más se encargó de colgarla, y no solo de eso, de limpiar la escena del crimen, previendo seguramente que yo buscaría por cielo, mar y tierra, hasta encontrar al culpable. Pero no se preocupen, ese bandido se va a enterar de lo que es un investigador profesional.

Desde la habitación de Candy, los cuatro tenían las orejas pegadas a la puerta, para escuchar lo más posible que ocurría en los pasillos, esperando que se despejara el camino para salir de ahí.

Sin embargo, la suerte no los favoreció, ya que pronto unos golpes sonaron a la puerta, y se escuchaban repetidos en el pasillo, como si fuera un eco, y todos comprendieron que las hermanas estaban llamando a todas las chicas al pasillo par informarles de las últimas novedades de la investigación.

-No podremos salir de aquí sin que nos descubran- se lamentó Archie- eso no es bueno.

-Entiendo- dijo Candy- tendrán problemas si los ven aquí.

-No solo nosotros, tú más- dijo Stear- por ser mujer.

-Creo que lo mejor será salir ya por el balcón- dijo Anthony, mientras tomaba una cuerda que parecía haber sido puesta a propósito junto al balcón.

-Sí, vayan por ahí, si yo justo estaba por bajar por esa cuerda para ir a buscarles, cuando ustedes llegaron, no se preocupen, está bien amarrada.

-Está bien, nos vamos entonces- dijo Stear- y no te preocupes, si te quieren hacer un problema, nosotros siempre haremos todo por ayudarte.

-Gracias chicos- dijo Candy- es bueno saber que ustedes me creen, y con eso me parece suficiente.

Los chicos trataron de bajar apresuradamente, primero Stear, luego Archie, y al final Anthony. Pero no habían considerado que bajar los tres al mismo tiempo era demasiado peso para la cuerda, la cual, mucho antes de que tocaran el suelo, se rompió de improviso, provocando que los chicos cayeran estrepitosamente, uno sobre otro, justo cuando Candy abría la puerta para salir de su habitación, por lo que el ruido proveniente del exterior, se alcanzó a escuchar por todos los presentes en el pasillo, y Candy, más preocupada por sus amigos que por ella misma y por ocultar el hecho de haber tenido visitas recientemente, corrió junto al balcón, solamente para ver, desde lo alto, los cuerpos de Archie, Stear y Anthony, inmóviles por la caída.

Y esto fue demasiado para la chica, quien lanzó un grito de dolor mezclado con terror, y se desmayó.

Continuará…


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jueves, 26 de agosto de 2010

Asesina de sueños 06



¿Alguna vez te has equivocado tanto, que quisieras retroceder el tiempo, y deshacer tus errores para continuar viviendo con la frente en alto? ¿Y sigues con frustración porque no has podido hacerlo? Pues no te quejes. ¿O de que forma esperabas aprender? Sólo cayéndote puedes aprender a levantarte. Aprende de tus errores, no los vuelvas a cometer, y siéntete afortunado de que son tus errores los que marcan tu vida, y que aún con ellos sigues viviendo. Agradece tu fortuna, pues tu vida no la controlo yo, la asesina de los sueños.

El capítulo de hoy se titula: Puedes correr, pero no esconderte.

Con nostalgia, Candy cerró el ventanal, lentamente cerró también las cortinas y se recostó de la manera que estaba vestida en la cama de su nueva habitación. Suspiró profundamente, decepcionada de saber que las cosas no estaban resultando tan bien como esperaba.

Hacía solamente tres días que había llegado a Londres e ingresado en el Real Colegio San Pablo, y ella, que ansiaba con toda su alma llegar a ese lugar para olvidarse de los rumores supersticiosos que en América corrían acerca de ella, ahora comprendía que podría correr, pero nunca esconderse, pues más tardó en llegar a Londres que los rumores en alcanzarla.

El trayecto fue relativamente tranquilo, en medio del frío y la niebla del Océano Atlántico, Candy viajó con George a bordo del Mauritania, sin mayores anécdotas que la emoción que sentía por viajar tan lejos por mar por primera vez en su vida, y el encuentro en la cubierta del barco con un chico que de lejos le dio cierto aire a Anthony, pero ya de cerca no se le parecía en nada, así que no fue importante para ella.

Cuando llegó a Londres, los chicos esperaban con ansias por su llegada en el puerto, y Candy emocionada los vió junto con George desde la cubierta, y ni bien terminó el barco de atracar corrió a su encuentro. Se abrazaron felices, y milagrosamente lograron convencer a George de que antes de llevarlos a encerrar al colegio, los dejara dar un pequeño paseo para ponerse al corriente con Candy.

Archie manifestó ser el único que había extrañado a la chica desde el día en que, sin avisar a nadie, había abandonado la mansión. Claro que Stear y Anthony le propinaron sendos golpes en los flancos por imprudente, tanto en el sentido de que todos la habían extrañado, y Anthony más que los otros, si se puede, como porque su comentario podría incomodar a Candy, pues antes de la llegada de ella a Londres, los chicos habían acordado que no harían nada por hacerla recordar los malos momentos que súbitamente se habían generado alrededor de ella.

Después de unas horas, por fin llegaron al colegio, donde una a una las decepciones se comenzaron a acumular. Primeramente, Candy se sintió abrumada por las estrictas reglas de etiqueta, pues en cuanto cruzó el umbral de la entrada, fue amonestada por retrasarse en la hora de llegada. Sin más preámbulos, fue conducida hacia la oficina de la directora del colegio, debiendo separarse de los chicos, y con una nueva amonestación instantánea por no conocer que estaba prohibido conversar en los pasillos en voz alta. Apenas empezaba a asimilar la información cuando entró a la oficina de la hermana Grey, directora de la institución, quien durante varias horas le estuvo hablando de todas las normas que regían el colegio.

Por fin en su habitación, Candy pensaba que todas las reglas y normas, por más aburridas que resultasen, podrían valer la pena, si encontraba la forma de pasar más tiempo con Stear, Archie y Anthony, cuando llamó a su habitación una jovencita que le pareció muy agradable, Patricia O´Brien, quien se ofreció a darle un recorrido por las salas comunes de la escuela.

Candy empezaba a encontrar el lado bueno, ya que esa chica parecía haberla aceptado con tal facilidad, que, pensaba Candy, parecía lo más seguro que no tendría ningún problema para adaptarse. Más pronto comprendió que se había alegrado demasiado rápido.

Durante el recorrido, Patricia, que previamente le había dicho a Candy que podría llamarla Paty, le mostraba las instalaciones de la biblioteca, y justo iban de salida, cuando la puerta se abrió y entró un grupo de chicas. Candy sintió que la sangre se le iba de golpe a la cabeza cuando reconoció entre esas chicas a Elisa Leegan.

-¡Elisa!- dijo Candy con sorpresa, justo antes de reflexionar que aunque lo hubiera deseado, no era posible tratar de esconderse, pues tarde o temprano habría sucedido esa confrontación.

-¡¿Qué haces aquí?!- preguntó con coraje la chica, a quien también le había tomado por sorpresa encontrarse de frente a alguien que hubiera deseado no volver a ver nunca en la vida.

-Ah, pero ya se conocían- interrumpió Paty sin notar la tensión entre ambas chicas.

-Claro que la conozco- dijo Elisa bastante enojada- lo suficiente para no haber creído nunca que una persona como ella fuese admitida en este colegio.

-¡Elisa!- dijo Candy gravemente, adivinando lo que estaba a punto de ocurrir.

-¡No me hables como si fueras de mi nivel!- gritó sin hacer ningún esfuerzo en contenerse-¡eres una huérfana venida a más, gracias a quien sabe que artimañas! Pero para mí siempre serás una sirvienta, la sirvienta desterrada que robó objetos de mi familia… ¡la sirvienta que asesinó a mi madre!

Al decir esto último, Elisa lloraba con rabia, y Candy no atinó a defenderse. Por si fuera poco, hubo demasiados testigos de ese encuentro, y todos miraron con repulsión a Candy.

-¡Vamos Paty!- ordenó Elisa jalando a la chica por un brazo- si sabes lo que te conviene te alejarás inmediatamente de ella.

Y se marcharon dejando a Candy en medio de miradas y rumores, que la chica no pudo soportar, y salió corriendo de la biblioteca, a pesar de que estaba prohibido correr por los pasillos. Por suerte para Candy, ninguna de las religiosas la vio en su carrera, pues eso habría ameritado una seria sanción. Y corriendo, se detuvo de pronto en un pequeño bosque, lejos de cualquier mirada indiscreta, y se tumbó sobre la hierba a llorar.

De pronto, Candy sintió una mano sobre su hombro, y asustada, se incorporó de pronto, para encontrarse, al fin, con una cara amiga.

-Supe lo que ocurrió en la biblioteca- dijo Archie, mientras la ayudaba a levantarse -pero sabes que no debes hacer caso a las intrigas de Elisa.

-Es que… -se interrumpió la chica. Su cabeza estaba demasiado desordenada. No esperaba compañía justo en ese momento, así que no encontraba nada que responderle. De lo único que estaba consciente Candy en ese momento, era que, cualquier cosa que estuviese ocurriendo alrededor de ella, la había alcanzado en Londres.

-No me digas, nada, ven conmigo, sé como alegrarte- y sonriendo, y sin dejar replicar a la chica, la tomó de la mano y la condujo por unos cuantos metros, hasta llegar junto a Stear y Anthony, que sonrientes esperaban por la chica.

Tan solo de verlos, Candy comenzó a sentirse mejor, pues en los rostros de ellos no había dudas, ni recelos, no había sombra alguna que indicara que los rumores sobre Candy les afectaban del mismo modo que al resto de la gente. Esos chicos eran sus amigos, y más que eso, eran su familia.

Y ellos pensaban igual, estaban más que indignados, es cierto, pero eran capaces de hacer lo que fuera por no lastimar a Candy, y sabían que en ese momento, lo mejor era distraerla, y hacerla sentir querida, y en confianza con ellos, los únicos capaces en ese momento de aliviar sus penas.

Después de algunas horas, Candy regresó a su habitación sintiéndose mejor, sabiendo que no estaba sola, pensó que podría afrontar cualquier rumor, y que tarde o temprano, a base de fortaleza interna y oídos sordos, tal vez podría hacer que desaparecieran. Eso pensaba, cuando al abrir su puerta, se topó con una nota que alguien había deslizado. La levantó y leyó que al día siguiente debía presentarse temprano en la capilla, vestida con ropa informal. Y leyó al calce la firma de Paticia O`Brien, y pensó que tal vez, después de todo, la chica no había sido afectada por las palabras de Elisa, y que podría llegar a ser su amiga.

Pero a la mañana siguiente su nueva esperanza se volvió a derrumbar, al darse cuenta que todos los alumnos del colegio, sin excepción, asistían a la capilla con el uniforme de gala, y que la volteaban a ver y murmuraban sobre ella. Y aún más, cuando vió a Paty caminar junto a Elisa y otras chicas. Candy trató de regresar a su habitación y corregir su error, cuando la hermana Grey, la directora del colegio, la reprendió por lo incorrecto de su vestimenta, mientras todos los que la observaban se reían de ella.

Anthony, Stear y Archie, habían sido testigos de la escena, y se apenaron por Candy, y planearon buscarla al terminar la misa, pues sabían que la chica necesitaría ser animada.

Sin embargo, las oraciones duraron más de lo normal, pues de improviso, en medio de la celebración, entró un joven con una pinta mucho más informal que la de Candy. Ella, como todos, se volvió a verlo, y le sorprendió descubrir que era el mismo chico que había visto en la cubierta del barco, ese a quien torpemente había confundido con Anthony.

El chico hizo enojar a la directora y al sacerdote, pues además de tarde y desarreglado, insultó a todos los asistentes, para posteriormente salir sin hacer caso de las exigencias de tomar asiento y guardar silencio. Todos en la capilla empezaron a murmurar acerca de el chico, y Candy alcanzó a entender que se trataba de el hijo de un duque.

Al terminar la ceremonia, Candy pensó que sería mejor internarse nuevamente en el bosque del colegio, para no soportar las miradas burlonas de sus compañeros. Tenía mucho que pensar. Realmente, las cosas no estaban saliendo como esperaba. No solo los rumores la habían alcanzado, sino que la persona que más la detestaba en el mundo se había encargado de difundirlos, y de robarle la única posibilidad que hasta el momento había tenido de tener una amiga.

Le agradaba estar cerca de Anthony, Stear y Archie, era cierto, pero ahora se daba cuenta de que estaba acostumbrada a que ellos la rescataran, como en la ocasión en que conoció a cada uno de ellos, se había sentido rescatada de las maldades de Neal y Elisa. O cuando la invitaron por vez primera a un baile, y la habían tratado como una dama. O cuando habían convencido a su tío abuelo que la adoptara en la familia, rescatándola así de un largo viaje a un país desconocido donde su destino era ser sirvienta. Pero en los últimos meses no habían podido rescatarla de todas las cosas terribles que ocurrían alrededor de ella, por las cuales la culpaban todos los demás. No eran capaces ahora de rescatarla de todas las cosas que estaba segura podría planear Elisa para hacer que nunca fuera aceptada por los demás alumnos del colegio, y Candy no estaba segura cuanto tiempo podría aguantar sin desmoronarse.

Candy caminaba sin ver realmente a donde la conducían sus pasos, completamente enfrascada en sus pensamientos, cuando de pronto, tropezó con algo y cayó de bruces al suelo. Y de pronto se dio cuenta que no era algo, sino alguien, el mismo chico que había importunado en misa, quien descansaba sobre el césped, con un cigarrillo en la mano.

Por un instante, Candy pensó que el encuentro no sería tan desagradable como tratándose de cualquier otro compañero, ya que él no se había reído de ella por equivocarse de uniforme (aunque el error fue provocado), y parecía lo bastante desconectado de los demás como para seguramente no dejarse llevar por ninguna clase de rumor de los que circulaban alrededor de ella desde América. Candy se disculpó por haber tropezado con él, sin embargo, el chico fue demasiado rudo con ella, como si su sola presencia resultara ofensiva, y estaba a punto de hacerse de palabras con él, cuando de pronto Anthony, Stear y Archie aparecieron en el lugar, y el chico se marchó sin decir nada más.

-No me agrada- dijo molesto Archie mientras veían como se alejaba el muchacho.

-¿Ya lo conocías, Candy?- preguntó Stear con algo de asombro.

-Sí… de cuando venía en el barco- contestó Candy- creo que le desagradé desde que lo confundí con Anthony.

-¿Y porqué lo confundiste conmigo?- preguntó Anthony con un tono de molestia.

Candy no se atrevió a contestar que tal vez lo había confundido porque extrañaba demasiado a Anthony y deseaba verlo más que nada. Tal vez a solas se atrevería a decírselo, pensó, pero no estaba segura.

Los chicos le platicaron lo que sabían de ese muchacho. Que su nombre era Terrence Grandchester, hijo de un duque, quien se encargaba de sufragar la mayor parte de los gastos del colegio, y que seguramente por su dinero era que el chico se la pasaba probando la paciencia de la directora, sabiéndose intocable. Se notaba que a ninguno de ellos le agradaba, y Candy pensó en que a estos chicos el dinero no les cambiaba el carácter, ni su forma de valorar a las personas por ellas mismas, y de pronto se sintió mejor, pensando en que no necesitaba ser aceptada por dinero ni por rumores, sino por el cariño sincero de verdaderos amigos, y dejó de mortificarse por lo que estaba pasando en relación a Elisa y las demás chicas del colegio.

Y entonces se sintió libre para contarles a los chicos lo que había ocurrido con la nota de Paty y el uniforme, y aunque ellos se molestaron, ella les dijo que no se preocuparan, pues de pronto no le importaba tratar de encajar con gente que era como el hijo del duque de Grandchester, capaz de juzgar a la gente solo por lo que poseía y aprovecharse de eso para hacer su voluntad.

Y con esas palabras, se despidió de los chicos, prometiendo que tratarían de encontrarse en ese lugar en todos los momentos libres que tuvieran. Los chicos se asombraron de la forma en que Candy tan milagrosamente hubiera recuperado su buen ánimo, aunque decidieron que debían permanecer pendientes de ella, pues sabían que en cualquier momento, toda su fuerza de voluntad podría flaquear.

Y desafortunadamente, no se equivocaban, pues justo cuando Candy, en su versión optimista, entraba a su habitación, una de las religiosas encargada de su educación llamó a su puerta, avisando que traía correspondencia. Candy se asombró cuando vió el sobre, escrito por la Hermana María, del hogar de Pony, y lo abrió ávidamente, solo para enterarse por ese medio que la señorita Pony había fallecido justo el día en que ella decidió aceptar la propuesta de los Andley de ir a estudiar a Inglaterra.

De súbito, Candy comprendió la prisa de la señorita Pony por alejarla del hogar, por alejarla del pensamiento de que su sola presencia era capaz de causar la muerte. Y Candy lloró amargamente, por la señorita Pony, a quien tanto amaba, pues había sido una madre para ella, y porque ahora eran cinco muertes las que la rodeaban, y otra vez se convencía de que ella había sido la responsable, y tuvo temor de que en cuanto esto se supiera en el colegio los insultos y el desprecio de sus compañeros crecieran con más fuerza contra ella.

Y cansada de llorar, se quedó dormida, solo para despertarse con un grito de terror. Alguien abrió la puerta de su habitación al mismo tiempo que ella se incorporaba de la cama y se percataba de haberse quedado dormida con la misma ropa que usaba el día anterior.

-Algo terrible ha ocurrido, salga al pasillo ahora- ordenó la hermana Margaret, la encargada de los dormitorios de las chicas.

Candy salió apresuradamente, y se encontró a todas las chicas ya reunidas en el pasillo, que la miraban con odio. Y ella no acertaba a comprender como parecía que esta mañana la odiaban más que la noche anterior.

-¡Fue ella!- gritó acusadoramente Elisa -¡después de todo, estas cosas suceden solo cuando ella está cerca!

-Esa es una acusación muy grave señorita- interrumpió la hermana Margaret.

-¿Qué pasa?- preguntó Candy confundida, pues no alcanzaba a distinguir si la acusación a que se refería la hermana Margaret era sobre algo reciente o sobre algún suceso antiguo.

-¡No te hagas la que no sabes!- gritó nuevamente Elisa con impaciencia- no puedes disimularlo, su habitación está junto a la tuya, así que es lógico que fuiste tú.

-¿Su habitación?- preguntó Candy en voz baja, más para si misma que para los demás, pues no estaba entendiendo nada de lo que ocurría. Trató de recargarse en la pared, para aclarar sus ideas, cuando de pronto cayó de espaldas, y al levantarse, se dio cuenta que el espacio donde había tratado de recargarse pertenecía a una puerta que se encontraba abierta, y volteó al interior de la habitación a la cual pertenecía la puerta, y entonces entendió de que trataba la acusación, y el grito de terror con el cual se había despertado. Y ella también lanzó un grito de terror.

La habitación pertenecía, sin temor a equivocarse, a Patricia O`Brien, pues en estos momentos, se distinguía claramente que era Patricia la chica que colgaba de una cuerda, sujeta en medio de la habitación a una viga del techo, y que a leguas se notaba que llevaba muchas horas ahí, pendida sin vida, con la cuerda alrededor de su cuello roto.


-De esta no te salvas- dijo Elisa entre dientes- podrás correr, si quieres, pero nunca esconderte.

“De esta no me salvo” pensó Candy.

Continuará…


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